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Por Gustavo Benavides L.  Profesor. Unillanos. [1]

Resumen:

Hay un abismo propiciado por los nichos disciplinares que no permite las relaciones interdisciplinarias para el estudio de la multidimensionalidad del desarrollo humano en las  diversas visiones que surgen a mediados del siglo veinte. Los debates que predominan en los ámbitos de la historia y la cultura recavan en los planteamientos teóricos y/o experienciales que provienen de las ciencias sociales, de la pedagogía, y de las mixturas de estas disciplinas. Por otro lado y diametralmente, el desarrollo humano se ha centrado en las exposiciones del desarrollo económico, defendido por las teorías eminentemente economicistas. Si embargo, el nuevo orden mundial resquebrajó la concepción teórica tradicional y dispuso de nuevos modelos de desarrollo en el que importan las instituciones, las organizaciones y los individuos, como determinantes de la vida de las sociedades. El individuo y sus formas organizacionales ocupan el interés de la nueva historia económica, lo que indudablemente deben tener en cuenta los estudiosos de la historia, la cultura y la pedagogía, desde los ángulos que lo requiera la interdisciplinariedad. Hacer evidente el enfoque histórico de la nueva economía institucional es el interés de esta ponencia.

Palabras clave

Historia, desarrollo humano, desarrollo económico, cultura, conocimiento, pobreza, desigualdades.

La concepción de los cambios fundamentados principalmente en los individuos y las sociedades, producto de las interrelaciones sociales, políticas y culturales, dominó la historia tradicional. La preponderancia de la filosofía, la política, la literatura, la ética, y la estética centró el discurso durante siglos amparado en las ciencias naturales. Sólo hasta mediados del siglo veinte cobraría importancia el debate de las ciencias sociales con el auge de las múltiples disciplinas científicas, de las tensiones entre estas y la fusión de sus teorías. A partir de la segunda guerra mundial y luego de los acuerdos del nuevo orden global, la concepción teórica tradicional se resquebraja y se implanta la necesidad de elaborar modelos de desarrollo en el que sobresalen las instituciones, las organizaciones y los individuos, como determinantes de la vida de las sociedades.

 

Este nuevo derrotero es provisto por el nuevo institucionalismo y los postulados del enfoque histórico de la nueva teoría institucional.[2] También influye la visión del institucionalismo de la ciencia política y el institucionalismo sociológico, las que igualmente cobijan los días presentes. Un elemento común de análisis es el crecimiento económico en el estudio de las estructuras formales e informales de las sociedades. Las nuevas visiones del individuo y sus formas organizacionales son el campo de acción de la nueva historia económica, lo que indudablemente debe tenerse en cuenta por los estudiosos de la historia, la pedagogía y la cultura.

 

Por tanto, la batalla de las ideas del desarrollo económico más preponderantes del siglo veinte, se refleja en la historia del pensamiento de los economistas clásicos de 1950, de los neoclásicos, de las teorías austriacas, pasando a las recientes ideas del nuevo institucionalismo,[3] el institucionalismo histórico[4], la ciencia política y la sociología[5]. El tránsito de estos modelos muestra que aún no se ha resuelto el problema y la pobreza y las desigualdades continúan, y lo que es más desalentador, se acrecentan. Aumentan las diferencias entre los países industrializados y los que están en desarrollo, y son abismales las confrontaciones sociales y económicas internas de los países atrasados.   Con la crisis del Estado benefactor, a mediados de los setenta, los planteamientos del desarrollo económico se perfilaron al capital humano, a la educación, al capital social y civil, en la perspectiva de no preferenciar solamente el capital físico[6]. A partir de la década de los ochenta la disyuntiva de las visiones del desarrollo consideraron dos posiciones: la primera, ve al capitalismo, específicamente al neoliberalismo, como motor inmanente del desarrollo. La segunda observa la lucha de los movimientos proteccionistas, es decir los diseños planeados, organizados o llamados intencionales. Expresión de estas posturas son el estructuralismo y el intervensionismo.[7] Adportas de la finalización del siglo veinte cobran más vigencia los postulados de Easterly, Korten, Seers, Amartya Sen, Meier, que defienden la inversión en conocimiento, que propenden por una sociedad del conocimiento, aduciendo la educación como determinante a lograr una mayor productividad y rentabilidad y posibilitando una mayor cobertura educativa. La cuestión, dice Easterly, es que en los países pobres no se evidencia esta relación directa.  

Llama la atención que el conocimiento, a partir de los ochenta, adquiere un valor como bien de intercambio, acreditado por las instituciones de educación superior a nivel global. La experiencia, la sabiduría, la cultura, las tradiciones y costumbres, hacen crisol con un conocimiento tecnológico y científico orientado al bien estar de las sociedades. De tal manera se entiende que desarrollo es conocimiento.  Esta ligera reseña viene a colación dado que los debates que predominan en los ámbitos culturales, en los intereses de cronistas e historiadores, recavan en los planteamientos teóricos y/o experienciales que provienen principalmente de las ciencias sociales, de la pedagogía, y de las mixturas de estas disciplinas. Diametralmente, las teorías economicistas consideran, muy aparte de otras consideraciones, el desarrollo humano centrado en el desarrollo económico. Hay un abismo propiciado por los nichos disciplinares que no permite las relaciones interdisciplinarias para el estudio de la multidimensionalidad del desarrollo en sus diversas visiones.    

Por tanto, esta ponencia pretende hacer un alto en los intereses y formas de acceder a la historia, que han prevalecido y marcado nuestras miradas. Lo que ha imperado en los ámbitos culturales no debe ignorar las teorías recientes del desarrollo humano, cuando se trata de aventurarse por los apasionantes, pero serios y comprometidos, caminos de la historia. Los puentes o transiciones que facilita el Análisis Crítico del Discurso, en las ideas de Teun Van Dijk[8], y la Pedagogía Crítica que tiene en Peter McLaren a uno de sus mayores exponentes[9], por ejemplo, ayudan a abordar las nuevas visiones de la historia económica que en los últimos seis años a permitido ver los acontecimientos de las sociedades en una perspectiva más enriquecedora. Le corresponde a los que escriben sobre la historia allanar el camino teorético a fin de discernir lo velado de los planteamientos internacionales, y sus efectos en Latinoamérica y Colombia.

Pobreza y desigualdades; no son lo mismo

En las trampas de la pobreza[10] que acuñara el Banco Mundial se le asigna a las estructuras del entorno las causas principales de las carencias de bienes y servicios de los individuos, pero fundamentalmente de las familias[11] de los países atrasados. Igualmente de las crecientes desigualdades y la falta de oportunidades de sus habitantes. Estas justificaciones lleva a que los individuos sean considerados incapaces de salir de tan lamentable estado debido, además, al círculo generacional en que se encuentran. De ahí que es necesario que intervengan agentes a solucionar las deficiencias del Estado benefactor y se pase al Estado salvador centrado en la familia.

Pero ¿qué diremos nosotros al respecto?¿qué diremos de la pobreza no sólo de bienes y servicios sino de la pobreza de conocimientos? ¿dónde queda el individuo de carácter emancipador? ¿a qué familia se refiere el Banco Mundial y el acatamiento que hace el Gobierno Nacional en un país terriblemente fragmentado y disociado en la familia? ¿la gente fue consultada sobre lo que es mejor para ellos?. Según los planteamientos de North y Sen no se necesita ser adivino para pronosticar otro doloroso fracaso. William Easterly en su texto En busca del Crecimiento, Andanzas y Tribulaciones de los Economistas del Desarrollo (2005), se pregunta ¿dónde se ha metido la educación? ¿dónde está su sentido crítico?. 

La paradoja es que a pesar que la economía colombiana siempre está creciendo y generando riqueza una buena parte de la población es excluida de estos beneficios. La evidencia empírica demuestra que la pobreza es causa del bajo nivel educativo de las personas y las lleva a una serie de eventos y condiciones que incluyen el desespero, la falta de oportunidades, la explotación, la inseguridad, la dependencia y el dolor. Según el Documento Conpes 102, la causa es atribuible a la multidimensionalidad de las trampas de la pobreza y a que no se ha atacado de manera integral el problema de la pobreza extrema.  Sin embargo, hay voces como las de Libardo Sarmiento y de otros académicos –incluso siguiendo las tesis de Amartya Sen- que observan que el citado Documento asocia los términos pobreza y desigualdad y no los considera independientes en su naturaleza y condición. El Conpes enuncia los problemas de la pobreza en términos de estratificación lo que lleva a concebirla como un problema de desigualdad. Al confundirse los dos conceptos, la pobreza es vista en relación con la distribución, y de esa manera, se plantea su erradicación, inclusive sin una expansión de las capacidades productivas de un país. Al argumentar el Documento que todos los individuos necesitan un mínimo vital se permite la legitimación de la desigualdad. Sen llama la atención que no todas las desigualdades son pobreza y estas no deben confundirse. Tanto la una como la otra pueden estar relacionadas pero no se deben enmarañar. La pobreza debe tratarse como un problema de interés en si misma.  Es así que las condiciones del entorno se convierten en factores estructurales lo que lleva a hacer recurrente el sitio de pobreza. Por tanto la pobreza se asume como una carencia relativa asociada al entorno, al sitio, al lugar, a las condiciones estructurales que rodean al individuo. Mucho más al entorno de la familia. Por ese lado, según Amartya Sen, las interpretaciones sobre la pobreza se acercan tendenciosamente a los juicios morales, lo que es equivocado. Esta debe definirse siempre de acuerdo con las convenciones de la sociedad, en abierta discusión en la sociedad, para luego contemplarse como convención política.  

América Latina, Colombia, no es una región ni un país pobre, es una región donde su riqueza de renta y oportunidades está mal distribuida[12]. Los gobiernos con sus altísimos índices de corrupción no logran implementar políticas públicas eficaces en beneficio del mejoramiento colectivo. Es oportuno citar a Acemoglu[13] quien afirma que la pobreza no está determinada ni por la geografía ni por las enfermedades, sino por las malas instituciones; para ver el estado de desarrollo de una sociedad hay que ver la calidad de sus instituciones. Es menester la exigencia de una buena gobernanza y el verdadero liderazgo político que pueda concertar un profundo pacto social donde la sociedades colombianas decidan y exijan el desarrollo humano que merecen.

Como se observa el problema de los estudiosos de la historia es complejo. En la región de la Orinoquia sería oportuno e enriquecedor posibilitar el abordaje de una historia con las nuevas miradas expuestas anteriormente. Sin desconocer lo construido en momentos anteriores, en años y décadas atrás, por cronistas, escritores e historiadores de la Orinoquia Colombiana y Venezuela, la multidiciplinariedad  y la multidimensionalidad de los problemas permite otras alternativas. Aún tenemos la ausencia crasa de la historia verdadera del Meta y la Orinoquia, aquella que descubre el velo del oficialismo y la ilustración decimonónica y pone en evidencia los intereses políticos de las clases gobernantes del país. En el currículo de educación básica y media de las instituciones educativas del departamento aún no aparece lo que se dispuso en la anhelada Cátedra Meta que promovieran y empezaran a diseñar hace dos años unos docentes e investigadores de Villavicencio. Aún continuamos en deuda con la formación acertada en historia de los niños, niñas y jóvenes del Meta; falencia que instaura un continuismo de incongruencias, desfases, mentiras, contrarias a un conocimiento cercano a la realidad de este territorio. Lo que estamos haciendo, todos en conjunto, es legitimar con nuestro silencio, permisividad, promiscuidad de ideas, un estado de cosas contrarias a un conocimiento que ayude a salir del atraso. Desde ese punto de vista, la pobreza hace nido eterno generacionalmente en nuestras sociedades regionales y locales.   

Cómo lo afirma Meier, un país no es pobre debido al círculo vicioso de la pobreza, sino debido a sus pobres políticas públicas. Son los sistemas de gobierno, las instituciones, las que deben evitar las disfuncionalidades que desestiman, desmotivan y llevan al fracaso proyectos validados por las organizaciones civiles.  

Nada mejor que un historiador bien formado y actualizado, óptimamente documentado, intelectualmente inquieto, crítico del statu quo e inmerso en el estudio serio de las disciplinas científicas. El ámbito especial del debate lo aporta la comunidad de conocimiento, la academia. Allí convergen las miradas divergentes, los embates de las ideas, lo que es muy lejano del silencio y la amalgama de la adulación y la complicidad de los horizontes de quietud. La academia es disyuntiva, confrontación; evita el favor, exige lo científico.

Es saludable promulgar por la enseñanza acertada y renovada de las ciencias sociales, de la historia; de la comprensión del arte y las prácticas artísticas y no tanto de las manualidades; del rompimiento de los límites impuestos por los nichos disciplinares y experienciales; del juego de las mentalidades y la ideología; de los principios y valores en continuos tránsitos y modificaciones; a fin de posibilitar la comprensión de nuestro mundo regional y nacional en un contexto globalizado con una visión de mejoramiento de nuestras sociedades.  



[1] Ponencia presentada en la posesión como Miembro de Número de
la Academia de Historia del Meta. Villavicencio, abril 3 de 2007, Biblioteca Germán Arciniegas.

[2] PRADO Robles, Gustavo A. El pensamiento económico de Douglass North. En: Laissez- Faire; No. 9, Septiembre 1998. pp 13-32. “En un ensayo memorable, Theodore W. Shultz (1977) sugiere que la mayoría de los economistas nace con la inclinación de asesorar a los políticos, y que los economistas históricos cuentan con un gen adicional que los incita a reformar a los historiadores; pero advierte que la tarea principal de los economistas históricos no es reescribir la historia, sino identificar circunstancias económicas particulares del pasado con el propósito de ampliar y profundizar los conocimientos científicos sobre el comportamiento económico”.     

[3] KALMANOVITZ, Salomón. El neoinstitucionalismo como escuela. NBER. 2001. Kalmanovitz apunta que “los primeros institucionalistas fueron influidos por la teoría de la evolución de Darwin en el sentido de que el medio ambiente social moldeaba el comportamiento de la especie humana”. Se alimentaron de la filosofía pragmatista de James Pierce y de los trabajos del psicólogo William James, entre otros. Veblen, uno de los principales exponentes de esta teoría definió una institución como “hábitos de pensamiento decantados que son comunes a la generalidad de los hombres” o “el surgimiento de procesos de pensamiento rutinizados que son compartidos por un número de personas en una sociedad dada”. Sin embargo, dentro del núcleo de esta teoría hay planteamientos contrarios. 

Los postulados básicos de la teoría neo clásica apuntan a que “el individuo se comporta racionalmente frente a una gama de opciones que puede valorar adecuadamente, porque cuenta además con una información perfecta”, completa. Entre sus exponentes cada uno se aleja o acerca a lo que considera como la “maximización de una utilidad, racionalidad en la escogencia, escala de valores establecida, información imperfecta, competencia adecuada y, por lo tanto, clarificación de los mercados”.  Por su parte, el  neo institucionalismo comprende que “las reglas de juego que guían el comportamiento de los agentes en una sociedad son fundamentales para explicar su desempeño económico. A la vez, considera un conjunto de teorías que combinan las vertientes de una  nueva microeconomía basada en los costos de transacción, una sección de derecho y economía, otra de teoría de la información, teoría de la elección pública, y una vertiente histórica, basada en el trabajo de D. North”.    

[4] La vertiente histórica de North hace el aporte fundamental de
la Trayectoria de Dependencia o Dependencia de Pasado, que explica como las organizaciones sociales y los cambios históricos van construyendo una senda de desarrollo económico que depende en gran medida del pasado. Los históricos con este argumento sustentan por qué las colonias dónde se instauró el catolicismo tienen menor desarrollo económico que aquellas en las que se sembró el protestantismo. Este último incorporó el trabajo, el orden, la disciplina, el reconocimiento social en el aporte laboral a la comunidad; unido a que la aristocracia entendió el trabajo y la agricultura como producción de bienes y productos necesarios al  desarrollo de la sociedad. España prefirió el consumo, el derroche del dorado americano, y el menosprecio por el trabajo y la producción agrícola. En esta perspectiva se entiende que el país colonizador incide en el futuro económico, social, cultural y político del territorio colonizado. Del enfoque histórico también participan Olson, Greif, Elster y Sombart, cada uno de estos con diferencias entre sí.

[5] La visión de la ciencia política cuenta entre sus principales exponentes a March, Olsen y Peters. Básicamente incorporan el poder y su distribución; las reglas de poder, las disposiciones formales –reglas, normas, reglamentos- e informales -los marcos morales, la cultura, las costumbres y las tradiciones. La visión institucional de la sociología le da importancia a las estructuras cognitivas, al determinar el comportamiento de los individuos. Además de lo formal e informal, le dan relevancia a los hábitos y rutinas incrustadas en la cultura social. Sus principales exponentes son Scott, Powell y Diamaggio. 

[6] MEIER, Gerald. La vieja y nueva generación de economistas del desarrollo. En: MEIER, G. y STIGLITZ, J. Fronteras de la economía del desarrollo. 2001 pp 1-48. Meier aborda a Amartya Sen en sus planteamientos sobre la importancia de la educación como condicionante al mejoramiento, al bien estar. Un desarrollo alternativo fundamentado en el capital humano, contrario a la obsecuencia de los partidarios del capital físico, es el desarrollo del potencial del hombre, del conocimiento en tecnología y ciencia, y a las habilidades y destrezas centradas en el trabajo y el mercado. Collier establece que el capital social está relacionado en la coherencia social y cultural interna de la sociedad, enmarcadas en sus instituciones formales e informales. Además considera que existe un capital social gubernamental y otro civil. El primero incorpora en un equilibrio los beneficios de la ley, el orden, derechos de propiedad, educación, salud y buen gobierno. El segundo se basa en la confianza, la reciprocidad, las redes interpersonales, la cooperación y la coordinación. Estos elementos son básicos para los proyectos de prosperidad de los individuos.    

[7] La autosuficiencia del neoliberalismo se basa en el imperio de los mercados, la libertad de precios, el fin del intervensionismo gubernamental o estatal. Las economías de mercado son las que median y regulan la integración global. El estructuralismo, básicamente, ve el desarrollo como cambio de las estructuras sociales. Existe un conflicto entre las clases sociales y lo económico, de ahí que se requiere la acción colectiva a través del Estado, para que intervenga como agente principal en la regulación de los mercados. El intervensionismo apunta al bien estar motivado por agentes administradores y agencias del desarrollo de cooperación internacional (Ong´s), a fin de que arreglen las fallas del desarrollo.   

[8] VAN DIJK, Teun A. Discurso y dominación. Grandes Conferencias en
la Facultad de Ciencias Humanas. No. 4, Universidad Nacional de Colombia, 2004. pp 1-27.

[9] AGUIRRE, L.C. El sentido de la pedagogía crítica en la era de la globalización después del 11 de septiembre de 2001,. Entrevista a Peter  MacLaren (versión en español actualizada). Revista Electrónica de Investigación Educativa, 5(1). http://redie.uabcmx/vol5no1/contenido-coral2.html.  2003.

[10] NÚÑEZ Mendez, Jairo y CUESTA, Laura. Las trampas de la pobreza en Colombia; ¿qué hacer? Diseño de un programa contra la extrema pobreza. Documento preparado para
la Misión para el Diseño de una Estrategia de Reducción de
la Pobreza y
la Desigualad, MERPD. 2006. 

[11] En el año 2000 el Conpes eleva a política estatal el compromiso Metas del Milenio dispuesto por Washington. En ese año se crea
la Red de Apoyo social como estrategia para mitigar los efectos negativos del ciclo económico sobre la población más vulnerable. En el 2004 se creó la misión (MERPD) con el fin de aportar información y conocimiento y permita la formulación de propuestas para reducción de pobreza y desigualdad. Luego se crea
la Red de Protección Social contra
la Extrema Pobreza (este es el tema del informe Conpes 102). Busca promover la incorporación efectiva de los hogares más pobres a las redes sociales del Estado y asegurar la superación de su condición. En el documento
se define el problema como multidimensional y abarca las condiciones de vida, educación, salud, seguridad social, servicios públicos e inseguridad.
 

[12] Aunque el favorable crecimiento económico y los logros de la política social entre el año 2002 y 2006, contribuyó a disminuir los niveles de pobreza y pobreza extrema, todavía hay 22 millones de colombianos en condiciones de pobreza. De estos 6.6 millones están en pobreza extrema. En las zonas rurales el 68.2% es pobre. De estos el 27.5% está en pobreza extrema. Hay diferencias importantes en los niveles de pobreza extrema en las regiones. 

[13] ACEMOGLU, Jonson y ROBINSON. Institucions as the fundamental cause. NBER. 2004

“Los cambios en el entorno se aceleran y los valores y paradigmas que ayer fueron válidos, hoy ya no lo son”- Con esta frase terminó la exposición del Ingeniero Jorge Jaramillo, Director de gestión tecnológica de la Universidad de Antioquia, en el pasado Foro Universidad – Empresa – Estado, realizado el 30 de agosto, en la Cámara de Comercio y Unillanos. La experiencia de los antioqueños recalca en algunos aspectos.

Definitivamente, el proceso de integración entre la universidad y el sector productivo no es posible si no se asume un cambio de actitud, al reconocer la necesidad de trabajar unificadamente. Pero ante todo, el foro mostró algo sin precedentes. La capacidad de una sociedad para seguir responsablemente una orientación estratégica de largo plazo, materializada en un proceso de planeación serio y participativo. Parte de esto es la convicción colectiva para saber elegir gobernantes con capacidad y compromiso frente al futuro del departamento y el país. Sin buenos gobiernos es prácticamente imposible poder materializar una alianza efectiva para la competitividad territorial. La experiencia antioqueña así lo demuestra.

El proceso de integración comenzó como una iniciativa de las universidades en cabeza de la Universidad de Antioquia. Los empresarios fueron sumándose al proceso y finalmente la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín, quienes habían trazado el norte estratégico, convirtieron el discurso en hechos contundentes. Reconocer a la universidad como socio estratégico es primordial para avanzar en la concreción de las metas propuestas. Los estudios que soportan los planes fueron apoyados y acompañados por universidades. El conocimiento pertinente fue el factor que permitió dar resultados en el corto plazo. Los hechos hablan por sí solos. Una nueva concepción de emprenderismo social genera equidad con formulas criollas ajustadas a las características sociales y económicas del territorio

Otro aspecto interesante es el aporte que puede hacer la economía informal al desarrollo local. Miles de incipientes empresarios pueden dar un salto cualitativo con programas de formación empresarial desde los mismos barrios y comunas. Las comunas de Medellín fueron asignadas a diferentes universidades y con el apoyo de la Alcaldía se lograron canalizar 11.745 microcréditos por 26.370 millones y mejorar la calidad de vida de 9.566 familias en un período de 3 años. No de otra manera podría ser posible la pacificación del sector nororiental de la ciudad. Otro frente que se está programando, se encargará de la generar oportunidades para los jóvenes bachilleres y profesionales, lo cual se piensa realizar con empresas padrino y universidades, que conformarán unidades de emprendimiento que prepararán 250 jóvenes cada una, para completar una meta de 5.000 jóvenes. Guardadas las proporciones, la experiencia antioqueña puede ser útil como ejemplo de trabajo imaginativo y mancomunado.

Ojala los planes de desarrollo de nuestros gobernantes cambien el discurso trajinado y generen propuestas creativas para solucionar nuestros problemas. Los funcionarios son responsables por sus actos y deben ser evaluados según metas medibles y cuantificables.

No existe una receta que sea infalible y que sirva a todas las sociedades para alcanzar un nivel de calidad de vida deseable, pero lo que si resulta cierto y la historia lo ha mostrado es que las sociedades exitosas son las que han logrado incorporar el conocimiento científico tecnológico. La inversión en educación, ciencia y tecnología es crucial para lograr construir sociedades desarrolladas y equitativas. Sin embargo este propósito requiere de una articulación efectiva de tres actores, quienes se han caracterizado por su protagonismo, pero no han conseguido trabajar en conjunto.

La universidad, el sector productivo y el Estado deben trabajar armónicamente para propiciar el desarrollo local y regional. La universidad requiere ajustarse administrativa y académicamente para responder de manera pertinente a las demandas de la sociedad y el sector productivo. El modelo tradicional de la universidad dueña del conocimiento, estática y aislada como centro de pensamiento ha quedado revaluado frente al impulso de las tecnologías de la información y la comunicación en la instauración de una sociedad mundial del conocimiento. La función de la universidad es importante en la medida que sus procesos académicos sean pertinentes y contribuyan a solucionar los problemas de la región. Las universidades deben formar en los futuros profesionales una actitud emprendedora, porque los egresados están cada vez más llamados a generar empleo y no a buscarlo.

El sector productivo descubre poco a poco las bondades de modernizar y aplicar nuevas tecnologías para una mayor productividad y competitividad. La innovación es la clave para lograr romper la dependencia y emprender la búsqueda de nuevos mercados. Invertir en investigación es la clave de los emprendedores y en nuestra región existen ejemplos a seguir como la elaboración de aceite para motores a partir del aceite de palma o el trabajo en microorganismos para el control biológico en los cultivos y la fertilización sin agroquímicos. Estas son muestras de la capacidad de algunos empresarios para romper esquemas y seleccionar el camino del éxito.

Pero todo esto quedaría en mero discurso si las entidades gubernamentales no toman conciencia de la importancia de la investigación en una estrategia de competitividad territorial. Nada vale tener los medios para producir igual que siempre si se está compitiendo con otras regiones y países. No basta con tener recursos abundantes o pregonar un potencial estático. Es necesario ampliar las fronteras de la producción y esto se logra con la aplicación de conocimiento pertinente para lograr una producción diferenciada y competitiva. Es necesario contribuir a la formación de tejido social y empresarial para la competitividad en la región, fomentando la cultura de la innovación, el emprendimiento y la asociatividad. Los recursos para investigación no pueden seguir concentrados en las grandes ciudades u orientados hacia sectores poco dinámicos. El Estado nacional y regional tiene la misión de propiciar canales de diálogo, entendimiento y pertinencia entre la Universidad y el sector productivo. Es el momento para iniciar un proceso para la integración efectiva de la Universidad, la Empresa y el Estado para viabilizar los planes y programas planteados y que hasta el momento han permanecido en remojo.

Los cambios en el mundo y las tendencias en la Educación Superior obligan a la Universidad de los Llanos a replantear su quehacer institucional con el fin de articularse y responder a una demanda social, que cada vez más enfatiza en la utilidad del conocimiento y en su pertinencia para solucionar los problemas de la sociedad.

El fenómeno de la globalización significa un reto para la Universidad pública. De una parte resulta ser una amenaza frente a la presión por privatizar la educación superior y por otro lado, puede ser motivo para buscar alianzas con otras universidades pares y ante todo fortalecer su capacidad para impactar positivamente la vida de las comunidades ubicadas dentro de su orbita académica. No de otra forma será fácil conseguir el respaldo social para continuar ejerciendo su papel social en la generación de equidades, solución de brechas y disparidades.

Los avatares políticos del mundo y Latinoamérica requieren de la presencia reflexiva, crítica y propositiva de la Universidad Colombiana. La sociedad requiere de una valoración continua de los procesos y modelos económicos aplicados y especialmente sobre los efectos y consecuencias directas en la vida nacional y regional. La búsqueda de opciones justas y planteamientos que rescatan una nueva ética social basada en la capacidad de respuesta ante las dificultades, son hoy por hoy responsabilidad de la universidad pública.

Los cambios tecnológicos no pueden ser factor de dificultad sino una oportunidad para afianzar sus funciones misionales. La Universidad requiere armonizarse con el mundo en su dinámica compleja sin abandonar sus convicciones sociales. La tecnología puede facilitar la ampliación de cobertura en la región de la Orinoquia y poder permear los procesos económicos y sociales de cada departamento de la región. La utilización de las tecnologías informáticas y de la comunicación permite nuevos escenarios pedagógicos que además de universalizar el conocimiento otorgan una mayor eficiencia y oportunidad en la utilización de recursos.

La Universidad de los Llanos presenta una deuda institucional frente a las enormes dificultades regionales que plantean nuevos escenarios generadores de conocimiento y desarrollo de alternativas frente a los cambios jalonados por el mercado internacional. Más que buscar mercados educativos foráneos, la Universidad de los llanos debe mirar hacia su contexto inmediato y ofrecer oportunidades basadas en la aplicación nuevas tecnologías, apropiación y generación de alternativas productivas con la utilización del capital regional[1] dentro de una propuesta de desarrollo endógeno. Esto demanda de un compromiso especial en materia de investigación y proyección social. La Universidad investigativa surge como modelo ante las tensiones y retos institucionales[2]. La idea no es aislarse del mundo sino aprovechar los cambios positivos para reforzar la identidad como universidad pública y utilizar los medios que ofrecen la ciencia y las nuevas tecnologías para cumplir a cabalidad con las funciones misionales en la responsabilidad de formar integralmente al recurso humano regional.

La responsabilidad social plantea la necesidad de hacer un buen uso de los recursos institucionales. La búsqueda de la eficiencia y eficacia institucional no aparece como un determinante del modelo exógeno sino como un mecanismo que permite afianzar su papel en el contexto. La respuesta a la velocidad de los cambios requiere replantear los procesos y procedimientos para hacerlos más ágiles y flexibles. Esto compromete tanto lo académico como lo administrativo y encamina a la universidad en la concreción del aseguramiento de la calidad, no como una imposición gubernamental sino como un proceso de autoevaluación dentro del marco de su responsabilidad social. De esta manera, la calidad se constituye en una condición irrenunciable frente a los procesos de simplificación y flexibilización del ambiente académico. La fortaleza de la universidad está en la pertinencia de su acción institucional respecto a los problemas regionales. En este cometido es difícil que su papel pueda ser desplazado y debe ser un aliciente más para continuar mejorando en el desarrollo de su misión.

Los cambios en los aspectos administrativos son pertinentes. El área de soporte debe brindar oportunamente y eficientemente los medios necesarios para el cumplimiento misional. La universidad debe ser austera pero atender oportuna y suficientemente los requerimientos para desarrollar una buena labor académica. La utilización eficiente de los recursos permitirá liberar recursos importantes para asignar a las áreas de inversión más afectadas y encaminar una estrategia de preparación y mejoramiento continuo del factor humano como pilar para el desarrollo institucional.

La universidad debe conseguir un mayor apoyo del sector privado y de los entes territoriales de la región. Su estrategia para la búsqueda de nuevas fuentes no está en la afectación de las matrículas o en la necesidad de apoyo incondicional sin apuntar a alianzas estratégicas. La universidad se presenta como un actor fundamental, un socio que brinda herramientas tangibles e intangibles para el desarrollo humano. Desde este punto de vista jalona el interés del sector productivo, de las entidades públicas y privadas para atender los cambios presentes y futuros de la estructura productiva y del mercado laboral. La respuesta académica debe elaborarse con referencia en el contexto. Esto obliga a plantear cambios institucionales con el fin de facilitar la interacción institucional y generar nuevas fuentes de ingresos, sin necesidad de entrar en una condición de mercantilismo burdo.

La región ha sido reconocida por su potencial, sin embargo este potencial permanece estático. La responsabilidad de los actores regionales es transformar los recursos regionales en factores dinámicos para promover una mayor productividad y jalonar una competitividad que sea sostenible y soberana. La universidad debe abordar la gama de etnias aborígenes y revalorizar el conocimiento tradicional, responder al potencial hídrico y energético; generar propuestas que regulen el poblamiento actual, atender el tema de la frontera oriental, ofrecer alternativas productivas y abrir las puertas para el aprovechamiento de la biodiversidad de una manera sostenible y responsable. Igualmente debe prestar atención a los cambios de la estructura productiva con el fin de reorganizar su quehacer académico para fortalecer los sectores dinámicos actuales. Los sectores comercio, servicios, el sector agropecuario y el sector energético requieren del desarrollo académico por parte de la Universidad pública, con miras a facilitar procesos de modernización o reconversión productiva y propiciar la búsqueda de nuevos mercados.

Además del profundizar su papel meramente científico, la universidad aspira avanzar en el fortalecimiento de las artes y humanidades. La cultura orinoquence es diversa y presenta una riqueza incalculable como patrimonio que soporta la identidad regional y genera procesos de autorreferenciación frente a la tendencia homogenizante de la globalización. La Universidad debe promover, generar y difundir conocimientos por medio de la investigación y, como parte de los servicios que ha de prestar a la comunidad, proporcionar las competencias técnicas adecuadas para contribuir al desarrollo cultural, social y económico de las sociedad orinoquence, fomentar y desarrollar la investigación científica y tecnológica a la par que la investigación en el campo de las ciencias sociales, las humanidades y las artes creativas.

Las dinámicas económicas y sociales de la región, así como la situación de conflicto, problemas de marginalización social y disparidades entre lo rural y urbano no deben ser ajenas al papel de la universidad. La Unillanos debe participar en un pacto social colectivo que aterrice la reflexión sobre las causas de la problemática social y económica. Esto significa materializar su visión y misión en el PEI y llevar al PDI al campo de las realizaciones.

[1] Hace alusión al fortalecimiento del capital social, capital humano y físico requerido en una estrategia de desarrollo regional con recursos endógenos.
[2] Modelo propuesto desde el PEI y formalizado dentro del PDI 2005-2020 en el modelo de universidad investigativa.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional.

Afirmar que la globalización económica y los tratados internacionales tienen profundos efectos regionales es algo que no está en discusión. Existen estudios serios y comentarios de expertos Latinoaméricanos que confirman esta tendencia y advierten sobre los efectos recesivos en regiones vulnerables. Invito a los lectores que revisen los resultados sociales en espacios subnacionales y poco dinámicos, en países como Chile, México o Centroamérica, después de firmar tratados de comercio con grandes economías como la de EEUU. Los efectos territoriales y la agudización de las disparidades regionales en estos países, luego de procesos de liberalización de sus economías son reales y están completamente documentados. Textos que sin duda deberían conocer los responsables de los procesos de planificación territorial y promoción empresarial de la región, para tomar en cuenta, plantear y demandar políticas del nivel nacional acordes con nuestras particularidades, una vez entre en vigencia el TLC Colombia-EEUU.

Para nombrar algunos ejemplos, cito los textos de Iván Silva Lira, Director del Instituto Latinoamericano y del Caribe de Planificación Económica y Social (ILPES) en “Disparidades, competitividad territorial y desarrollo local y regional en América Latina”, al profesor Emilio Padrilla Cobos de la Universidad Autónoma Metropolitana de México en “Neoliberalismo, globalización, regiones y ciudades en crisis” y en el caso de Colombia al ex ministro Juan Camilo Restrepo, en un artículo para Portafolio publicado el 22.11.04. titulado TLC y regiones.
La globalización rescata y hace pertinente el espacio local y regional, constituyéndose en un reto territorial para profundizar en ventajas dinámicas como la capacidad de innovación e investigación y no enfatizar en ventajas estáticas basadas en el potencial bruto de los recursos naturales. En coherencia con lo expresado en esta columna, el asunto no es desmeritar las bondades del proceso de internacionalización de la economía, pero sin duda debe hacerse un llamado de atención sobre los efectos diferenciales que provoca en el territorio nacional. Según la experiencia de estos países, los Tratados de Libre Comercio tienden a beneficiar más a los centros urbanos, manufactureros o agroindustriales, en donde ya está concentrada de antemano el grueso de la actividad económica, existe tradición empresarial y vocación exportadora. Los efectos nocivos se relacionan con un aumento de la desigualdad social, modificación regresiva del mercado del trabajo, por un aumento de la informalidad, mayor subempleo y disminución de los ingresos de los trabajadores, en un entorno caracterizado por una mayor participación del sector comercio y servicios, en detrimento de los sectores agropecuario e industrial. Si estos efectos ya los estamos viviendo ahora, ¿qué podemos esperar en un futuro cercano?. Los estudios predicen efectos catastróficos si no se regionaliza la política pública. Regiones como Tacna y Loreto en Perú; Sao Paulo, Santa Catarina y Amazonas en Brasil; Sur de Chile incluida Magallanes; Santa Cruz y Cochabamba en Bolivia y según el ILPES; Nuevos Departamentos, Meta, Santander, Choco y occidente de Antioquia entrarían a ser parte de las regiones perdedoras del mundo.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional.

El papel de las universidades públicas tiende a ser subvalorado. Reducir su papel a un fortín bucrocrático o ver su utilidad solo en función del sector productivo, es un sendo error. El impacto social que genera permitir que estudiantes de bajos estratos alcancen el nivel de ingreso de un profesional, es muy importante para atacar la pobreza y la desigualdad. Del total de 3.256 estudiantes de pregrado de Unillanos, 1.721 son mujeres y 1.535 son hombres. De este total, 301 son de estrato I, 2.007 son de estrato II y 1.484 son de estrato III. Históricamente, la Unillanos aporta profesionales que han extendido su campo de acción a todos los municipios de la Orinoquia y en los más recónditos lugares del llano y la selva. Su papel, junto el de la ESAP y la UNAD en departamentos marginados del país, es significativo; no obstante sus fallas, han mejorado los sistemas de salud, la educación, la producción agropecuaria y contribuye a construir nación en zonas de frontera. Aun con todos sus problemas, la universidad es un ente para apoyar no para atacar. En la última década, las responsabilidades de la universidad pública han aumentado, pero sus presupuestos han disminuido. Aun con las tasas de cobertura tan bajas en educación superior y la alta demanda del sector productivo, el aporte de los entes gubernamentales regionales es insignificante. De la totalidad de los recursos que cuenta la Universidad de los Llanos solo un 2.7% se puede dirigir a inversión, pues lo principal es garantizar su funcionamiento. La mayoría de profesores están mal remunerados, aun así tienen que investigar y hacer proyectos para gestionar recursos. El discurso del ciudadano común y del burócrata territorial tiende a estar un poco desviado. La universidad se muestra como un ente alejado y se le acusa de no interactuar frente a los problemas locales. En parte hay que reconocer que existen algunos limitantes para que las universidades se adapten a los retos que surgen del modelo de desarrollo competitivo, pero esa interacción debe ser de doble vía. El sector gubernamental debe apoyar los procesos de investigación y proyección social. No es claro el discurso cuando se llama a que la universidad se articule a los procesos de desarrollo regional, pero no se financian sus iniciativas o se desconocen sus logros. Un logro a tener en cuenta es el auge de la piscicultura en la región, proyecto demostrable de Unillanos en conjunto con el gobierno nacional, pues el comienzo resultó de un convenio DRI-Unillanos hace más 20 años. Desde este momento la investigación en piscicultura, no ha cesado y la universidad ofrece una Maestría en Piscicultura y es reconocida mundialmente como una autoridad en piscicultura de aguas continentales. Pero existen muchas tareas por desarrollar. La investigación en biocombustibles, el aprovechamiento sostenible de la biodiversidad regional, la generación de alternativas productivas o la reconversión de las actividades agropecuarias actuales, requiere de inversión adicional. Es hora de asumir posiciones consecuentes y consolidar un nuevo modelo de desarrollo que trascienda ejercicios coyunturales como la Agenda Interna y se ocupe de construir socialmente la región del siglo XXI

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional.

La humanidad se ha preguntado por la incesante manifestación de tendencias y contratendencias. Desde los planteamientos del materialismo dialéctico en la teoría marxista, las explicaciones de Gramsci en la economía política; los recientes aportes de Castell a las ciencias sociales, o las posiciones muy acertadas de Soros, J. Stiglitz, Krugman, Rodrik y Sachs sobre la crisis del capitalismo y la necesidad buscar alternativas para reorientar o pensar nuevamente el modelo de desarrollo de las naciones, siempre lo alternativo aparece frente a lo preceptuado. Un gran obstáculo a esta posibilidad, son las posiciones dogmáticas que encasillan y catalogan a los seres humanos. Bien lo dice Krugman “yo creo que los únicos obstáculos estructurales a la prosperidad del mundo, son las doctrinas obsoletas que abarrotan las mentes de los hombres”. Otro ejemplo de superación de este dogmatismo, es el caso de J. Stiglitz, que hasta el año 2000 era neoliberal y ahora es un reconocido neokeynesiano, o el caso de China que rompe el esquema socialista a ultranza y adopta una posición pragmática respecto al capitalismo.

Afloran los fundamentalismos y las luchas por la identidad de los pueblos, en un mundo que promueve la uniformidad y la homogenización cultural. En parte la configuración política de la actual de América Latina, es el resultado de una contratendencia frente a las medidas planteadas por el neoliberalismo desde el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. La globalización muestra ahora la aparición del neoproteccionismo de los países que antes promovían la apertura sin límites. Francia limita libertades, EEUU prohíbe la concesión de sus puertos y Europa promueve los subsidios a sus productores. Un premio Nobel de economía promueve la legalización del consumo de la droga como estrategia para combatir el narcotráfico y el Banco Mundial dice que la pobreza es un limitante al crecimiento económico y no algo que se pueda superar con el mismo. Mientras tanto Colombia mejora en competitividad, mantiene su recuperación macroeconómica después de la crisis de 1998, aumenta sus exportaciones, recupera seguridad, pero simultáneamente aumenta el subempleo, crece la pobreza y la desigualdad. En una reunión de expertos, el DNP decide realizar la Agenda Interna Nacional. 28 departamentos del país priorizan el turismo en sus ejercicios, se realiza un filtro a la Agenda Interna y se prioriza bajo el lente centralista. Los técnicos dicen que no hay plata y que el sector privado debe financiar el 40% del valor de los proyectos. Las regiones desarrolladas sacan mejor partida y los poderes del congreso mueven sus influencias.
La región, advierte las amenazas actuales, adopta una Agenda Interna en un ejercicio desde afuera y desde arriba, toma decisiones coyunturales, enfatiza el corto plazo, olvida los desplazados, revalida el clientelismo, olvida las fronteras, desestima el conocimiento indígena, es indiferente frente a la influencia de los tratados sobre la biodiversidad; y se alista, gracias a nuevas normas, a la privatización del agua y la explotación irracional de los bosques. ¿Dónde está la respuesta endógena a la problemática regional?. ¿Carecemos de imaginación o padecemos de inercia intelectual?.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional.

El problema de la informalidad y todo lo que se deriva de este fenómeno, como empleo de mala calidad, deficiente cobertura del sistema de seguridad social de los trabajadores, ingresos por debajo del mínimo vital, jornadas largas, alta movilidad, entre otros aspectos, debe ser tratado de una manera integral, tanto en el análisis de la situación, como en el diseño de propuestas para intervenir. En una primera aproximación al problema podríamos achacar la causa a un desajuste severo entre la oferta educativa para el trabajo y las necesidades del aparato productivo regional. Esto involucraría el papel de la educación básica secundaría y media vocacional, la formación técnica y tecnológica y por supuesto la educación superior, ya sea del sector público o privado. Por alguna razón las instituciones presentan una oferta que no satisface plenamente las necesidades actuales del sector productivo y mucho menos permite plantear en el mediano y largo plazo un proceso de desarrollo local o regional con base en el aprovechamiento de los recursos existentes y las perspectivas actuales y futuras del mercado local, nacional o global. Puede que las carreras ofrecidas estén descontextualizadas o que realmente estén produciendo personas que no tienen un campo de acción explícito. El asunto también puede relacionarse con el modelo educativo establecido y el imaginario social, que privilegia la educación y formación profesional, orientando la demanda hacia este sector, estigmatizando a las carreras técnicas y catalogándolas de plano como de mala calidad o para el empleo subordinado y poco productivo. De otra parte, no existe total claridad sobre una estrategia de desarrollo que priorice algunas actividades económicas y que sería el referente para diseñar nuevos programas académicos. La Agenda Interna hace relación al querer nacional inmediato sobre nuestro futuro y no al futuro que deseamos construir con nuestros propios recursos. La implantación nacional de las nuevas tendencias de la educación superior en el mundo también puede ser un poco tortuosa, existen reparos de algunos sectores, que cuestionan la flexibilización curricular, acortamiento del ciclo educativo y un enfoque en extremo pragmático que contradice algunos aspectos relacionados con la calidad. Sin embargo, es claro que el papel de las instituciones educativas ha cambiado y ahora se les exige un papel más activo. La calidad es un concepto tomado de la teoría de la empresa y en el presente, se relaciona precisamente con la satisfacción del cliente. Las instituciones educativas eran contempladas como instrumentos prescindibles y no necesariamente útiles en una estrategia de desarrollo territorial. Ahora son fundamentales y se consideran no instrumentos, sino actores sobre los cuales se sustenta el desarrollo. La rapidez de los cambios y los constantes retos para las gobernanzas locales, hacen necesario contar con el conocimiento como factor importante y ante todo contar con un territorio organizado, como una especie región “inteligente”. Es lo que Sergio Boiser y Francisco Albuquerque quieren expresar cuando enfatizan en la posibilidad de responder y adaptarse de manera automática a las tendencias y retos que depara la globalización. Diseñar una estrategia que intervenga la problemática de la informalidad y el desempleo, requiere de la participación de las instituciones educativas, los gobiernos locales, el sector productivo y ante todo del planteamiento de objetivos de largo plazo que permitan orientaciones de carácter estructural y no meramente coyuntural.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional

En la política se entiende por gobernabilidad la capacidad del Estado y de sus entidades para atender y tramitar las demandas ciudadanas con eficiencia, transparencia y legitimidad. La capacidad de gobierno no es sólo técnica, aunque naturalmente se requiere de solvencia conceptual e instrumental para saber cómo hacer aquello que se considera conveniente, la capacidad es principalmente política, porque se basa en la opción de concertar intereses diversos, aún encontrados, en torno a un proyecto común. En una Universidad, es claro que el proceso de gobierno es sumamente complejo, pues se requiere la búsqueda de una unidad utópica de los diferentes grupos que configuran la estructura de poder de una Universidad Pública. La Constitución Colombiana y la Ley 30 de 1992 trazaron los lineamientos sobre los cuales la autonomía universitaria debe materializarse. Al igual que en otras universidades o en cualquier organización, en una universidad subsisten diferentes grupos de poder, fieles a una conjunción de intereses de grupo, necesarios para el ejercicio normal de las funciones de la organización, y con el derecho legítimo de tener cada uno de ellos una participación en las decisiones. En teoría el modelo funciona. Los grupos de poder utilizan los canales de participación diseñados para permitir la expresión, la discusión y la búsqueda de consensos. El Consejo Superior Universitario es una autoridad colegiada que precisa los lineamientos generales y las políticas, sobre la cual la universidad responde la demanda social de formar profesionales, construir conocimiento y proyectar el conocimiento materializado en soluciones acordes a los problemas sentidos de la sociedad regional. En el Consejo Superior de Unillanos confluyen: los estudiantes, los profesores, los ex-rectores, el sector productivo, los egresados, las autoridades académicas, el Ministerio de Educación y la Presidencia de la República, cada uno con un representante. Independientemente de entrar en detalles respecto a las características de cada representación, es pertinente señalar que una universidad requiere de cierto equilibrio político para lograr avanzar cualitativamente y cuantitativamente en el cumplimiento de los objetivos esenciales. La rectoría es una institución ejecutora que vela por la eficiente administración de los recursos y la correcta combinación de factores institucionales y administrativos bajo los cuales se manifiesta cierta gobernabilidad para materializar un proyecto trazado e identificado plasmado en un plan de gobierno. El problema de la gobernabilidad es que ante la confluencia de actores e intereses no hay otra opción que optar por construir un proceso de gobernabilidad a partir del dialogo sincero y productivo, haciendo a un lado los intereses personales. Existen aspectos de aceptación colectiva relacionados con el funcionamiento inherente al papel de la universidad en el cumplimiento de sus funciones misionales, lo cual debe ser el punto de partida. El problema es saber interpretar la voluntad colectiva en un ambiente altamente diverso en opiniones, corrientes ideológicas e intereses de grupo. Es este aspecto, ejercer la gobernabilidad universitaria requiere tener capacidad de mediar y conciliar bajo un determinante programático claramente definido y reconocido por todos los grupos de poder. Es aquí en donde el proceso de planificación universitaria adquiere una dimensión importante. Cuanto más esté identificado este norte en la acción institucional y cuanto más sea una expresión legítima compartida por los diferentes estamentos y grupos de poder, más posibilidad tiene la universidad de encontrar un devenir institucional sin tropiezos y lograr un desarrollo armónico. Por el contrario, si no existe un acuerdo sobre el futuro institucional de la universidad y un proyecto definido en el corto y largo plazo, es posible que ese equilibrio se pierda y se trate de imponer un norte inconsulto y favorable a los intereses de un grupo de poder. En una universidad, por la multiplicidad de actores se observan todo tipo de posiciones. No faltan las expresiones anárquicas y el antagonismo porque sí, solamente para boicotear un simple ejercicio participativo o las posiciones románticas dignas de un llanero solitario que quiere reinvindicar las masas incomprendidas, como también las voces coherentes y conciliadoras de diversos actores, muchas veces ignoradas. En este proceso de confrontación improductiva surgen las estrategias poco ortodoxas, fruto de la radicalización de las posiciones, en donde la oposición recibe una respuesta calibradamente represiva de los grupos que ostentan el poder. Lamentablemente este juego ha caracterizado parte de la historia de la universidad pública. Los grupos de poder se rotan y trabajan bajo su propio norte, muchas veces de una manera arbitraria frente a los demás y devolviendo atenciones en un afán de desquite que utiliza las estructuras administrativas y académicas de la universidad. Este escenario indeseable lleva a la división interna de los estamentos, la fragmentación de voluntades y la pérdida del sentido y esencia misma de la universidad. Se entiende que la universidad por su misma naturaleza no admite posiciones radicales múltiples y en abierta confrontación, puesto que su estructura de poder es fragmentada y disonante. Este tipo de posiciones lleva a conflictos insalvables que afectan de manera peligrosa su estabilidad y funcionamiento normal. Cabe anotar que este tipo de problemáticas no afectan únicamente a Unillanos, en algún momento ha estado presente en la historia de todas las universidades públicas. Podemos ver como ejemplos hoy en día los afanes reformistas en la Universidad Nacional o el proceso de reestructuración y reconstrucción institucional que tuvo que asumir la Universidad del Valle después de su crisis institucional agudizada por los problemas financieros.

Existen condiciones mínimas que apuntan al mejoramiento de las funciones misionales que necesariamente deben ser acogidas por todos los estamentos. De alguna manera el proceso de aseguramiento de la calidad, tutelado en parte por el gobierno nacional ha permitido blindar algunos procesos académicos, los cuales han adquirido cierta independencia frente a los juegos de poder. Es un hecho positivo contar con resultados palpables en el campo académico, demostrando que es posible desarrollar procesos con el apoyo de todos los estamentos. La idea no es acabar con la bondad del principio dialéctico y descartar de plano la confrontación ideológica, sino aceptar y permitir que la universidad se alimente del mismo debate constructivo en el marco de unas condiciones elementales que deben ser acordadas y reconocidas. La pugna del poder puede dar origen a la construcción colectiva si se respetan los canales legítimos y se trabaja de manera proactiva en la búsqueda de soluciones. Todos los actores de la realidad universitaria tienen la obligación de responder al reto que demanda su papel. Los que eligen sus representantes, los que representan a cada estamento y los que tienen la oportunidad de administrar.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional.

La región presenta un gran dilema. La consigna mundialmente conocida es incorporar nuevas áreas para la producción de alimentos, aumentar la productividad, ser competitivos y disminuir la pobreza, todo esto sin atentar contra el medio ambiente. Una buena porción de las tierras cultivables de América Latina se encuentra en nuestra región, pero las perspectivas actuales constituyen un gran reto para estas 6 millones de hectáreas llaneras. Ello implica la toma de decisiones importantes que pueden llevarnos a un futuro promisorio o una catástrofe insospechada. Resolver los problemas descritos implica integrar los programas de desarrollo y fomento agroalimentario con las iniciativas locales y regionales para la superación de la pobreza rural y urbana y encontrar los medios tecnológicos necesarios para aumentar la productividad y no afectar los ecosistemas de manera irremediable. Las tendencias actuales y las propuestas externas nos arrastran a contemplar el uso de la biotecnología, proyectos de colonización dirigida en la altillanura, optimización de los sistemas productivos actuales y reforestación comercial a gran escala. Sin embargo, nuestra limitada capacidad endógena frente a estas propuestas no es prenda de garantía para lograr resultados que signifiquen beneficios económicos y sociales para la población de la región. Definitivamente tenemos que producir conocimiento regional. La inteligencia regional debe responder a las preguntas que revelan la posibilidad de un desarrollo endógeno. Por ejemplo, la investigación regional o nacional en biotecnología es precaria. Algunos cultivadores están utilizando soya modificada genéticamente, semilla de la multinacional Monsanto y más temprano que tarde, como ha ocurrido en Brasil, esta empresa empezará ha demandar participación económica de parte de los productores. De otra parte, nuestra universidad de los Llanos requiere de apoyo y recursos adicionales para la investigación en todas las áreas de interés. Los beneficios de la biotecnología solo son pertinentes si se revierten en un impacto social importante. Esfuerzos importantes como la Agenda Regional de Ciencia y Tecnología solo llegan a ser representativos si cuentan con la financiación asegurada y es aquí en donde el discurso nacional y local debe manifestarse en hechos constantes y sonantes.