You are currently browsing the category archive for the 'Uncategorized' category.
El tiempo pasa, es una verdad tan cierta, que las huellas dejadas en la humanidad al paso de la historia, cambian y transforman vidas y en algunos momentos tienden a repetirse. Pero la sentencia no es: “Quien no conoce la historia está condenado a repetirla”, simplemente la historia se construye con el aporte individual y colectivo, de manera casi inconsciente para algunos, pero totalmente planificada para otros. Aquellos que advierten el devenir histórico y plantean formas de intervenir la historia pueden tener algún nivel de éxito, si la mezcla entre poder y astucia logra garantizar sus frutos.
Colombia ha estado inmersa en luchas de poder por centurias. Algunas guerras y escaramuzas de orden nacional ocurrieron, pero aún persiste la angustia de saber que el final de la confrontación no está cerca, o por lo menos eso parece. La violencia partidista, la concentración del poder económico y político, el narcotráfico, la guerrilla, gobernantes corruptos, los paramilitares, el Estado injusto, incompetente y centralista fueron y son leña constante para el fuego que cada vez se hace más insoportable.
La reflexión va más allá. Finalmente cada uno de estos anteriores factores, en donde existen ordenadores, medios, estrategias y mecanismos de presión, tiene que entender que es imposible ganar su propia lucha. La guerra partidista fue un total fracaso, la concentración de la riqueza aumenta odios, limita oportunidades y acrecienta la pobreza; el narcotráfico como proyecto de unos pocos destruye valores y perjudica a la nación, la guerrilla no tiene posibilidad de éxito en sus metas misionales, igual los paramilitares ahora reconocen sus errores y limitaciones. El Estado debe justificarse como factor que fortalece la unidad nacional, no en el sentido unitario, ordenador y centralista, sino como intérprete fiel de las realidades y proyectos colectivos de las regiones. La justicia social y la equidad regional no deben ser bandera política de algunos pocos, sino hacer parte de un proyecto reformador de carácter nacional. La lucha contra la corrupción es un deber nacional y no solo función de los organismos de control.
Siendo así el nivel de complejidad del país y la aceptación de la incapacidad de los proyectos políticos propios e intolerantes para llegar a su cometido, el país requiere la reforma política que ha sido aplazada por décadas y la construcción de un nuevo proyecto nacional. Desde este punto de vista es necesario desatascar el ordenamiento territorial, plantear y desarrollar una reforma fiscal que potencie, genere nuevos ingresos y redistribuya competencias y recursos. El proyecto de unidad nacional deberá tener el pleno respaldo de las naciones del mundo, pues algunas raíces subsisten en el escenario mundial. La lucha contra el narcotráfico debe ser una lucha mundial que ataque los puntos críticos y también responda por las raíces sociales del problema.
Existe un plan de gobierno propuesto como plan de Estado para cumplir unas metas en el 2019. El plan enfatiza en el equilibrio macroeconómico, en la lucha contra la pobreza según un enfoque asistencialista, preocupado más por las coberturas en servicios básicos. Tiene valor histórico pero le falta base social. Los grandes problemas del país son mucho más complejos y las soluciones deben nacer de otro tipo de proceso. La misión contra la pobreza y la visión centralista y unitaria del DNP no son suficientes para hacer de este propósito un proyecto nacional. El cambio requiere una reforma que sobrepase el nivel puramente técnico para trascender en lo cultural, que toque fundamentalmente el punto álgido de la concentración del poder económico y político y además sea tan sólido que logre generar confianza y esperanza de cambio real.
Autor: Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y planificación del desarrollo urbano-regional. Candidato Magister en Desarollo Local. Asesor. Consultor. Catedrático Universidad de los Llanos.
Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional.
Cuando se tomó la intención de llamar “Norte” al ejercicio por el cual se formuló el Plan de Ordenamiento Territorial de Villavicencio, tal vez la intención era permitir que este instrumento de planeación se constituyera precisamente en un documento de referencia obligada para las administraciones locales. Sin embargo, hoy este instrumento no deja de ser un simple manual despedazado y rearmado, descuartizado y disfrazado, sujeto a la descarada manipulación en torno a los intereses de los grupos de poder de turno. Villavicencio no cuenta con una imagen objetivo que plantee como va ser su desarrollo con relación a las tendencias futuras. No existe un planteamiento claro y coherente respecto al espacio público y ciudadanía, y cómo la ciudad podría articularse con el escenario nacional e mundial. Las dinámicas sociales y económicas requieren de un substrato para desarrollarse y en algunos casos ese “espacio” se convierte en un obstáculo cuando no merece la debida atención de los encargados de intervenir y orientar las políticas locales. Por ejemplo, la falta de un plan vial y la ausencia de un política tendiente a orientar el desarrollo del espacio público, permite el atascamiento de la ciudad y el abandono de los parques y caños de la ciudad. De paso se priorizan millonarias inversiones sin la debida planeación, como el Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado, que nadie sabe cuanto va a costar y cuando va a terminarse. De otra parte, se advierte la ejecución de proyectos simultáneos sin un análisis sobre su complementariedad y desarrollo armónico. Aparecen iniciativas de la gobernación del Meta y de la Alcaldía sin que se defina una priorización y se contemplen medidas integrales. Por ejemplo: ¿Qué armonización existe entre la construcción de ciclo-rutas y alamedas, la construcción de vivienda de interés social, las obras viales en los barrios y los proyectos de construcción de los nuevos centros comerciales?. La orientación del flujo de transporte presenta serias deficiencias. No se advierte que se tomen acciones de contingencia frente a las obras en ejecución, para que estas no sean un factor más de desorden urbano. El crecimiento residencial en el anillo vial, simultáneamente con la localización de una nueva universidad en el eje Villavicencio- Puerto López y el traslado de la Plaza de Mercado, son ejemplos claros de desarmonización y poca capacidad de respuesta. ¿Acaso tiene Villavicencio un Plan de Transporte Público Masivo?, como ya lo tienen varias ciudades intermedias, ¿acaso tiene un planteamiento claro respecto al desarrollo de la industria turística y tratamiento del paisaje urbano?, o ¿existe un documento serio que armonice los proyectos que muestran el papel articulador de la ciudad en el contexto regional?. Estos interrogantes y muchos más deben ser resueltos por el bienestar de los ciudadanos. Medidas como la ubicación de los vendedores ambulantes y el control al desmedido aumento del parque de motocicletas de la ciudad requieren de un enfoque integral que asuma la problemática del sector informal y las deficiencias del transporte público en toda su dimensión.
Villavicencio tiene un cuarto de hora que puede marcar la diferencia en el futuro. De las decisiones que se tomen hoy en día, se podrá construir un camino confiable para la ciudad. Se tiene la esperanza de un futuro mejor y éste debe ser el principal motivo para mostrar una actitud diferente cuando pensemos en elegir a quienes deben gobernarnos.
Los textos de cada uno de estos articulos pueden ser copiados y reproducidos libremente con la correspondiente cita del autor.






