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Pasada la primera mitad del año, algunos organismos internacionales empiezan a marcar las tendencias de la economía del próximo año. Según el FMI Se prevé un mayor crecimiento económico de Latinoamérica, auge sostenido en China, India, Japón, normalidad en la Unión Europea y problemas para EEUU. Existe el riesgo de una desaceleración provocada por la caída del mercado inmobiliario y un repunte de la inflación en EEUU, lo cual presiona desde ahora una subida de las tasas de interés. La Unión Europea y Japón empiezan a controlar las tasas de interés, lo que significa que aquí en Colombia la bonanza de bajas tasas puede terminar y los bancos empiecen a restringir sus créditos al final del año. Simplemente el mercado financiero internacional es sensible a las políticas monetarias de las grandes economías. Vale la pena analizar si EEUU puede ser un buen socio para el país.

De alguna manera nuestro país se ha convertido en la muestra latinoamericana de trabajo conjunto con el país del norte. El apoyo a la nueva doctrina sobre seguridad y terrorismo por parte de Colombia ante los No Alineados, así lo demuestra. Ello significa inversiones americanas de todo tipo, pero sobretodo en el campo que impacta directamente la geopolítica. El Plan Colombia y el apoyo logístico militar han sido cruciales para consolidar la política de seguridad del gobierno Colombiano. Si Colombia aplica como aliado estratégico de EEUU en Latinoamérica, seria de esperar un mejor tratamiento en el campo económico, pero los americanos son buenos negociantes ante todo y como dice el conocido dicho “Business or Business”. Las perspectivas económicas poco claras pueden endurecer las posiciones conservadoras y proteccionistas en EEUU y poner en peligro las “pocas ventajas” que dejan las negociaciones del Tratado de Libre Comercio.

Las regiones colombianas y el gobierno central deben replantear algunos puntos de prospectiva, pues la cuestión política en el próximo año y la imagen internacional no es la mejor para EEUU. Mirar otros horizontes es definitivamente necesario. Colombia debe huir al reciente populismo latinoamericano, pero no debe desechar el estrechamiento de las relaciones con sus vecinos. Igualmente, las economías asiáticas y la Unión europea pueden ser aliados importantes. El mandato constitucional de buscar la unidad Latinoamericana y del Caribe debe materializarse.

Parece ser que el gobierno nacional ha entendido la situación y ha buscado mejorar las relaciones políticas y económicas, pero el modelo heredado continúa afectando los intereses de los colombianos de menos ingresos. Cambiar las perspectivas en las relaciones implica también contemplar un cambio en el modelo económico. No es posible continuar con los preceptos acartonados del Consenso de Washington cuando han demostrado su ineficacia y en cambio han agudizado la pobreza y desigualdad. La política económica puede ser más creativa y menos dependiente de la escuela de la Universidad de los Andes. Privatizar ECOPETROL, liquidar el Seguro Social, continuar con las reformas tributarias regresivas, ponerle el ojo a las transferencias territoriales y a las regalías no pueden ser el punto de lanza de la política social. El país necesita nuevos rumbos, mayor emprenderismo y capital social.

Los textos de cada uno de estos articulos pueden ser copiados y reproducidos libremente con la correspondiente cita del autor.

En el diseño de políticas públicas, formulación de planes y proyectos es muy frecuente la tendencia equivocada de plantear las soluciones de manera intuitiva, sin pensar mucho y teniendo como principal insumo la limitada e individual percepción humana. De manera automática se fabrica una solución y se da por hecho que la decisión tomada es la única y mejor opción. Se hace culto al facilismo e inmediatismo, cuando lo mejor es tratar de acopiar información, comparar diferentes puntos de vista, plantear y evaluar alternativas, hasta disminuir la incertidumbre al mínimo aceptado. Aún, en un mundo cambiante en donde las condiciones imponen retos de adaptación, respuestas rápidas e imaginativas, no puede desecharse el análisis y la reflexión.

También existe la perezosa disposición a copiar soluciones traídas de otros contextos, evitar la creatividad y considerar la abstracción como un ejercicio eternizado y aburrido. Existe un miedo profundo a afrontar nuevos enfoques, pues más vale seguir igual que intentar crecer. Las decisiones cuanto más individuales más desacertadas tienden a ser, pues existe la manía a simplificar la realidad según la disciplina o conocimiento explícito de cada persona. La percepción de la realidad es un activo propio de cada ser humano, sin embargo, las acciones humanas pueden desencadenar efectos en otras personas. Forzosamente, la percepción de una persona que toma decisiones debe incluir un juicio ético que lo obliga alejarse del ejercicio irresponsable e improvisado. Se puede decir que cuanto más responsable es la acción humana, más razonable llega a ser.

Los planes tienen la intención de intervenir el presente para construir un futuro. El gobernante, el técnico, el asesor, el asistente o ciudadano común, tienen la posibilidad de seleccionar razonablemente un escenario y propender por el mejor entorno e intorno para que los hechos se desencadenen de manera tal que se produzcan los efectos esperados. Una opción equivocada es elegir hacer apuestas. El apostador sabe lo que busca, pero no hace nada para lograrlo. Sin pensarlo dos veces, deja los resultados finales a los designios arbitrarios de la suerte. Planear es decidir un futuro posible y buscar los medios para realizarlo. El que hace apuestas se acostumbra a un mundo en donde los problemas tienen soluciones enmarcadas y correspondientes, como en un juego de lotería infantil. Nada le asombra, todo parece simple y predecible. Los modelos se aplican como juegos de mesa, sin cuestionar su efectividad, pues las instrucciones están dadas y la realidad se circunscribe de manera rígida. La realidad llega a ser muy compleja y como dice Edgar Morín: “Cuanto más complejos resultan los problemas más complejas devienen las soluciones”.

La realidad humana resulta ser un producto social diferencial, multivariable, multidimensional, que puede intervenirse o dejar que simplemente que se desarrolle en si misma bajo la influencia del caos. La planeación y el arte de gobernar son acciones responsables que requiere de cierta rigurosidad, flexibilidad y capacidad de imaginación. Es el momento de evaluar los procesos de planeación y verificar qué se ha cumplido de lo programado. Una región como la nuestra requiere procesos de planeación responsables, coherentes, sustentados y ciertamente efectivos.  

En materia de empleo, el desempleo ha mantenido una tendencia a la baja, inclusive por debajo de la cifra nacional, sin embargo preocupa el tema del aumento del subempleo y el crecimiento de los empleados informales, lo que se interpreta como una disminución de la calidad del empleo y problemas de equidad social. En este aspecto, también tiene que ver la reforma laboral impulsada por el gobierno, que flexibilizó el mercado laboral, favoreció en algunos casos un mayor empleo, pero disminuyó la calidad del mismo.

La disminución del desempleo y la dinámica económica, tiene que ver también con el mejoramiento de las condiciones de seguridad brindadas por el gobierno Uribe y demostró la influencia marcada de la vía Bogotá- Villavicencio en la economía departamental. Esto favoreció el sector comercio, transporte, servicios y abrió las puertas al turismo, como alternativa económica para los llaneros. La reactivación económica del departamento después de la crisis a finales de los noventa, también se dio gracias al aumento de la inversión pública y privada, al mejorar el entorno macroeconómico del país. Esto quiere decir, que con la inflación controlada, las tasas de interés bajas, el déficit disminuido, gracias a un mejor desempeño fiscal y aumento de las exportaciones, favoreció el incremento de la inversión pública y privada.

El crecimiento de la inversión privada se manifiesta en el departamento, en el nacimiento de nuevas empresas, un mayor movimiento de la finca raíz, especialmente en la vivienda para altos estratos y por ejemplo, en la construcción de nuevos centros comerciales. Llama la atención el aumento del consumo, lo que muestra un mejoramiento de los ingresos, por una mayor productividad del conjunto de la economía, la activación del crédito y posiblemente también por el ingreso de capitales subterráneos.

Lo malo en lo económico, es que el sector agropecuario y la agroindustria de la región, han venido perdiendo participación, con lo cual se diluye la esperanza de tener una economía más sostenible, con la generación de buen empleo y mejores ingresos. En este aspecto, tiene que ver la política económica del gobierno Uribe, que fue permisiva con el contrabando de arroz y autorizó mayores volúmenes de importaciones. Igualmente la expectativa generada por la aplicación del TLC con EEUU, tiene en crisis a los productores de soya, maíz y a los avicultores; y mantiene en alerta a ganaderos y palmicultores. De alguna manera, la política del gobierno ha promovido la reconversión agropecuaria, con el auge de los cultivos perennes, como la palma de aceite; lo ideal es que este proceso beneficie también a los pequeños productores, genere procesos de agroindustria y mejore las condiciones del empleo rural.
Lo que se puede apreciar en el período Uribe, es que el Meta mantiene una economía dinámica, gracias a la preponderancia del sector comercio, la activación de la construcción, el crecimiento de los sectores comercio y servicios y el nuevo rol del turismo, pero no garantiza mayores niveles de sostenibilidad. En cuanto al sector agropecuario, ha sido el gran perjudicado. Los productores del Meta están haciendo un gran esfuerzo por ganar mayor competitividad, sin embargo, es clave la inversión en infraestructura y servicios de apoyo. En este aspecto se abona el interés del gobierno Uribe de iniciar importantes inversiones y manifestar interés en nuevas obras, pero aun no es suficiente para garantizar menores costos de logística, teniendo en cuenta nuestras barreras geográficas.

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Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional

Alguien decía que la democracia es un sistema imperfecto, pero indudablemente es lo mejor que tenemos. Si evaluamos en términos de derechos, posibilidades de consenso y manifestación de tolerancia, la democracia, en algunos casos, es un sistema que valida los intereses de la mayoría y los pone por encima de los intereses de la minoría. En los procesos electorales prevalecen los intereses de las mayorías, aunque estos no siempre sean los más justos o equitativos. Sin embargo, para bien de todos, hay mecanismos para generar consenso y legitimidad de la acción pública dentro de los cánones de la democracia. La oposición política y la libre prensa son elementos necesarios para garantizar la expresión libre de las diferencias y permitir el diálogo constructivo para definir lo justo dentro de lo democrático. Un mecanismo idóneo para tener una democracia más justa, es rescatar el sentido de lo público. Ahora que las tendencias mundiales presionan una reconfiguración de lo público y privado, es imprescindible generar sentido de pertenencia e identificación con lo significa “lo público” como aquello que es de todos, para todos, del Estado y está finalmente concebido para atender los intereses colectivos.

Construir la convivencia en una sociedad más justa y tolerante es uno de los problemas fundamentales que los hombres y mujeres de hoy debemos afrontar. Hoy es urgente la formación de ciudadanos competentes para vivir en una sociedad plural en las formas de pensar y vivir. En la medida que existan ciudadanos competentes es posible cerrar el paso a los grandes males de la administración pública. La corrupción, el clientelismo, el abuso de la autoridad, la coacción, la iniquidad social, la intolerancia política y la incompetencia para gobernar, tendrán menos espacio cuando realmente exista un buen sentido de lo público. Las competencias ciudadanas deben trascender el discurso moral valorativo que condena, pero que soslayadamente acepta e inclusive premia las conductas malévolas que atentan contra lo público. Saber elegir es un hecho de suma responsabilidad con nuestros congéneres y con nosotros mismos. El voto debe nacer de un juicio ético de la más firme muestra de civilidad y grandeza para con la patria. Ahora púes, el mismo Estado tiene la responsabilidad y la obligación de construir justicia social y formar ciudadanos competentes. Destruir la doble moral que premia a los malévolos, será imposible si la educación cívica continúa olvidada en las aulas. La educación debe ser entendida como tarea y como proyecto que no acaba en la sola transformación del individuo, sino que implica necesariamente un compromiso de cambio y transformación de la propia sociedad. Como lo describe el profesor Tourinán: “Toda acción educativa es inseparable de una proyección política y social; es una participación en la tarea y el compromiso de construcción de una sociedad desde parámetros de justicia y equidad”.
Si la educación es ética y política, la participación democrática en la construcción de una sociedad justa es un componente inseparable. El sentido de lo social y el rescate de lo público emergen como un determinante en nuestros días cuando la soberanía es precaria frente a las acciones globales. Mientras una sociedad tenga ciudadanos más responsables y competentes tendrá un país más libre y soberano. De esta manera se materializa el verdadero espíritu de la Carta Magna: “La soberanía está en el pueblo”.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional

Se llamaba Rosario, pero a diferencia la “tijeras”, era una persona noble y entregada a sus hijos. Belarmino el mayor y Humberto el menor, crecieron entre las selvas y la sabanas del Llano. Belarmino se fue con la guerrilla, Humberto con los paramilitares. Todos los años, Rosario desenrollaba la madeja de hilos haciendo dos sacos a mano, uno verde y otro negro, los cuales entregaba siempre a sus hijos. La fortuna hizo que nunca coincidieran. Uno venia en diciembre, el otro a finales de enero. La mayor felicidad era tenerlos vivos pero siempre separados. El negocio no prosperaba, no era lo mismo cuando vivía Santiago su esposo. Se lo tragó la manigua, se fue para el monte y nunca más volvió. Desde entonces los vecinos le ayudaron a criar sus hijos, unos traían víveres, otros ropa y plata. Comenzó a lavar ropa ajena, la coca ya no era lo mismo.

Belén, la hija del vecino, era muy bella. Desde pequeña jugueteaba con los muchachos. Fue novia de Belarmino, luego de Humberto. Belarmino venía en diciembre y disfrutaban las mieles del amor. Humberto llegaba en enero ansioso de caricias y consuelo.

Todos eran felices a su manera, hasta aquel 24 de julio, cumpleaños de Rosario. Humberto sorprendió a Belarmino con Belén cuando estaban dándose un apasionado saludo. De inmediato desenfundó su arma y disparó. La bala rebotó en la pared, fue a dar al techo para terminar alojada en la cabeza de la vieja Rosario, que estaba bordando un saco en la pieza continua. Todo fue muy rápido. Después de los disparos de inmediato se formó la multitud. La algarabía de los vecinos no tardó en dispersarse. Al lado derecho de Rosario yacía un cuerpo, a la izquierda el otro, eran tres los muertos. Para ella, parecía su mejor cumpleaños, pues aquella incertidumbre que la perseguía todos los días desde que marcharon cada uno por su lado, por fin había terminado. Hoy están los tres unidos, fuera de este mundo, pero todos juntos.

La historia sacada de un cuento podría ser superada por la realidad. La violencia es pan de cada día. Colombia es un país lleno de riquezas, con los paisajes más bellos, pero con historias familiares inconclusas, con proyectos de vida a medias y con descendencias marchitas. A pesar de la crudeza de las noticias, hemos desarrollado una especial tolerancia y convivencia con el conflicto que nos hace cada día más insensibles. Los presentadores de noticias entrelazan sin inmutarse los muertos de la guerra con las frivolidades de los realites. Cada día las oportunidades de trabajo escasean y las opciones son pocas. Cada día nacen más colombianos, orgullosos, emprendedores, luchadores, nobles y recursivos, como la vieja Rosario. Sin embargo, cada día también trae sus lutos, las historias macabras y espeluznantes. Algunos pueden decir que Rosario perdió a sus hijos por un asunto de faldas. Tal vez sea más fácil decir que todo sucedió por culpa de Belén. Afortunadamente para Rosario, la muerte la tomo por sorpresa, pues nunca supo que pasó.

Se espera que gracias a la Unión Europea y la gestión de Cordepaz, el Laboratorio de Paz y Desarrollo del Meta sea una realidad. Sin duda abre un espacio definitivo para analizar las dinámicas del conflicto y plantear iniciativas de paz desde lo comunitario.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional.

El actual modelo de crecimiento con énfasis en las exportaciones expone las condiciones por las cuales las zonas rurales pueden articularse al mercado mundial. Plantea la necesidad de “empresarizar” el campo, hacer mucho más eficiente la producción con una disminución de los costos a través de un manejo gerencial, excelente información para la toma de decisiones y aplicación de nuevas tecnologías. Sin embargo, las políticas dirigidas a fomentar la incorporación de zonas de frontera agrícola y económica pueden tener algunos tropiezos en contextos complejos como nuestra región. En cuanto al sector agrícola, la política gubernamental se dirige a promover altas inversiones en cultivos de carácter comercial, especialmente perennes como el caucho, palma o algunos frutales que han mostrado a juicio de los expertos, ciertas ventajas para Colombia. Igualmente, es determinante incorporar grandes áreas para lograr un volumen de producción significativo para responder la demanda mundial. El asunto en el cual he insistido en esta columna, es estudiar seriamente la viabilidad del modelo en nuestra región. La región es un territorio mediterráneo y para llegar a los puertos es necesario atravesar dos o tres cordilleras, o habilitar el río Meta para llegar al Atlántico. Los datos sobre los cuales se calculan los costos y beneficios son improvisados y se basan en cifras globales sin especificar posibles diferencias regionales. La inversión en infraestructura para disminuir los costos de transporte en regiones apartadas como la nuestra no está garantizada y su ejecución depende de esquemas poco convenientes y costosos como las concesiones. Convertir nuestra región en una región exportadora no es imposible pero debe obedecer a una política diferenciada del nivel nacional y a la confluencia proactiva de todos los actores regionales. Nuestra región no tiene tradición exportadora, la capacidad empresarial y gerencial en el campo es limitada, las cadenas productivas deben lidiar con el conflicto armado y los cultivos ilícitos, que cambian las condiciones del mercado en extremo. Además la búsqueda de altos volúmenes de producción favorece la concentración de tierra y el beneficio de los grandes capitales, olvidando a los pequeños productores que conocen poco del modelo y tienen enormes dificultades para hacer una reconversión por iniciativa propia. El modelo termina beneficiando a los grandes empresarios, agudizando mucho más la desigualdad en el campo. Los campesinos tendrían únicamente la oportunidad de participar con mano de obra barata en los grandes cultivos comerciales, vender sus fincas y desplazarse a las zonas urbanas. Existe la posibilidad de otro escenario, pero depende de la capacidad de la región para proponer un nuevo marco de política y unas acciones coordinadas que busquen generar mayor productividad y competitividad, pero sin olvidar el problema de la tenencia de la tierra, el conflicto rural y viabilizando alternativas productivas para los pequeños productores. Competir en un mercado global requiere aprovechar sosteniblemente nuestras ventajas en biodiversidad y recurso naturales, hacer realidad la agenda de ciencia y tecnología y orientar la acción de las entidades hacia los pequeños productores, promoviendo la asociatividad, tecnologías simples y el financiamiento barato. Se deben hacer estudios serios con datos de la región, que ayuden a disminuir la incertidumbre para tomar las decisiones acertadas dirigidas a ser realmente competitivos y determinar el mercado objetivo.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional

Colombia ha adaptado para sí las diferentes doctrinas acerca de la intervención del Estado en un modo de producción capitalista. En los años 60 prevaleció el Estado intervencionista y asistencialista que servia de soporte al modelo de sustitución de exportaciones. Las entidades del Estado se multiplicaron, las inversiones públicas se dirigieron a mejorar las condiciones para el desarrollo de la industria y favorecer la modernización en todos los aspectos. Crecieron los sectores industriales ayudados por el Gobierno y se configuró el espacio colombiano, orientando los procesos industriales en el centro de las montañas, privilegiando el transporte terrestre, centralizando las actividades del país en las principales capitales, lo que facilitó la consolidación desigual del modelo. Simultáneamente las regiones se especializaron como resultado de la política pública y de las posibilidades de establecimiento de actividades productivas. Áreas como el Llano, las fronteras surorientales y la costa Pacífica se marginalizaron en virtud de las decisiones del Estado. Prevaleció la idea de los territorios nacionales, vistos como reserva y substrato inhóspito de posibles riquezas. Llano renació para el país cuando se encontró el petróleo en su territorio. Empieza a brotar “oro negro” que sostiene la economía nacional. Las regalías en vez de generar progreso, en algunos casos agudizan las falencias o se despilfarran. Los territorios orientales se autoformaron en ausencia del Estado. En algunas áreas el Estado fue reemplazado por fuerzas alternas bajo el imperio de la violencia. Se construyó un país a espaldas de otro, a punta del sudor del colono, el empuje de la raza mestiza, la depredación del bosque, la sangre de los despojados, las balas de los violentos y la plata mal habida de la marihuana y la coca. La actividad agrícola se da en función del conocimiento precario del productor y no en razón a una estrategia basada en la vocación de la tierra. Aun así, en el Llano con todos los problemas consolida un desarrollo agropecuario, basado en enclaves de economía campesina y algunos rasgos de modernización. Las pequeñas ciudades se hicieron grandes y no asimilaron los cambios de la modernización, mientras tanto la tierra se organizó de manera desigual y soslayadamente. La educación y la tecnología, pese a las estrategias nacionales no llegan a las mismas velocidades y presenta dificultades de acceso. La aparición de un nuevo modelo a finales de los 80, sataniza al Estado benefactor y busca la eficiencia productiva partir del “equilibrio” que genera el libre mercado. Aparecen las ideas salvadoras sobre la competitividad y mejoramiento de la productividad. Desaparecen las entidades estatales de los pueblos y dan paso a los programas de desarrollo rural llenos de requisitos y con miras al sector exportador. Las estructuras políticas permanecen apegadas a esquemas feudales, las instituciones sin puntería en sus políticas y la población sin respuestas. No obstante, persiste el modelo de Estado generador de iniquidades regionales. El mundo cambia incesantemente y la región dormita con indiferencia. Llegó el momento de sentarse a pensar. Los actores regionales no pueden tragar entero el credo competitivo sin masticar sus esquemas.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional.

La humanidad se ha preguntado por la incesante manifestación de tendencias y contratendencias. Desde los planteamientos del materialismo dialéctico en la teoría marxista, las explicaciones de Gramsci en la economía política; los recientes aportes de Castell a las ciencias sociales, o las posiciones muy acertadas de Soros, J. Stiglitz, Krugman, Rodrik y Sachs sobre la crisis del capitalismo y la necesidad buscar alternativas para reorientar o pensar nuevamente el modelo de desarrollo de las naciones, siempre lo alternativo aparece frente a lo preceptuado. Un gran obstáculo a esta posibilidad, son las posiciones dogmáticas que encasillan y catalogan a los seres humanos. Bien lo dice Krugman “yo creo que los únicos obstáculos estructurales a la prosperidad del mundo, son las doctrinas obsoletas que abarrotan las mentes de los hombres”. Otro ejemplo de superación de este dogmatismo, es el caso de J. Stiglitz, que hasta el año 2000 era neoliberal y ahora es un reconocido neokeynesiano, o el caso de China que rompe el esquema socialista a ultranza y adopta una posición pragmática respecto al capitalismo.

Afloran los fundamentalismos y las luchas por la identidad de los pueblos, en un mundo que promueve la uniformidad y la homogenización cultural. En parte la configuración política de la actual de América Latina, es el resultado de una contratendencia frente a las medidas planteadas por el neoliberalismo desde el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. La globalización muestra ahora la aparición del neoproteccionismo de los países que antes promovían la apertura sin límites. Francia limita libertades, EEUU prohíbe la concesión de sus puertos y Europa promueve los subsidios a sus productores. Un premio Nobel de economía promueve la legalización del consumo de la droga como estrategia para combatir el narcotráfico y el Banco Mundial dice que la pobreza es un limitante al crecimiento económico y no algo que se pueda superar con el mismo. Mientras tanto Colombia mejora en competitividad, mantiene su recuperación macroeconómica después de la crisis de 1998, aumenta sus exportaciones, recupera seguridad, pero simultáneamente aumenta el subempleo, crece la pobreza y la desigualdad. En una reunión de expertos, el DNP decide realizar la Agenda Interna Nacional. 28 departamentos del país priorizan el turismo en sus ejercicios, se realiza un filtro a la Agenda Interna y se prioriza bajo el lente centralista. Los técnicos dicen que no hay plata y que el sector privado debe financiar el 40% del valor de los proyectos. Las regiones desarrolladas sacan mejor partida y los poderes del congreso mueven sus influencias.
La región, advierte las amenazas actuales, adopta una Agenda Interna en un ejercicio desde afuera y desde arriba, toma decisiones coyunturales, enfatiza el corto plazo, olvida los desplazados, revalida el clientelismo, olvida las fronteras, desestima el conocimiento indígena, es indiferente frente a la influencia de los tratados sobre la biodiversidad; y se alista, gracias a nuevas normas, a la privatización del agua y la explotación irracional de los bosques. ¿Dónde está la respuesta endógena a la problemática regional?. ¿Carecemos de imaginación o padecemos de inercia intelectual?.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional

El tema de la pobreza en Colombia está nuevamente en debate. Además de los estudios conocidos recientemente de diversas fuentes, el Gobierno Nacional lo ha elevado a término de política de largo plazo con la publicación del Documento Conpes “Metas y Estrategias de Colombia para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio-2015”
, publicado en marzo de este año. El enfoque adoptado es el promover el Desarrollo Humano, el cual incluye tres dimensiones que cualquier persona podría considerar como deseables: Un ingreso suficiente para tener acceso y disfrutar tanto de la propiedad como de los bienes básicos, una vida larga y saludable y un nivel educativo que le permita a la persona aumentar la capacidad de dirigir su propio destino. En este sentido el Gobierno Nacional, con el apoyo del PNUD Naciones Unidas, DANE y la CEPAL, identificó unas metas para cumplir al año 2015. Llama la atención que el documento define a la superación de las inequidades como el mayor reto del Estado Colombiano, principalmente se refiere a la inequidad entre lo urbano y lo rural, entre los departamentos y regiones, y cuya principal causa, sabemos que es la poca presencia estatal en todo sentido. No obstante, las estrategias generales que se contemplan son de alcance global y nacional y no llegan al detalle de lo local, lo que multiplica el esquema de política pública generalizada y homogenizante, culpable de la actual inequidad. El gran reto del Estado es regionalizar la política pública, con enfoques adecuados a las características particulares e integrales del territorio y llegar a plantear programas de efecto estructural y no mediático. Las metas planteadas pueden promover la interpretación gubernamental de ofrecer planes diarios de alimentación, comedores escolares, uniformes, morrales y útiles escolares, pan y panela, como la solución más común y capitalizable políticamente; abandonando el verdadero fin, que es brindar oportunidades de autorrealización de las potencialidades colectivas e individuales. Los programas sociales que buscan la atención y asistencia inmediata de la población pobre y vulnerable son muy necesarios, pero deben tener una temporalidad programada, diferenciación regional y un enfoque integral, con la realización simultánea de proyectos que generen propuestas de sostenibilidad y autogestión en misma comunidad.

El apoyo actual del Gobierno a la universidad pública de la región es lamentable. Permitir que estudiantes de los estratos 1, 2 y 3 puedan acceder a este nivel de educación y por consiguiente mejorar sus ingresos y jalonar la economía regional, produce un impacto que no ha sido merecidamente evaluado. Sorprendentemente, estudios de organismos multilaterales como el Banco Mundial y la UNESCO, confluyen en valorar a la educación superior como motor de equidad social y crecimiento económico. Áreas como la investigación básica y experimental son priorizadas. Sin embargo, la política de equidad que plantea el gobierno nacional puede ir por la vía equivocada. La idea del Gobierno es mejorar el acceso a través del crédito educativo y el montaje de los Centros Comunitarios de Educación Superior “CCES”, sin tener en cuenta las particularidades y la demanda relativa de las diferentes regiones del país. Los departamentos de nuestra región no cuentan con buena oferta pública en educación superior, solamente el Meta, y a nivel igualmente precario Arauca y Casanare, cuentan con una oferta muy pobre. Los créditos asignados por el ICETEX, además de insuficientes, son de trámite engorroso y tienden a subsidiar la educación privada. Igualmente, los CCES requieren de la financiación de los entes territoriales y de las nuevas tecnologías como soporte para la enseñanza, situación que al compararla con las menguadas finanzas de la mayoría de departamentos y la débil infraestructura de las comunicaciones, parece ser una estrategia poco viable para los departamentos de la región, a excepción de Meta, Casanare y Arauca, que podrían asignar recursos para este propósito. La propuesta adecuada a las condiciones de la Orinoquia debe contemplar definitivamente el apoyo a la universidad pública vía incremento de los presupuestos, con el fin de ampliar la cobertura y calidad con un plan de expansión regional bien evaluado y efectuando el debido seguimiento

Manuel Javier Fierro Patiño.