You are currently browsing the category archive for the 'Villavicencio' category.
Category Archive
Aportes del institucionalismo a las nuevas visiones de la historia
Abril 19, 2007 in Colombia, Desarrollo Regional, Economía, Meta, Orinoquia, Unillanos, Villavicencio | Deja un comentario
Por Gustavo Benavides L. Profesor. Unillanos. [1]
Resumen:
Hay un abismo propiciado por los nichos disciplinares que no permite las relaciones interdisciplinarias para el estudio de la multidimensionalidad del desarrollo humano en las diversas visiones que surgen a mediados del siglo veinte. Los debates que predominan en los ámbitos de la historia y la cultura recavan en los planteamientos teóricos y/o experienciales que provienen de las ciencias sociales, de la pedagogía, y de las mixturas de estas disciplinas. Por otro lado y diametralmente, el desarrollo humano se ha centrado en las exposiciones del desarrollo económico, defendido por las teorías eminentemente economicistas. Si embargo, el nuevo orden mundial resquebrajó la concepción teórica tradicional y dispuso de nuevos modelos de desarrollo en el que importan las instituciones, las organizaciones y los individuos, como determinantes de la vida de las sociedades. El individuo y sus formas organizacionales ocupan el interés de la nueva historia económica, lo que indudablemente deben tener en cuenta los estudiosos de la historia, la cultura y la pedagogía, desde los ángulos que lo requiera la interdisciplinariedad. Hacer evidente el enfoque histórico de la nueva economía institucional es el interés de esta ponencia.
Palabras clave
Historia, desarrollo humano, desarrollo económico, cultura, conocimiento, pobreza, desigualdades.
La concepción de los cambios fundamentados principalmente en los individuos y las sociedades, producto de las interrelaciones sociales, políticas y culturales, dominó la historia tradicional. La preponderancia de la filosofía, la política, la literatura, la ética, y la estética centró el discurso durante siglos amparado en las ciencias naturales. Sólo hasta mediados del siglo veinte cobraría importancia el debate de las ciencias sociales con el auge de las múltiples disciplinas científicas, de las tensiones entre estas y la fusión de sus teorías. A partir de la segunda guerra mundial y luego de los acuerdos del nuevo orden global, la concepción teórica tradicional se resquebraja y se implanta la necesidad de elaborar modelos de desarrollo en el que sobresalen las instituciones, las organizaciones y los individuos, como determinantes de la vida de las sociedades.
Este nuevo derrotero es provisto por el nuevo institucionalismo y los postulados del enfoque histórico de la nueva teoría institucional.[2] También influye la visión del institucionalismo de la ciencia política y el institucionalismo sociológico, las que igualmente cobijan los días presentes. Un elemento común de análisis es el crecimiento económico en el estudio de las estructuras formales e informales de las sociedades. Las nuevas visiones del individuo y sus formas organizacionales son el campo de acción de la nueva historia económica, lo que indudablemente debe tenerse en cuenta por los estudiosos de la historia, la pedagogía y la cultura.
Por tanto, la batalla de las ideas del desarrollo económico más preponderantes del siglo veinte, se refleja en la historia del pensamiento de los economistas clásicos de 1950, de los neoclásicos, de las teorías austriacas, pasando a las recientes ideas del nuevo institucionalismo,[3] el institucionalismo histórico[4], la ciencia política y la sociología[5]. El tránsito de estos modelos muestra que aún no se ha resuelto el problema y la pobreza y las desigualdades continúan, y lo que es más desalentador, se acrecentan. Aumentan las diferencias entre los países industrializados y los que están en desarrollo, y son abismales las confrontaciones sociales y económicas internas de los países atrasados. Con la crisis del Estado benefactor, a mediados de los setenta, los planteamientos del desarrollo económico se perfilaron al capital humano, a la educación, al capital social y civil, en la perspectiva de no preferenciar solamente el capital físico[6]. A partir de la década de los ochenta la disyuntiva de las visiones del desarrollo consideraron dos posiciones: la primera, ve al capitalismo, específicamente al neoliberalismo, como motor inmanente del desarrollo. La segunda observa la lucha de los movimientos proteccionistas, es decir los diseños planeados, organizados o llamados intencionales. Expresión de estas posturas son el estructuralismo y el intervensionismo.[7] Adportas de la finalización del siglo veinte cobran más vigencia los postulados de Easterly, Korten, Seers, Amartya Sen, Meier, que defienden la inversión en conocimiento, que propenden por una sociedad del conocimiento, aduciendo la educación como determinante a lograr una mayor productividad y rentabilidad y posibilitando una mayor cobertura educativa. La cuestión, dice Easterly, es que en los países pobres no se evidencia esta relación directa.
Llama la atención que el conocimiento, a partir de los ochenta, adquiere un valor como bien de intercambio, acreditado por las instituciones de educación superior a nivel global. La experiencia, la sabiduría, la cultura, las tradiciones y costumbres, hacen crisol con un conocimiento tecnológico y científico orientado al bien estar de las sociedades. De tal manera se entiende que desarrollo es conocimiento. Esta ligera reseña viene a colación dado que los debates que predominan en los ámbitos culturales, en los intereses de cronistas e historiadores, recavan en los planteamientos teóricos y/o experienciales que provienen principalmente de las ciencias sociales, de la pedagogía, y de las mixturas de estas disciplinas. Diametralmente, las teorías economicistas consideran, muy aparte de otras consideraciones, el desarrollo humano centrado en el desarrollo económico. Hay un abismo propiciado por los nichos disciplinares que no permite las relaciones interdisciplinarias para el estudio de la multidimensionalidad del desarrollo en sus diversas visiones.
Por tanto, esta ponencia pretende hacer un alto en los intereses y formas de acceder a la historia, que han prevalecido y marcado nuestras miradas. Lo que ha imperado en los ámbitos culturales no debe ignorar las teorías recientes del desarrollo humano, cuando se trata de aventurarse por los apasionantes, pero serios y comprometidos, caminos de la historia. Los puentes o transiciones que facilita el Análisis Crítico del Discurso, en las ideas de Teun Van Dijk[8], y la Pedagogía Crítica que tiene en Peter McLaren a uno de sus mayores exponentes[9], por ejemplo, ayudan a abordar las nuevas visiones de la historia económica que en los últimos seis años a permitido ver los acontecimientos de las sociedades en una perspectiva más enriquecedora. Le corresponde a los que escriben sobre la historia allanar el camino teorético a fin de discernir lo velado de los planteamientos internacionales, y sus efectos en Latinoamérica y Colombia.
Pobreza y desigualdades; no son lo mismo
En las trampas de la pobreza[10] que acuñara el Banco Mundial se le asigna a las estructuras del entorno las causas principales de las carencias de bienes y servicios de los individuos, pero fundamentalmente de las familias[11] de los países atrasados. Igualmente de las crecientes desigualdades y la falta de oportunidades de sus habitantes. Estas justificaciones lleva a que los individuos sean considerados incapaces de salir de tan lamentable estado debido, además, al círculo generacional en que se encuentran. De ahí que es necesario que intervengan agentes a solucionar las deficiencias del Estado benefactor y se pase al Estado salvador centrado en la familia.
Pero ¿qué diremos nosotros al respecto?¿qué diremos de la pobreza no sólo de bienes y servicios sino de la pobreza de conocimientos? ¿dónde queda el individuo de carácter emancipador? ¿a qué familia se refiere el Banco Mundial y el acatamiento que hace el Gobierno Nacional en un país terriblemente fragmentado y disociado en la familia? ¿la gente fue consultada sobre lo que es mejor para ellos?. Según los planteamientos de North y Sen no se necesita ser adivino para pronosticar otro doloroso fracaso. William Easterly en su texto En busca del Crecimiento, Andanzas y Tribulaciones de los Economistas del Desarrollo (2005), se pregunta ¿dónde se ha metido la educación? ¿dónde está su sentido crítico?.
La paradoja es que a pesar que la economía colombiana siempre está creciendo y generando riqueza una buena parte de la población es excluida de estos beneficios. La evidencia empírica demuestra que la pobreza es causa del bajo nivel educativo de las personas y las lleva a una serie de eventos y condiciones que incluyen el desespero, la falta de oportunidades, la explotación, la inseguridad, la dependencia y el dolor. Según el Documento Conpes 102, la causa es atribuible a la multidimensionalidad de las trampas de la pobreza y a que no se ha atacado de manera integral el problema de la pobreza extrema. Sin embargo, hay voces como las de Libardo Sarmiento y de otros académicos –incluso siguiendo las tesis de Amartya Sen- que observan que el citado Documento asocia los términos pobreza y desigualdad y no los considera independientes en su naturaleza y condición. El Conpes enuncia los problemas de la pobreza en términos de estratificación lo que lleva a concebirla como un problema de desigualdad. Al confundirse los dos conceptos, la pobreza es vista en relación con la distribución, y de esa manera, se plantea su erradicación, inclusive sin una expansión de las capacidades productivas de un país. Al argumentar el Documento que todos los individuos necesitan un mínimo vital se permite la legitimación de la desigualdad. Sen llama la atención que no todas las desigualdades son pobreza y estas no deben confundirse. Tanto la una como la otra pueden estar relacionadas pero no se deben enmarañar. La pobreza debe tratarse como un problema de interés en si misma. Es así que las condiciones del entorno se convierten en factores estructurales lo que lleva a hacer recurrente el sitio de pobreza. Por tanto la pobreza se asume como una carencia relativa asociada al entorno, al sitio, al lugar, a las condiciones estructurales que rodean al individuo. Mucho más al entorno de la familia. Por ese lado, según Amartya Sen, las interpretaciones sobre la pobreza se acercan tendenciosamente a los juicios morales, lo que es equivocado. Esta debe definirse siempre de acuerdo con las convenciones de la sociedad, en abierta discusión en la sociedad, para luego contemplarse como convención política.
América Latina, Colombia, no es una región ni un país pobre, es una región donde su riqueza de renta y oportunidades está mal distribuida[12]. Los gobiernos con sus altísimos índices de corrupción no logran implementar políticas públicas eficaces en beneficio del mejoramiento colectivo. Es oportuno citar a Acemoglu[13] quien afirma que la pobreza no está determinada ni por la geografía ni por las enfermedades, sino por las malas instituciones; para ver el estado de desarrollo de una sociedad hay que ver la calidad de sus instituciones. Es menester la exigencia de una buena gobernanza y el verdadero liderazgo político que pueda concertar un profundo pacto social donde la sociedades colombianas decidan y exijan el desarrollo humano que merecen.
Como se observa el problema de los estudiosos de la historia es complejo. En la región de la Orinoquia sería oportuno e enriquecedor posibilitar el abordaje de una historia con las nuevas miradas expuestas anteriormente. Sin desconocer lo construido en momentos anteriores, en años y décadas atrás, por cronistas, escritores e historiadores de la Orinoquia Colombiana y Venezuela, la multidiciplinariedad y la multidimensionalidad de los problemas permite otras alternativas. Aún tenemos la ausencia crasa de la historia verdadera del Meta y la Orinoquia, aquella que descubre el velo del oficialismo y la ilustración decimonónica y pone en evidencia los intereses políticos de las clases gobernantes del país. En el currículo de educación básica y media de las instituciones educativas del departamento aún no aparece lo que se dispuso en la anhelada Cátedra Meta que promovieran y empezaran a diseñar hace dos años unos docentes e investigadores de Villavicencio. Aún continuamos en deuda con la formación acertada en historia de los niños, niñas y jóvenes del Meta; falencia que instaura un continuismo de incongruencias, desfases, mentiras, contrarias a un conocimiento cercano a la realidad de este territorio. Lo que estamos haciendo, todos en conjunto, es legitimar con nuestro silencio, permisividad, promiscuidad de ideas, un estado de cosas contrarias a un conocimiento que ayude a salir del atraso. Desde ese punto de vista, la pobreza hace nido eterno generacionalmente en nuestras sociedades regionales y locales.
Cómo lo afirma Meier, un país no es pobre debido al círculo vicioso de la pobreza, sino debido a sus pobres políticas públicas. Son los sistemas de gobierno, las instituciones, las que deben evitar las disfuncionalidades que desestiman, desmotivan y llevan al fracaso proyectos validados por las organizaciones civiles.
Nada mejor que un historiador bien formado y actualizado, óptimamente documentado, intelectualmente inquieto, crítico del statu quo e inmerso en el estudio serio de las disciplinas científicas. El ámbito especial del debate lo aporta la comunidad de conocimiento, la academia. Allí convergen las miradas divergentes, los embates de las ideas, lo que es muy lejano del silencio y la amalgama de la adulación y la complicidad de los horizontes de quietud. La academia es disyuntiva, confrontación; evita el favor, exige lo científico.
Es saludable promulgar por la enseñanza acertada y renovada de las ciencias sociales, de la historia; de la comprensión del arte y las prácticas artísticas y no tanto de las manualidades; del rompimiento de los límites impuestos por los nichos disciplinares y experienciales; del juego de las mentalidades y la ideología; de los principios y valores en continuos tránsitos y modificaciones; a fin de posibilitar la comprensión de nuestro mundo regional y nacional en un contexto globalizado con una visión de mejoramiento de nuestras sociedades.
[1] Ponencia presentada en la posesión como Miembro de Número de
la Academia de Historia del Meta. Villavicencio, abril 3 de 2007, Biblioteca Germán Arciniegas.
[2] PRADO Robles, Gustavo A. El pensamiento económico de Douglass North. En: Laissez- Faire; No. 9, Septiembre 1998. pp 13-32. “En un ensayo memorable, Theodore W. Shultz (1977) sugiere que la mayoría de los economistas nace con la inclinación de asesorar a los políticos, y que los economistas históricos cuentan con un gen adicional que los incita a reformar a los historiadores; pero advierte que la tarea principal de los economistas históricos no es reescribir la historia, sino identificar circunstancias económicas particulares del pasado con el propósito de ampliar y profundizar los conocimientos científicos sobre el comportamiento económico”.
[3] KALMANOVITZ, Salomón. El neoinstitucionalismo como escuela. NBER. 2001. Kalmanovitz apunta que “los primeros institucionalistas fueron influidos por la teoría de la evolución de Darwin en el sentido de que el medio ambiente social moldeaba el comportamiento de la especie humana”. Se alimentaron de la filosofía pragmatista de James Pierce y de los trabajos del psicólogo William James, entre otros. Veblen, uno de los principales exponentes de esta teoría definió una institución como “hábitos de pensamiento decantados que son comunes a la generalidad de los hombres” o “el surgimiento de procesos de pensamiento rutinizados que son compartidos por un número de personas en una sociedad dada”. Sin embargo, dentro del núcleo de esta teoría hay planteamientos contrarios.
Los postulados básicos de la teoría neo clásica apuntan a que “el individuo se comporta racionalmente frente a una gama de opciones que puede valorar adecuadamente, porque cuenta además con una información perfecta”, completa. Entre sus exponentes cada uno se aleja o acerca a lo que considera como la “maximización de una utilidad, racionalidad en la escogencia, escala de valores establecida, información imperfecta, competencia adecuada y, por lo tanto, clarificación de los mercados”. Por su parte, el neo institucionalismo comprende que “las reglas de juego que guían el comportamiento de los agentes en una sociedad son fundamentales para explicar su desempeño económico. A la vez, considera un conjunto de teorías que combinan las vertientes de una nueva microeconomía basada en los costos de transacción, una sección de derecho y economía, otra de teoría de la información, teoría de la elección pública, y una vertiente histórica, basada en el trabajo de D. North”.
[4] La vertiente histórica de North hace el aporte fundamental de
la Trayectoria de Dependencia o Dependencia de Pasado, que explica como las organizaciones sociales y los cambios históricos van construyendo una senda de desarrollo económico que depende en gran medida del pasado. Los históricos con este argumento sustentan por qué las colonias dónde se instauró el catolicismo tienen menor desarrollo económico que aquellas en las que se sembró el protestantismo. Este último incorporó el trabajo, el orden, la disciplina, el reconocimiento social en el aporte laboral a la comunidad; unido a que la aristocracia entendió el trabajo y la agricultura como producción de bienes y productos necesarios al desarrollo de la sociedad. España prefirió el consumo, el derroche del dorado americano, y el menosprecio por el trabajo y la producción agrícola. En esta perspectiva se entiende que el país colonizador incide en el futuro económico, social, cultural y político del territorio colonizado. Del enfoque histórico también participan Olson, Greif, Elster y Sombart, cada uno de estos con diferencias entre sí.
[5] La visión de la ciencia política cuenta entre sus principales exponentes a March, Olsen y Peters. Básicamente incorporan el poder y su distribución; las reglas de poder, las disposiciones formales –reglas, normas, reglamentos- e informales -los marcos morales, la cultura, las costumbres y las tradiciones. La visión institucional de la sociología le da importancia a las estructuras cognitivas, al determinar el comportamiento de los individuos. Además de lo formal e informal, le dan relevancia a los hábitos y rutinas incrustadas en la cultura social. Sus principales exponentes son Scott, Powell y Diamaggio.
[6] MEIER, Gerald. La vieja y nueva generación de economistas del desarrollo. En: MEIER, G. y STIGLITZ, J. Fronteras de la economía del desarrollo. 2001 pp 1-48. Meier aborda a Amartya Sen en sus planteamientos sobre la importancia de la educación como condicionante al mejoramiento, al bien estar. Un desarrollo alternativo fundamentado en el capital humano, contrario a la obsecuencia de los partidarios del capital físico, es el desarrollo del potencial del hombre, del conocimiento en tecnología y ciencia, y a las habilidades y destrezas centradas en el trabajo y el mercado. Collier establece que el capital social está relacionado en la coherencia social y cultural interna de la sociedad, enmarcadas en sus instituciones formales e informales. Además considera que existe un capital social gubernamental y otro civil. El primero incorpora en un equilibrio los beneficios de la ley, el orden, derechos de propiedad, educación, salud y buen gobierno. El segundo se basa en la confianza, la reciprocidad, las redes interpersonales, la cooperación y la coordinación. Estos elementos son básicos para los proyectos de prosperidad de los individuos.
[7] La autosuficiencia del neoliberalismo se basa en el imperio de los mercados, la libertad de precios, el fin del intervensionismo gubernamental o estatal. Las economías de mercado son las que median y regulan la integración global. El estructuralismo, básicamente, ve el desarrollo como cambio de las estructuras sociales. Existe un conflicto entre las clases sociales y lo económico, de ahí que se requiere la acción colectiva a través del Estado, para que intervenga como agente principal en la regulación de los mercados. El intervensionismo apunta al bien estar motivado por agentes administradores y agencias del desarrollo de cooperación internacional (Ong´s), a fin de que arreglen las fallas del desarrollo.
[8] VAN DIJK, Teun A. Discurso y dominación. Grandes Conferencias en
la Facultad de Ciencias Humanas. No. 4, Universidad Nacional de Colombia, 2004. pp 1-27.
[9] AGUIRRE, L.C. El sentido de la pedagogía crítica en la era de la globalización después del 11 de septiembre de 2001,. Entrevista a Peter MacLaren (versión en español actualizada). Revista Electrónica de Investigación Educativa, 5(1). http://redie.uabcmx/vol5no1/contenido-coral2.html. 2003.
[10] NÚÑEZ Mendez, Jairo y CUESTA, Laura. Las trampas de la pobreza en Colombia; ¿qué hacer? Diseño de un programa contra la extrema pobreza. Documento preparado para
la Misión para el Diseño de una Estrategia de Reducción de
la Pobreza y
la Desigualad, MERPD. 2006.
[11] En el año 2000 el Conpes eleva a política estatal el compromiso Metas del Milenio dispuesto por Washington. En ese año se crea
la Red de Apoyo social como estrategia para mitigar los efectos negativos del ciclo económico sobre la población más vulnerable. En el 2004 se creó la misión (MERPD) con el fin de aportar información y conocimiento y permita la formulación de propuestas para reducción de pobreza y desigualdad. Luego se crea
la Red de Protección Social contra
la Extrema Pobreza (este es el tema del informe Conpes 102). Busca promover la incorporación efectiva de los hogares más pobres a las redes sociales del Estado y asegurar la superación de su condición. En el documento se define el problema como multidimensional y abarca las condiciones de vida, educación, salud, seguridad social, servicios públicos e inseguridad.
[12] Aunque el favorable crecimiento económico y los logros de la política social entre el año 2002 y 2006, contribuyó a disminuir los niveles de pobreza y pobreza extrema, todavía hay 22 millones de colombianos en condiciones de pobreza. De estos 6.6 millones están en pobreza extrema. En las zonas rurales el 68.2% es pobre. De estos el 27.5% está en pobreza extrema. Hay diferencias importantes en los niveles de pobreza extrema en las regiones.
[13] ACEMOGLU, Jonson y ROBINSON. Institucions as the fundamental cause. NBER. 2004
La economía del 2007
Enero 10, 2007 in Colombia, Economía, Meta, Orinoquia, Villavicencio | Deja un comentario
En esta etapa del año empiezan las vaticinios de lo que va acontecer en el resto del año en materia económica. El crecimiento del país ha estado marcado por el sistema financiero, la inversión pública, la construcción y el comercio principalmente. Sin embargo, el empleo sigue siendo el lunar de la economía, no obstante las políticas que se han implementado. La creación del banco de las oportunidades es una excelente medida para generar empresa, empleo y desarrollo local, pero el impacto podría ser mayor si los banqueros se comprometieran mucho más. Los bancos no deben justificar las altas tasas de interés comparándolas con las de los prestamistas “cuenta gotas”, pues al final terminan haciendo el mismo papel. Es cierto que un sistema financiero próspero es benéfico para la economía del país, pero el aporte de los grandes capitales podría ser pilar de desarrollo social del país. A diciembre de 2005 las utilidades bancarias acumuladas sumaron $3,37 billones (alrededor de 1.475 millones de dólares). El sistema financiero colombiano, que en la etapa de crisis (1998-2000) perdió $3,4 billones de pesos, en los últimos años (2001-2005) ha acumulado utilidades cercanas a $8,7 billones, gracias al alto margen de la intermediación financiera, los mayores costos de los servicios bancarios (tasas y comisiones), los altos ingresos que produce la especulación financiera (deuda pública) y los menores costos administrativos. A septiembre del 2006, los activos del sector financiero ascendieron a 60.744 millones de dólares, representando cerca del 50% del PIB y con el crecimiento del 18.7% respecto al 2005. Al mes de agosto de 2006, la cartera había crecido un 21%, con una mayor dinámica de la cartera comercial (18%) y la cartera de consumo (30%), en donde los créditos para compra de vehículo son muy representativos. El crédito hipotecario creció un 18%. La cartera del microcrédito creció un 23% aunque solo representa un 1.9% de la cartera total.
Como vemos, existe mucho potencial aun para el crecimiento del país, pero todo depende de la posibilidad de jalonar los sectores aun con dificultades y que son grandes generadores de empleo, por ejemplo el sector agropecuario, la microempresa y la agroindustria. En el Meta, es muy importante la gestión que se está haciendo para mejorar la infraestructura vial, el impulso real que al fin tiene el proyecto para la navegabilidad del río Meta y las gestiones para dinamizar las cadenas productivas. Sin embargo, aun nos falta mejorar en capital humano e invertir mucho más en ciencia y tecnología. En el año 2007 será muy importante la inversión pública programada y la inversión de recursos de cooperación internacional a través del Laboratorio de Paz. Igualmente las perspectivas para el desarrollo de proyectos de gran escala en la altillanura son una oportunidad tentadora para la inversión privada. Todas estas posibilidades deben materializarse de manera tal que se logre impactar a los sectores sociales afectados en los últimos años. La informalidad de la economía, la baja calidad del empleo rural y urbano, las soluciones productivas para zonas de economía campesina son grandes retos para lograr un desarrollo armónico y equitativo.
Autor: Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y planificación del desarrollo urbano-regional. Candidato Magister en Desarollo Local. Asesor. Consultor. Catedrático Universidad de los Llanos.
Los textos de cada uno de estos articulos pueden ser copiados y reproducidos libremente con la correspondiente cita del autor.
Compae Chigui y viejo Rolo
Diciembre 19, 2006 in Colombia, Desarrollo Regional, Meta, Orinoquia, Villavicencio | Deja un comentario
-¿Compae Chigüi como vas?, saluda con suma cortesía el viejo Rolo.
- Aquí adornando la casa con luces, preparando todo pa la navidad.
Compae Chigüi cierra los ojos y empieza hacer remembranzas, recordaba aquellas navidades en las que compartía con toda su familia. Se siente verdaderamente nostálgico, le entristece ver como la navidad ha cambiado a través de los años. Por su mente pasan los momentos felices de unidad familiar, los juegos tradicionales, la comida servida en total armonía y felicidad. Sus manos tiemblan al poner el pesebre y al recordar cuando buscaba palitos y hierba fresca, hacia casitas con sus amigos de infancia, corría por los rastrojales y recogía cuanta piedra o cosa rara encontrara para vestir el pesebre.
- Definitivamente eran otros años viejo Rolo. Ahora los jóvenes están pendientes del televisor, de los juegos electrónicos, la música rara, la juerga y la buena ropa.
- Si, compae Chigüi, las cosas ya no son iguales. La comida se compra en el supermercado, los pavos prefabricados y los platos desabridos adornan la mesa. La familia está pendiente de la fiesta pero no del calor de hogar.
El viejo Rolo, de piel blanca como un queso, muestra sus brazos quemados por el sol, ya no le asustan los caños, los grillos y las lagartijas, pues han pasado muchos años desde que llegó de las montañas. Ahora adora el llano, ahora es su casa, su hogar por siempre.
- Viejo Rolo, ¿Que deseo pides para esta tierra que quieres tanto?, pregunta compae Chigüi.
-Yo quiero que los niños se formen en valores, que no se contaminen con las enseñanzas de esta sociedad corrupta. Que surjan nuevas opciones políticas, que los “patrones” electorales recuerden cuando y de donde nacieron, y que comprendan que esta tierra no es una finca, que se maneja abusivamente, se hereda o se negocia al primer postor.
- Si, viejo Rolo, yo quiero que la navidad vuelva a ser como era antes. Que este momento sirva de reflexión a todos los que tienen que ver con esta tierra. Que no ocurran más accidentes de transito, que se eduque el transeúnte, el conductor, el motociclista. Que paren los asesinatos, que los guerrilleros y paramilitares comprendan que la vida, la libertad y la familia son derechos inviolables.
- Tienes razón, compae chigüi. En esta tierra abundaba la gente resuelta y el civismo era nuestra gran cualidad; ahora parecemos parias, señalados como una tierra rica pero maltrecha, con malos gobernantes, políticos corruptos y una sociedad indolente.
- Pero no hay que perder las esperanzas viejo Rolo. También hay gente que está empeñada en cambiar la cara de esta tierra. Empiezan a surgir nuevas ideas que darán sorpresas el próximo año. También hay que confiar en los actuales mandatarios, deben ser garantes del cambio.
- Yo ya no confío en nadie. Primero hay que buscar la sobrevivencia. Esta cosa del trabajo está difícil, toca rebuscarse como sea o no hay regalos esta navidad.
- Tranquilo viejo Rolo. Como todos los años nos ayudamos. Camine pa la cocina y seguimos hablando. Tenemos que preparar lo de la cena, este año mi toca a mí.
Abrazados, los dos amigos caminan echando cuentos. Recuerdan que la casa en el llano, es la casa de la familia, de los vecinos y los amigos solidarios. La casa es la fuente de cariño, de calor humano y también semilla de cambio.
Autor: Manuel Javier Fierro P.
Los textos de cada uno de estos articulos pueden ser copiados y reproducidos libremente con la correspondiente cita del autor.
Villavicencio desbordada por la indolencia
Octubre 25, 2006 in Corrupción, Meta, Prensa Libre, Villavicencio | 1 Comentario
La ciudad crece no obstante el desgobierno. Hace 20 años apenas se avizoraba el turismo como una alternativa más en la búsqueda del desarrollo local. Hoy el turismo es una alternativa que se abre paso de manera espontánea, librando los obstáculos de la mala planificación de la ciudad, las crisis políticas y la poca preparación de la gente. Los servicios básicos han mejorado, pero bajo esquemas monopólicos y sin mostrar soluciones definitivas. La ciudad ha procesado y amortiguado problemas sociales desde sus inicios. Ha cumplido el papel de trinchera social ante las atrocidades de la violencia y también de zona transformadora de capitales ilegales. El crecimiento inusitado y caótico de su área urbana demuestra una gran movilidad poblacional, fruto de tensiones y soluciones entre lo urbano y lo rural. Solo hay que observar cómo simultáneamente crecen los tugurios y las mansiones.
La dinámica comercial de Villavicencio y su papel como centro de distribución regional mantienen vigencia. La ciudad ha estado sometida subjetivamente a fuerzas internas y externas. La realidad ha erosionado la ciudad sin que exista un sentido de orientación frente a las dinámicas vigentes. Preocupa la distribución del poder político y los alcances malévolos y métodos depravados que ha mostrado. La política de altura no tiene espacio, pero si lo tiene la politiquería y el clientelismo, los cuales actúan como requisito para acceder a los altos cargos públicos. En este esquema es posible que un buen político pueda sucumbir y dar paso a sus ambiciones personales pasando por encima de sus propios principios. Sin embargo, las sacudidas que dan los hechos pueden abrir espacios de cordura en los ciudadanos y despertar opciones políticas renovadas. Es lamentable reconocer que los ciudadanos indolentes necesitan de emociones fuertes para aterrizar y pensar en el futuro.
Los habitantes de la ciudad vislumbran caminos individuales, buscan su propio beneficio por encima de lo colectivo. Las opciones para las buenas intenciones son limitadas, al igual que las opciones para los estudiantes destacados. Las propuestas para el desarrollo de la ciudad son medidas con el lente equivocado, se tramitan según las pretensiones y ambiciones de los patrones de empresas electoreras poco calificadas. No vale que sea una buena propuesta, vale si permite perpetuar o fortalecer los apetitos malvados. No importa si el anillo vial se quiere convertir en una callejuela limitada por las invasiones premeditadas o si los terminales satélites ocasionan más muertos. Tampoco importa si la central de abastos no funciona como debe ser o si el plan maestro de acueducto y alcantarillado es el pretexto que sirve a los deshonestos para desangrar las regalías. Mucho menos importa, si la ciudad no tiene definido el tratamiento de las basuras o si algunos piensan que es buen negocio recibir las basuras de Bogotá.
La ciudadanía azotada por las malas decisiones está muy atenta a escuchar las propuestas de los próximos candidatos, quienes empiezan a mostrarse. La indolencia frente a los graves problemas debe terminar. Vale la pena dar un compás de espera y observar cómo se desarrollará el próximo debate electoral. Es posible que las prácticas politiqueras tengan que ser replanteadas, pues como dice el dicho: “al perro no lo capan dos veces”.
Autor: Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y planificación del desarrollo urbano-regional. Candidato Magister en Desarollo Local. Asesor. Consultor. Catedrático Universidad de los Llanos.
Los textos de cada uno de estos articulos pueden ser copiados y reproducidos libremente con la correspondiente cita del autor.
Políticas contra la pobreza
Octubre 20, 2006 in Desarrollo Regional, Meta, Orinoquia, Pobreza, Villavicencio | Deja un comentario
En Colombia, la política para enfrentar la pobreza se ha basado principalmente en promover un crecimiento económico que logre dinamizar diferentes sectores de la economía. Desde la teoría económica se asume que si el Producto Interno Bruto del país crece a un ritmo aceptable, los índices de pobreza empiezan a disminuir. También es claro, que pese a las altas inversiones en educación, salud, vivienda, agua potable y saneamiento básico, no se han logrado los resultados esperados. La pobreza crece cada día más y lo que es peor, se empiezan a hacer cosas poco correctas, como los cambios en metodologías para medir la pobreza, para así bajar las cifras a como dé lugar.
Cuando un país tiene condiciones tan diferentes como el nuestro y cuando el crecimiento económico se toma como una cifra global que en la realidad resulta ser desigual en los diferentes sectores y estratos, los beneficios del mismo no llegan a toda la población generando equidad. Por esta razón, creer que el crecimiento de la economía a un ritmo del 5% anual acabará con la pobreza, es una gran falacia. No puede negarse que la inversión social orientada a satisfacer las necesidades básicas, sobretodo de educación, logra resultados importantes, pero no ha sido suficiente para cerrar la tremenda brecha. La inversión social directa es costosa y por eso los gobiernos han tratado de aplicar supuestos mecanismos de eficiencia materializados en forma de subsidios. Los subsidios han sido aplicados en países prósperos con buenos resultados, pero en un país como Colombia en donde la pobreza cobija a más del 50% de la población total del país, es imposible cubrir toda la población y sostener los subsidios durante periodos largos; además se ha demostrado que propician en la población actitudes pasivas, dependientes y conformistas.
Los enfoques tradicionales subestiman el papel dinamizador que puede cumplir la población pobre y no ofrecen oportunidades concretas. Algunas experiencias enseñan que la clave de las políticas contra la pobreza está en aprovechar las habilidades, las ganas, el empeño y capacidad de emprendimiento de la población pobre. La inversión social debe complementarse con políticas de inclusión y generación de oportunidades. El acceso al crédito barato, la disminución de trabas y trámites para la generación de empresa, impuestos progresivos, la capacitación y formación pertinente, el acompañamiento técnico ajustado a las necesidades de información y conocimiento, entre otras medidas, pueden lograr excelentes resultados. En un país como el nuestro, con altos niveles de concentración de la riqueza y un predominante sector privado muy privilegiado, con poca responsabilidad social, es difícil que se logren cambios sin la intervención del Estado.
Calculemos cuanto podría crecer nuestro país si se generan oportunidades concretas y se vincula de manera efectiva a toda la población pobre del país. La existencia por sí y el crecimiento que ha tenido la economía informal en el país comprueba que existen capacidades que no estamos utilizando en todo su potencial. El colombiano se caracteriza por ser recursivo e imaginativo, pero lamentablemente el sistema se caracteriza por la exclusión y la poca generación de oportunidades.
Autor: Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y planificación del desarrollo urbano-regional. Candidato Magister en Desarollo Local. Asesor. Consultor. Catedrático Universidad de los Llanos.
Los textos de cada uno de estos articulos pueden ser copiados y reproducidos libremente con la correspondiente cita del autor.
De la retórica a la competitividad territorial
Septiembre 5, 2006 in Desarrollo Territorial, Economía, Estado, Orinoquia, Unillanos, Villavicencio | Deja un comentario
“Los cambios en el entorno se aceleran y los valores y paradigmas que ayer fueron válidos, hoy ya no lo son”- Con esta frase terminó la exposición del Ingeniero Jorge Jaramillo, Director de gestión tecnológica de la Universidad de Antioquia, en el pasado Foro Universidad – Empresa – Estado, realizado el 30 de agosto, en la Cámara de Comercio y Unillanos. La experiencia de los antioqueños recalca en algunos aspectos.
Definitivamente, el proceso de integración entre la universidad y el sector productivo no es posible si no se asume un cambio de actitud, al reconocer la necesidad de trabajar unificadamente. Pero ante todo, el foro mostró algo sin precedentes. La capacidad de una sociedad para seguir responsablemente una orientación estratégica de largo plazo, materializada en un proceso de planeación serio y participativo. Parte de esto es la convicción colectiva para saber elegir gobernantes con capacidad y compromiso frente al futuro del departamento y el país. Sin buenos gobiernos es prácticamente imposible poder materializar una alianza efectiva para la competitividad territorial. La experiencia antioqueña así lo demuestra.
El proceso de integración comenzó como una iniciativa de las universidades en cabeza de la Universidad de Antioquia. Los empresarios fueron sumándose al proceso y finalmente la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín, quienes habían trazado el norte estratégico, convirtieron el discurso en hechos contundentes. Reconocer a la universidad como socio estratégico es primordial para avanzar en la concreción de las metas propuestas. Los estudios que soportan los planes fueron apoyados y acompañados por universidades. El conocimiento pertinente fue el factor que permitió dar resultados en el corto plazo. Los hechos hablan por sí solos. Una nueva concepción de emprenderismo social genera equidad con formulas criollas ajustadas a las características sociales y económicas del territorio
Otro aspecto interesante es el aporte que puede hacer la economía informal al desarrollo local. Miles de incipientes empresarios pueden dar un salto cualitativo con programas de formación empresarial desde los mismos barrios y comunas. Las comunas de Medellín fueron asignadas a diferentes universidades y con el apoyo de la Alcaldía se lograron canalizar 11.745 microcréditos por 26.370 millones y mejorar la calidad de vida de 9.566 familias en un período de 3 años. No de otra manera podría ser posible la pacificación del sector nororiental de la ciudad. Otro frente que se está programando, se encargará de la generar oportunidades para los jóvenes bachilleres y profesionales, lo cual se piensa realizar con empresas padrino y universidades, que conformarán unidades de emprendimiento que prepararán 250 jóvenes cada una, para completar una meta de 5.000 jóvenes. Guardadas las proporciones, la experiencia antioqueña puede ser útil como ejemplo de trabajo imaginativo y mancomunado.
Ojala los planes de desarrollo de nuestros gobernantes cambien el discurso trajinado y generen propuestas creativas para solucionar nuestros problemas. Los funcionarios son responsables por sus actos y deben ser evaluados según metas medibles y cuantificables.
Autor: Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y planificación del desarrollo urbano-regional. Candidato Magister en Desarollo Local. Asesor. Consultor. Catedrático Universidad de los Llanos.
Los textos de cada uno de estos articulos pueden ser copiados y reproducidos libremente con la correspondiente cita del autor.
La Universidad, la Empresa y el Estado
Agosto 23, 2006 in Desarrollo Territorial, Estado, Meta, Unillanos, Villavicencio | Deja un comentario
No existe una receta que sea infalible y que sirva a todas las sociedades para alcanzar un nivel de calidad de vida deseable, pero lo que si resulta cierto y la historia lo ha mostrado es que las sociedades exitosas son las que han logrado incorporar el conocimiento científico tecnológico. La inversión en educación, ciencia y tecnología es crucial para lograr construir sociedades desarrolladas y equitativas. Sin embargo este propósito requiere de una articulación efectiva de tres actores, quienes se han caracterizado por su protagonismo, pero no han conseguido trabajar en conjunto.
La universidad, el sector productivo y el Estado deben trabajar armónicamente para propiciar el desarrollo local y regional. La universidad requiere ajustarse administrativa y académicamente para responder de manera pertinente a las demandas de la sociedad y el sector productivo. El modelo tradicional de la universidad dueña del conocimiento, estática y aislada como centro de pensamiento ha quedado revaluado frente al impulso de las tecnologías de la información y la comunicación en la instauración de una sociedad mundial del conocimiento. La función de la universidad es importante en la medida que sus procesos académicos sean pertinentes y contribuyan a solucionar los problemas de la región. Las universidades deben formar en los futuros profesionales una actitud emprendedora, porque los egresados están cada vez más llamados a generar empleo y no a buscarlo.
El sector productivo descubre poco a poco las bondades de modernizar y aplicar nuevas tecnologías para una mayor productividad y competitividad. La innovación es la clave para lograr romper la dependencia y emprender la búsqueda de nuevos mercados. Invertir en investigación es la clave de los emprendedores y en nuestra región existen ejemplos a seguir como la elaboración de aceite para motores a partir del aceite de palma o el trabajo en microorganismos para el control biológico en los cultivos y la fertilización sin agroquímicos. Estas son muestras de la capacidad de algunos empresarios para romper esquemas y seleccionar el camino del éxito.
Pero todo esto quedaría en mero discurso si las entidades gubernamentales no toman conciencia de la importancia de la investigación en una estrategia de competitividad territorial. Nada vale tener los medios para producir igual que siempre si se está compitiendo con otras regiones y países. No basta con tener recursos abundantes o pregonar un potencial estático. Es necesario ampliar las fronteras de la producción y esto se logra con la aplicación de conocimiento pertinente para lograr una producción diferenciada y competitiva. Es necesario contribuir a la formación de tejido social y empresarial para la competitividad en la región, fomentando la cultura de la innovación, el emprendimiento y la asociatividad. Los recursos para investigación no pueden seguir concentrados en las grandes ciudades u orientados hacia sectores poco dinámicos. El Estado nacional y regional tiene la misión de propiciar canales de diálogo, entendimiento y pertinencia entre la Universidad y el sector productivo. Es el momento para iniciar un proceso para la integración efectiva de la Universidad, la Empresa y el Estado para viabilizar los planes y programas planteados y que hasta el momento han permanecido en remojo.
Autor: Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y planificación del desarrollo urbano-regional. Candidato Magister en Desarollo Local. Asesor. Consultor. Catedrático Universidad de los Llanos.
Los textos de cada uno de estos articulos pueden ser copiados y reproducidos libremente con la correspondiente cita del autor.
Cambios institucionales en la Universidad de los Llanos
Agosto 23, 2006 in Desarrollo Regional, Desarrollo Territorial, Educación Superior, Meta, Unillanos, Villavicencio | Deja un comentario
Los cambios en el mundo y las tendencias en la Educación Superior obligan a la Universidad de los Llanos a replantear su quehacer institucional con el fin de articularse y responder a una demanda social, que cada vez más enfatiza en la utilidad del conocimiento y en su pertinencia para solucionar los problemas de la sociedad.
El fenómeno de la globalización significa un reto para la Universidad pública. De una parte resulta ser una amenaza frente a la presión por privatizar la educación superior y por otro lado, puede ser motivo para buscar alianzas con otras universidades pares y ante todo fortalecer su capacidad para impactar positivamente la vida de las comunidades ubicadas dentro de su orbita académica. No de otra forma será fácil conseguir el respaldo social para continuar ejerciendo su papel social en la generación de equidades, solución de brechas y disparidades.
Los avatares políticos del mundo y Latinoamérica requieren de la presencia reflexiva, crítica y propositiva de la Universidad Colombiana. La sociedad requiere de una valoración continua de los procesos y modelos económicos aplicados y especialmente sobre los efectos y consecuencias directas en la vida nacional y regional. La búsqueda de opciones justas y planteamientos que rescatan una nueva ética social basada en la capacidad de respuesta ante las dificultades, son hoy por hoy responsabilidad de la universidad pública.
Los cambios tecnológicos no pueden ser factor de dificultad sino una oportunidad para afianzar sus funciones misionales. La Universidad requiere armonizarse con el mundo en su dinámica compleja sin abandonar sus convicciones sociales. La tecnología puede facilitar la ampliación de cobertura en la región de la Orinoquia y poder permear los procesos económicos y sociales de cada departamento de la región. La utilización de las tecnologías informáticas y de la comunicación permite nuevos escenarios pedagógicos que además de universalizar el conocimiento otorgan una mayor eficiencia y oportunidad en la utilización de recursos.
La Universidad de los Llanos presenta una deuda institucional frente a las enormes dificultades regionales que plantean nuevos escenarios generadores de conocimiento y desarrollo de alternativas frente a los cambios jalonados por el mercado internacional. Más que buscar mercados educativos foráneos, la Universidad de los llanos debe mirar hacia su contexto inmediato y ofrecer oportunidades basadas en la aplicación nuevas tecnologías, apropiación y generación de alternativas productivas con la utilización del capital regional[1] dentro de una propuesta de desarrollo endógeno. Esto demanda de un compromiso especial en materia de investigación y proyección social. La Universidad investigativa surge como modelo ante las tensiones y retos institucionales[2]. La idea no es aislarse del mundo sino aprovechar los cambios positivos para reforzar la identidad como universidad pública y utilizar los medios que ofrecen la ciencia y las nuevas tecnologías para cumplir a cabalidad con las funciones misionales en la responsabilidad de formar integralmente al recurso humano regional.
La responsabilidad social plantea la necesidad de hacer un buen uso de los recursos institucionales. La búsqueda de la eficiencia y eficacia institucional no aparece como un determinante del modelo exógeno sino como un mecanismo que permite afianzar su papel en el contexto. La respuesta a la velocidad de los cambios requiere replantear los procesos y procedimientos para hacerlos más ágiles y flexibles. Esto compromete tanto lo académico como lo administrativo y encamina a la universidad en la concreción del aseguramiento de la calidad, no como una imposición gubernamental sino como un proceso de autoevaluación dentro del marco de su responsabilidad social. De esta manera, la calidad se constituye en una condición irrenunciable frente a los procesos de simplificación y flexibilización del ambiente académico. La fortaleza de la universidad está en la pertinencia de su acción institucional respecto a los problemas regionales. En este cometido es difícil que su papel pueda ser desplazado y debe ser un aliciente más para continuar mejorando en el desarrollo de su misión.
Los cambios en los aspectos administrativos son pertinentes. El área de soporte debe brindar oportunamente y eficientemente los medios necesarios para el cumplimiento misional. La universidad debe ser austera pero atender oportuna y suficientemente los requerimientos para desarrollar una buena labor académica. La utilización eficiente de los recursos permitirá liberar recursos importantes para asignar a las áreas de inversión más afectadas y encaminar una estrategia de preparación y mejoramiento continuo del factor humano como pilar para el desarrollo institucional.
La universidad debe conseguir un mayor apoyo del sector privado y de los entes territoriales de la región. Su estrategia para la búsqueda de nuevas fuentes no está en la afectación de las matrículas o en la necesidad de apoyo incondicional sin apuntar a alianzas estratégicas. La universidad se presenta como un actor fundamental, un socio que brinda herramientas tangibles e intangibles para el desarrollo humano. Desde este punto de vista jalona el interés del sector productivo, de las entidades públicas y privadas para atender los cambios presentes y futuros de la estructura productiva y del mercado laboral. La respuesta académica debe elaborarse con referencia en el contexto. Esto obliga a plantear cambios institucionales con el fin de facilitar la interacción institucional y generar nuevas fuentes de ingresos, sin necesidad de entrar en una condición de mercantilismo burdo.
La región ha sido reconocida por su potencial, sin embargo este potencial permanece estático. La responsabilidad de los actores regionales es transformar los recursos regionales en factores dinámicos para promover una mayor productividad y jalonar una competitividad que sea sostenible y soberana. La universidad debe abordar la gama de etnias aborígenes y revalorizar el conocimiento tradicional, responder al potencial hídrico y energético; generar propuestas que regulen el poblamiento actual, atender el tema de la frontera oriental, ofrecer alternativas productivas y abrir las puertas para el aprovechamiento de la biodiversidad de una manera sostenible y responsable. Igualmente debe prestar atención a los cambios de la estructura productiva con el fin de reorganizar su quehacer académico para fortalecer los sectores dinámicos actuales. Los sectores comercio, servicios, el sector agropecuario y el sector energético requieren del desarrollo académico por parte de la Universidad pública, con miras a facilitar procesos de modernización o reconversión productiva y propiciar la búsqueda de nuevos mercados.
Además del profundizar su papel meramente científico, la universidad aspira avanzar en el fortalecimiento de las artes y humanidades. La cultura orinoquence es diversa y presenta una riqueza incalculable como patrimonio que soporta la identidad regional y genera procesos de autorreferenciación frente a la tendencia homogenizante de la globalización. La Universidad debe promover, generar y difundir conocimientos por medio de la investigación y, como parte de los servicios que ha de prestar a la comunidad, proporcionar las competencias técnicas adecuadas para contribuir al desarrollo cultural, social y económico de las sociedad orinoquence, fomentar y desarrollar la investigación científica y tecnológica a la par que la investigación en el campo de las ciencias sociales, las humanidades y las artes creativas.
Las dinámicas económicas y sociales de la región, así como la situación de conflicto, problemas de marginalización social y disparidades entre lo rural y urbano no deben ser ajenas al papel de la universidad. La Unillanos debe participar en un pacto social colectivo que aterrice la reflexión sobre las causas de la problemática social y económica. Esto significa materializar su visión y misión en el PEI y llevar al PDI al campo de las realizaciones.
[1] Hace alusión al fortalecimiento del capital social, capital humano y físico requerido en una estrategia de desarrollo regional con recursos endógenos.
[2] Modelo propuesto desde el PEI y formalizado dentro del PDI 2005-2020 en el modelo de universidad investigativa.
Autor: Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y planificación del desarrollo urbano-regional. Candidato Magister en Desarollo Local. Asesor. Consultor. Catedrático Universidad de los Llanos.
Los textos de cada uno de estos articulos pueden ser copiados y reproducidos libremente con la correspondiente cita del autor.
TLC: ¿Expectativa o desesperanza?
Agosto 16, 2006 in Colombia, Desarrollo Territorial, Meta, Orinoquia, TLC, Villavicencio | Deja un comentario
El tema del TLC con Estados Unidos ha permanecido relegado para la mayoría de los colombianos frente a otros asuntos de política interna, pero el impacto que seguramente tendrá sobre el futuro económico del país continúa más que vigente. Aunque el tratado aparece como finalizado, aun existen divergencias en cuanto a los textos definitivos en los temas de mayor sensibilidad. A cuenta gotas se han venido mostrando las cartas que hasta hace unas semanas permanecían bajo la mesa. Al nerviosismo de los agricultores se le suma ahora el desencanto de los ganaderos y la oposición de ambientalistas, al irse descubriendo poco a poco el texto del tratado. Respecto al tema ganadero, EEUU desea exportarnos carne de reses mayores de 30 meses y otros productos que ellos llaman “despojos” y que a juicio de los expertos norteamericanos viene a ser lo que más se consume en Colombia. El impacto sobre la ganadería del país puede ser grave al desplazar el mercado interno, pero lo más preocupante es el riesgo de presentación de problemas sanitarios, especialmente con la enfermedad de las vacas locas, que hace unos años quebró a ganaderos americanos y británicos. EEUU pretende imponer estos puntos con estrategias muy al estilo del gobierno Bush. En la última semana se han sentido presiones, que aunque no sean formales y se enuncian fuera del marco del TLC, si pueden tener efectos sobre la voluntad gubernamental. Las críticas declaraciones de algunos sectores de EEUU respecto a la Ley de Justicia y Paz, las dilaciones para presentar el texto del TLC al congreso norteamericano y la negativa a ampliar las preferencias del ATPDEA, ponen contra la pared al gobierno, al tener que evaluar el riesgo de perder apoyo militar y logístico de EEUU en la lucha antidrogas y las pérdidas que ocasionaría la terminación estas preferencias arancelarias a final de este año, tal como está previsto. Ya hemos visto como el presidente Uribe cambia de tono y conmina a los jefes de las autodefensas para se ajusten a lo acordado. La ofensiva en el tema de erradicación mediante la fumigación puede tener alguna conexión con esta situación. Igualmente, empiezan a escucharse declaraciones de algunos funcionarios a favor de la negociación finiquitada en el tema de cárnicos y lácteos. Estos antecedentes son señales de mal augurio, pues fue igual cuando el gobierno empezó a justificar las negociaciones en arroz, soya, algodón y terminó ofreciendo el programa “Agro: ingreso seguro”.
En el tema de biodiversidad, los textos no muestran con claridad la prohibición de patentar plantas y animales. El texto plantea un marco de transición para que Colombia se organice para competir en este sector. También deja claro que si los trámites internos en Colombia resultan lentos se podrán activar mecanismos bilaterales que permitirán avanzar en este fatal cometido. La negociación TLC Perú – EEUU con anterioridad al nuestro, dejó abierta la puerta y fue muy difícil apartarse del texto acordado con el Perú. Perú dejó por debajo las normas andinas y de alguna manera viabilizó el asalto a la biodiversidad. Esperamos que nuestros congresistas estén al tanto de estas discusiones, lean con detenimiento el texto final y defiendan con empeño los intereses de nuestra región.
Autor: Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y planificación del desarrollo urbano-regional. Candidato Magister en Desarollo Local. Asesor. Consultor. Catedrático Universidad de los Llanos.
Los textos de cada uno de estos articulos pueden ser copiados y reproducidos libremente con la correspondiente cita del autor.
La construcción del futuro posible
Agosto 2, 2006 in Desarrollo Regional, Desarrollo Territorial, Estado, Gobierno, Meta, Orinoquia, Villavicencio | Deja un comentario
En el diseño de políticas públicas, formulación de planes y proyectos es muy frecuente la tendencia equivocada de plantear las soluciones de manera intuitiva, sin pensar mucho y teniendo como principal insumo la limitada e individual percepción humana. De manera automática se fabrica una solución y se da por hecho que la decisión tomada es la única y mejor opción. Se hace culto al facilismo e inmediatismo, cuando lo mejor es tratar de acopiar información, comparar diferentes puntos de vista, plantear y evaluar alternativas, hasta disminuir la incertidumbre al mínimo aceptado. Aún, en un mundo cambiante en donde las condiciones imponen retos de adaptación, respuestas rápidas e imaginativas, no puede desecharse el análisis y la reflexión.
También existe la perezosa disposición a copiar soluciones traídas de otros contextos, evitar la creatividad y considerar la abstracción como un ejercicio eternizado y aburrido. Existe un miedo profundo a afrontar nuevos enfoques, pues más vale seguir igual que intentar crecer. Las decisiones cuanto más individuales más desacertadas tienden a ser, pues existe la manía a simplificar la realidad según la disciplina o conocimiento explícito de cada persona. La percepción de la realidad es un activo propio de cada ser humano, sin embargo, las acciones humanas pueden desencadenar efectos en otras personas. Forzosamente, la percepción de una persona que toma decisiones debe incluir un juicio ético que lo obliga alejarse del ejercicio irresponsable e improvisado. Se puede decir que cuanto más responsable es la acción humana, más razonable llega a ser.
Los planes tienen la intención de intervenir el presente para construir un futuro. El gobernante, el técnico, el asesor, el asistente o ciudadano común, tienen la posibilidad de seleccionar razonablemente un escenario y propender por el mejor entorno e intorno para que los hechos se desencadenen de manera tal que se produzcan los efectos esperados. Una opción equivocada es elegir hacer apuestas. El apostador sabe lo que busca, pero no hace nada para lograrlo. Sin pensarlo dos veces, deja los resultados finales a los designios arbitrarios de la suerte. Planear es decidir un futuro posible y buscar los medios para realizarlo. El que hace apuestas se acostumbra a un mundo en donde los problemas tienen soluciones enmarcadas y correspondientes, como en un juego de lotería infantil. Nada le asombra, todo parece simple y predecible. Los modelos se aplican como juegos de mesa, sin cuestionar su efectividad, pues las instrucciones están dadas y la realidad se circunscribe de manera rígida. La realidad llega a ser muy compleja y como dice Edgar Morín: “Cuanto más complejos resultan los problemas más complejas devienen las soluciones”.
La realidad humana resulta ser un producto social diferencial, multivariable, multidimensional, que puede intervenirse o dejar que simplemente que se desarrolle en si misma bajo la influencia del caos. La planeación y el arte de gobernar son acciones responsables que requiere de cierta rigurosidad, flexibilidad y capacidad de imaginación. Es el momento de evaluar los procesos de planeación y verificar qué se ha cumplido de lo programado. Una región como la nuestra requiere procesos de planeación responsables, coherentes, sustentados y ciertamente efectivos.
Autor: Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y planificación del desarrollo urbano-regional. Candidato Magister en Desarollo Local. Asesor. Consultor. Catedrático Universidad de los Llanos.
Los textos de cada uno de estos articulos pueden ser copiados y reproducidos libremente con la correspondiente cita del autor.
