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Aportes del institucionalismo a las nuevas visiones de la historia
Abril 19, 2007 in Colombia, Desarrollo Regional, Economía, Meta, Orinoquia, Unillanos, Villavicencio | Leave a comment
Por Gustavo Benavides L. Profesor. Unillanos. [1]
Resumen:
Hay un abismo propiciado por los nichos disciplinares que no permite las relaciones interdisciplinarias para el estudio de la multidimensionalidad del desarrollo humano en las diversas visiones que surgen a mediados del siglo veinte. Los debates que predominan en los ámbitos de la historia y la cultura recavan en los planteamientos teóricos y/o experienciales que provienen de las ciencias sociales, de la pedagogía, y de las mixturas de estas disciplinas. Por otro lado y diametralmente, el desarrollo humano se ha centrado en las exposiciones del desarrollo económico, defendido por las teorías eminentemente economicistas. Si embargo, el nuevo orden mundial resquebrajó la concepción teórica tradicional y dispuso de nuevos modelos de desarrollo en el que importan las instituciones, las organizaciones y los individuos, como determinantes de la vida de las sociedades. El individuo y sus formas organizacionales ocupan el interés de la nueva historia económica, lo que indudablemente deben tener en cuenta los estudiosos de la historia, la cultura y la pedagogía, desde los ángulos que lo requiera la interdisciplinariedad. Hacer evidente el enfoque histórico de la nueva economía institucional es el interés de esta ponencia.
Palabras clave
Historia, desarrollo humano, desarrollo económico, cultura, conocimiento, pobreza, desigualdades.
La concepción de los cambios fundamentados principalmente en los individuos y las sociedades, producto de las interrelaciones sociales, políticas y culturales, dominó la historia tradicional. La preponderancia de la filosofía, la política, la literatura, la ética, y la estética centró el discurso durante siglos amparado en las ciencias naturales. Sólo hasta mediados del siglo veinte cobraría importancia el debate de las ciencias sociales con el auge de las múltiples disciplinas científicas, de las tensiones entre estas y la fusión de sus teorías. A partir de la segunda guerra mundial y luego de los acuerdos del nuevo orden global, la concepción teórica tradicional se resquebraja y se implanta la necesidad de elaborar modelos de desarrollo en el que sobresalen las instituciones, las organizaciones y los individuos, como determinantes de la vida de las sociedades.
Este nuevo derrotero es provisto por el nuevo institucionalismo y los postulados del enfoque histórico de la nueva teoría institucional.[2] También influye la visión del institucionalismo de la ciencia política y el institucionalismo sociológico, las que igualmente cobijan los días presentes. Un elemento común de análisis es el crecimiento económico en el estudio de las estructuras formales e informales de las sociedades. Las nuevas visiones del individuo y sus formas organizacionales son el campo de acción de la nueva historia económica, lo que indudablemente debe tenerse en cuenta por los estudiosos de la historia, la pedagogía y la cultura.
Por tanto, la batalla de las ideas del desarrollo económico más preponderantes del siglo veinte, se refleja en la historia del pensamiento de los economistas clásicos de 1950, de los neoclásicos, de las teorías austriacas, pasando a las recientes ideas del nuevo institucionalismo,[3] el institucionalismo histórico[4], la ciencia política y la sociología[5]. El tránsito de estos modelos muestra que aún no se ha resuelto el problema y la pobreza y las desigualdades continúan, y lo que es más desalentador, se acrecentan. Aumentan las diferencias entre los países industrializados y los que están en desarrollo, y son abismales las confrontaciones sociales y económicas internas de los países atrasados. Con la crisis del Estado benefactor, a mediados de los setenta, los planteamientos del desarrollo económico se perfilaron al capital humano, a la educación, al capital social y civil, en la perspectiva de no preferenciar solamente el capital físico[6]. A partir de la década de los ochenta la disyuntiva de las visiones del desarrollo consideraron dos posiciones: la primera, ve al capitalismo, específicamente al neoliberalismo, como motor inmanente del desarrollo. La segunda observa la lucha de los movimientos proteccionistas, es decir los diseños planeados, organizados o llamados intencionales. Expresión de estas posturas son el estructuralismo y el intervensionismo.[7] Adportas de la finalización del siglo veinte cobran más vigencia los postulados de Easterly, Korten, Seers, Amartya Sen, Meier, que defienden la inversión en conocimiento, que propenden por una sociedad del conocimiento, aduciendo la educación como determinante a lograr una mayor productividad y rentabilidad y posibilitando una mayor cobertura educativa. La cuestión, dice Easterly, es que en los países pobres no se evidencia esta relación directa.
Llama la atención que el conocimiento, a partir de los ochenta, adquiere un valor como bien de intercambio, acreditado por las instituciones de educación superior a nivel global. La experiencia, la sabiduría, la cultura, las tradiciones y costumbres, hacen crisol con un conocimiento tecnológico y científico orientado al bien estar de las sociedades. De tal manera se entiende que desarrollo es conocimiento. Esta ligera reseña viene a colación dado que los debates que predominan en los ámbitos culturales, en los intereses de cronistas e historiadores, recavan en los planteamientos teóricos y/o experienciales que provienen principalmente de las ciencias sociales, de la pedagogía, y de las mixturas de estas disciplinas. Diametralmente, las teorías economicistas consideran, muy aparte de otras consideraciones, el desarrollo humano centrado en el desarrollo económico. Hay un abismo propiciado por los nichos disciplinares que no permite las relaciones interdisciplinarias para el estudio de la multidimensionalidad del desarrollo en sus diversas visiones.
Por tanto, esta ponencia pretende hacer un alto en los intereses y formas de acceder a la historia, que han prevalecido y marcado nuestras miradas. Lo que ha imperado en los ámbitos culturales no debe ignorar las teorías recientes del desarrollo humano, cuando se trata de aventurarse por los apasionantes, pero serios y comprometidos, caminos de la historia. Los puentes o transiciones que facilita el Análisis Crítico del Discurso, en las ideas de Teun Van Dijk[8], y la Pedagogía Crítica que tiene en Peter McLaren a uno de sus mayores exponentes[9], por ejemplo, ayudan a abordar las nuevas visiones de la historia económica que en los últimos seis años a permitido ver los acontecimientos de las sociedades en una perspectiva más enriquecedora. Le corresponde a los que escriben sobre la historia allanar el camino teorético a fin de discernir lo velado de los planteamientos internacionales, y sus efectos en Latinoamérica y Colombia.
Pobreza y desigualdades; no son lo mismo
En las trampas de la pobreza[10] que acuñara el Banco Mundial se le asigna a las estructuras del entorno las causas principales de las carencias de bienes y servicios de los individuos, pero fundamentalmente de las familias[11] de los países atrasados. Igualmente de las crecientes desigualdades y la falta de oportunidades de sus habitantes. Estas justificaciones lleva a que los individuos sean considerados incapaces de salir de tan lamentable estado debido, además, al círculo generacional en que se encuentran. De ahí que es necesario que intervengan agentes a solucionar las deficiencias del Estado benefactor y se pase al Estado salvador centrado en la familia.
Pero ¿qué diremos nosotros al respecto?¿qué diremos de la pobreza no sólo de bienes y servicios sino de la pobreza de conocimientos? ¿dónde queda el individuo de carácter emancipador? ¿a qué familia se refiere el Banco Mundial y el acatamiento que hace el Gobierno Nacional en un país terriblemente fragmentado y disociado en la familia? ¿la gente fue consultada sobre lo que es mejor para ellos?. Según los planteamientos de North y Sen no se necesita ser adivino para pronosticar otro doloroso fracaso. William Easterly en su texto En busca del Crecimiento, Andanzas y Tribulaciones de los Economistas del Desarrollo (2005), se pregunta ¿dónde se ha metido la educación? ¿dónde está su sentido crítico?.
La paradoja es que a pesar que la economía colombiana siempre está creciendo y generando riqueza una buena parte de la población es excluida de estos beneficios. La evidencia empírica demuestra que la pobreza es causa del bajo nivel educativo de las personas y las lleva a una serie de eventos y condiciones que incluyen el desespero, la falta de oportunidades, la explotación, la inseguridad, la dependencia y el dolor. Según el Documento Conpes 102, la causa es atribuible a la multidimensionalidad de las trampas de la pobreza y a que no se ha atacado de manera integral el problema de la pobreza extrema. Sin embargo, hay voces como las de Libardo Sarmiento y de otros académicos –incluso siguiendo las tesis de Amartya Sen- que observan que el citado Documento asocia los términos pobreza y desigualdad y no los considera independientes en su naturaleza y condición. El Conpes enuncia los problemas de la pobreza en términos de estratificación lo que lleva a concebirla como un problema de desigualdad. Al confundirse los dos conceptos, la pobreza es vista en relación con la distribución, y de esa manera, se plantea su erradicación, inclusive sin una expansión de las capacidades productivas de un país. Al argumentar el Documento que todos los individuos necesitan un mínimo vital se permite la legitimación de la desigualdad. Sen llama la atención que no todas las desigualdades son pobreza y estas no deben confundirse. Tanto la una como la otra pueden estar relacionadas pero no se deben enmarañar. La pobreza debe tratarse como un problema de interés en si misma. Es así que las condiciones del entorno se convierten en factores estructurales lo que lleva a hacer recurrente el sitio de pobreza. Por tanto la pobreza se asume como una carencia relativa asociada al entorno, al sitio, al lugar, a las condiciones estructurales que rodean al individuo. Mucho más al entorno de la familia. Por ese lado, según Amartya Sen, las interpretaciones sobre la pobreza se acercan tendenciosamente a los juicios morales, lo que es equivocado. Esta debe definirse siempre de acuerdo con las convenciones de la sociedad, en abierta discusión en la sociedad, para luego contemplarse como convención política.
América Latina, Colombia, no es una región ni un país pobre, es una región donde su riqueza de renta y oportunidades está mal distribuida[12]. Los gobiernos con sus altísimos índices de corrupción no logran implementar políticas públicas eficaces en beneficio del mejoramiento colectivo. Es oportuno citar a Acemoglu[13] quien afirma que la pobreza no está determinada ni por la geografía ni por las enfermedades, sino por las malas instituciones; para ver el estado de desarrollo de una sociedad hay que ver la calidad de sus instituciones. Es menester la exigencia de una buena gobernanza y el verdadero liderazgo político que pueda concertar un profundo pacto social donde la sociedades colombianas decidan y exijan el desarrollo humano que merecen.
Como se observa el problema de los estudiosos de la historia es complejo. En la región de la Orinoquia sería oportuno e enriquecedor posibilitar el abordaje de una historia con las nuevas miradas expuestas anteriormente. Sin desconocer lo construido en momentos anteriores, en años y décadas atrás, por cronistas, escritores e historiadores de la Orinoquia Colombiana y Venezuela, la multidiciplinariedad y la multidimensionalidad de los problemas permite otras alternativas. Aún tenemos la ausencia crasa de la historia verdadera del Meta y la Orinoquia, aquella que descubre el velo del oficialismo y la ilustración decimonónica y pone en evidencia los intereses políticos de las clases gobernantes del país. En el currículo de educación básica y media de las instituciones educativas del departamento aún no aparece lo que se dispuso en la anhelada Cátedra Meta que promovieran y empezaran a diseñar hace dos años unos docentes e investigadores de Villavicencio. Aún continuamos en deuda con la formación acertada en historia de los niños, niñas y jóvenes del Meta; falencia que instaura un continuismo de incongruencias, desfases, mentiras, contrarias a un conocimiento cercano a la realidad de este territorio. Lo que estamos haciendo, todos en conjunto, es legitimar con nuestro silencio, permisividad, promiscuidad de ideas, un estado de cosas contrarias a un conocimiento que ayude a salir del atraso. Desde ese punto de vista, la pobreza hace nido eterno generacionalmente en nuestras sociedades regionales y locales.
Cómo lo afirma Meier, un país no es pobre debido al círculo vicioso de la pobreza, sino debido a sus pobres políticas públicas. Son los sistemas de gobierno, las instituciones, las que deben evitar las disfuncionalidades que desestiman, desmotivan y llevan al fracaso proyectos validados por las organizaciones civiles.
Nada mejor que un historiador bien formado y actualizado, óptimamente documentado, intelectualmente inquieto, crítico del statu quo e inmerso en el estudio serio de las disciplinas científicas. El ámbito especial del debate lo aporta la comunidad de conocimiento, la academia. Allí convergen las miradas divergentes, los embates de las ideas, lo que es muy lejano del silencio y la amalgama de la adulación y la complicidad de los horizontes de quietud. La academia es disyuntiva, confrontación; evita el favor, exige lo científico.
Es saludable promulgar por la enseñanza acertada y renovada de las ciencias sociales, de la historia; de la comprensión del arte y las prácticas artísticas y no tanto de las manualidades; del rompimiento de los límites impuestos por los nichos disciplinares y experienciales; del juego de las mentalidades y la ideología; de los principios y valores en continuos tránsitos y modificaciones; a fin de posibilitar la comprensión de nuestro mundo regional y nacional en un contexto globalizado con una visión de mejoramiento de nuestras sociedades.
[1] Ponencia presentada en la posesión como Miembro de Número de
la Academia de Historia del Meta. Villavicencio, abril 3 de 2007, Biblioteca Germán Arciniegas.
[2] PRADO Robles, Gustavo A. El pensamiento económico de Douglass North. En: Laissez- Faire; No. 9, Septiembre 1998. pp 13-32. “En un ensayo memorable, Theodore W. Shultz (1977) sugiere que la mayoría de los economistas nace con la inclinación de asesorar a los políticos, y que los economistas históricos cuentan con un gen adicional que los incita a reformar a los historiadores; pero advierte que la tarea principal de los economistas históricos no es reescribir la historia, sino identificar circunstancias económicas particulares del pasado con el propósito de ampliar y profundizar los conocimientos científicos sobre el comportamiento económico”.
[3] KALMANOVITZ, Salomón. El neoinstitucionalismo como escuela. NBER. 2001. Kalmanovitz apunta que “los primeros institucionalistas fueron influidos por la teoría de la evolución de Darwin en el sentido de que el medio ambiente social moldeaba el comportamiento de la especie humana”. Se alimentaron de la filosofía pragmatista de James Pierce y de los trabajos del psicólogo William James, entre otros. Veblen, uno de los principales exponentes de esta teoría definió una institución como “hábitos de pensamiento decantados que son comunes a la generalidad de los hombres” o “el surgimiento de procesos de pensamiento rutinizados que son compartidos por un número de personas en una sociedad dada”. Sin embargo, dentro del núcleo de esta teoría hay planteamientos contrarios.
Los postulados básicos de la teoría neo clásica apuntan a que “el individuo se comporta racionalmente frente a una gama de opciones que puede valorar adecuadamente, porque cuenta además con una información perfecta”, completa. Entre sus exponentes cada uno se aleja o acerca a lo que considera como la “maximización de una utilidad, racionalidad en la escogencia, escala de valores establecida, información imperfecta, competencia adecuada y, por lo tanto, clarificación de los mercados”. Por su parte, el neo institucionalismo comprende que “las reglas de juego que guían el comportamiento de los agentes en una sociedad son fundamentales para explicar su desempeño económico. A la vez, considera un conjunto de teorías que combinan las vertientes de una nueva microeconomía basada en los costos de transacción, una sección de derecho y economía, otra de teoría de la información, teoría de la elección pública, y una vertiente histórica, basada en el trabajo de D. North”.
[4] La vertiente histórica de North hace el aporte fundamental de
la Trayectoria de Dependencia o Dependencia de Pasado, que explica como las organizaciones sociales y los cambios históricos van construyendo una senda de desarrollo económico que depende en gran medida del pasado. Los históricos con este argumento sustentan por qué las colonias dónde se instauró el catolicismo tienen menor desarrollo económico que aquellas en las que se sembró el protestantismo. Este último incorporó el trabajo, el orden, la disciplina, el reconocimiento social en el aporte laboral a la comunidad; unido a que la aristocracia entendió el trabajo y la agricultura como producción de bienes y productos necesarios al desarrollo de la sociedad. España prefirió el consumo, el derroche del dorado americano, y el menosprecio por el trabajo y la producción agrícola. En esta perspectiva se entiende que el país colonizador incide en el futuro económico, social, cultural y político del territorio colonizado. Del enfoque histórico también participan Olson, Greif, Elster y Sombart, cada uno de estos con diferencias entre sí.
[5] La visión de la ciencia política cuenta entre sus principales exponentes a March, Olsen y Peters. Básicamente incorporan el poder y su distribución; las reglas de poder, las disposiciones formales –reglas, normas, reglamentos- e informales -los marcos morales, la cultura, las costumbres y las tradiciones. La visión institucional de la sociología le da importancia a las estructuras cognitivas, al determinar el comportamiento de los individuos. Además de lo formal e informal, le dan relevancia a los hábitos y rutinas incrustadas en la cultura social. Sus principales exponentes son Scott, Powell y Diamaggio.
[6] MEIER, Gerald. La vieja y nueva generación de economistas del desarrollo. En: MEIER, G. y STIGLITZ, J. Fronteras de la economía del desarrollo. 2001 pp 1-48. Meier aborda a Amartya Sen en sus planteamientos sobre la importancia de la educación como condicionante al mejoramiento, al bien estar. Un desarrollo alternativo fundamentado en el capital humano, contrario a la obsecuencia de los partidarios del capital físico, es el desarrollo del potencial del hombre, del conocimiento en tecnología y ciencia, y a las habilidades y destrezas centradas en el trabajo y el mercado. Collier establece que el capital social está relacionado en la coherencia social y cultural interna de la sociedad, enmarcadas en sus instituciones formales e informales. Además considera que existe un capital social gubernamental y otro civil. El primero incorpora en un equilibrio los beneficios de la ley, el orden, derechos de propiedad, educación, salud y buen gobierno. El segundo se basa en la confianza, la reciprocidad, las redes interpersonales, la cooperación y la coordinación. Estos elementos son básicos para los proyectos de prosperidad de los individuos.
[7] La autosuficiencia del neoliberalismo se basa en el imperio de los mercados, la libertad de precios, el fin del intervensionismo gubernamental o estatal. Las economías de mercado son las que median y regulan la integración global. El estructuralismo, básicamente, ve el desarrollo como cambio de las estructuras sociales. Existe un conflicto entre las clases sociales y lo económico, de ahí que se requiere la acción colectiva a través del Estado, para que intervenga como agente principal en la regulación de los mercados. El intervensionismo apunta al bien estar motivado por agentes administradores y agencias del desarrollo de cooperación internacional (Ong´s), a fin de que arreglen las fallas del desarrollo.
[8] VAN DIJK, Teun A. Discurso y dominación. Grandes Conferencias en
la Facultad de Ciencias Humanas. No. 4, Universidad Nacional de Colombia, 2004. pp 1-27.
[9] AGUIRRE, L.C. El sentido de la pedagogía crítica en la era de la globalización después del 11 de septiembre de 2001,. Entrevista a Peter MacLaren (versión en español actualizada). Revista Electrónica de Investigación Educativa, 5(1). http://redie.uabcmx/vol5no1/contenido-coral2.html. 2003.
[10] NÚÑEZ Mendez, Jairo y CUESTA, Laura. Las trampas de la pobreza en Colombia; ¿qué hacer? Diseño de un programa contra la extrema pobreza. Documento preparado para
la Misión para el Diseño de una Estrategia de Reducción de
la Pobreza y
la Desigualad, MERPD. 2006.
[11] En el año 2000 el Conpes eleva a política estatal el compromiso Metas del Milenio dispuesto por Washington. En ese año se crea
la Red de Apoyo social como estrategia para mitigar los efectos negativos del ciclo económico sobre la población más vulnerable. En el 2004 se creó la misión (MERPD) con el fin de aportar información y conocimiento y permita la formulación de propuestas para reducción de pobreza y desigualdad. Luego se crea
la Red de Protección Social contra
la Extrema Pobreza (este es el tema del informe Conpes 102). Busca promover la incorporación efectiva de los hogares más pobres a las redes sociales del Estado y asegurar la superación de su condición. En el documento se define el problema como multidimensional y abarca las condiciones de vida, educación, salud, seguridad social, servicios públicos e inseguridad.
[12] Aunque el favorable crecimiento económico y los logros de la política social entre el año 2002 y 2006, contribuyó a disminuir los niveles de pobreza y pobreza extrema, todavía hay 22 millones de colombianos en condiciones de pobreza. De estos 6.6 millones están en pobreza extrema. En las zonas rurales el 68.2% es pobre. De estos el 27.5% está en pobreza extrema. Hay diferencias importantes en los niveles de pobreza extrema en las regiones.
[13] ACEMOGLU, Jonson y ROBINSON. Institucions as the fundamental cause. NBER. 2004
La economía del 2007
Enero 10, 2007 in Colombia, Economía, Meta, Orinoquia, Villavicencio | Leave a comment
En esta etapa del año empiezan las vaticinios de lo que va acontecer en el resto del año en materia económica. El crecimiento del país ha estado marcado por el sistema financiero, la inversión pública, la construcción y el comercio principalmente. Sin embargo, el empleo sigue siendo el lunar de la economía, no obstante las políticas que se han implementado. La creación del banco de las oportunidades es una excelente medida para generar empresa, empleo y desarrollo local, pero el impacto podría ser mayor si los banqueros se comprometieran mucho más. Los bancos no deben justificar las altas tasas de interés comparándolas con las de los prestamistas “cuenta gotas”, pues al final terminan haciendo el mismo papel. Es cierto que un sistema financiero próspero es benéfico para la economía del país, pero el aporte de los grandes capitales podría ser pilar de desarrollo social del país. A diciembre de 2005 las utilidades bancarias acumuladas sumaron $3,37 billones (alrededor de 1.475 millones de dólares). El sistema financiero colombiano, que en la etapa de crisis (1998-2000) perdió $3,4 billones de pesos, en los últimos años (2001-2005) ha acumulado utilidades cercanas a $8,7 billones, gracias al alto margen de la intermediación financiera, los mayores costos de los servicios bancarios (tasas y comisiones), los altos ingresos que produce la especulación financiera (deuda pública) y los menores costos administrativos. A septiembre del 2006, los activos del sector financiero ascendieron a 60.744 millones de dólares, representando cerca del 50% del PIB y con el crecimiento del 18.7% respecto al 2005. Al mes de agosto de 2006, la cartera había crecido un 21%, con una mayor dinámica de la cartera comercial (18%) y la cartera de consumo (30%), en donde los créditos para compra de vehículo son muy representativos. El crédito hipotecario creció un 18%. La cartera del microcrédito creció un 23% aunque solo representa un 1.9% de la cartera total.
Como vemos, existe mucho potencial aun para el crecimiento del país, pero todo depende de la posibilidad de jalonar los sectores aun con dificultades y que son grandes generadores de empleo, por ejemplo el sector agropecuario, la microempresa y la agroindustria. En el Meta, es muy importante la gestión que se está haciendo para mejorar la infraestructura vial, el impulso real que al fin tiene el proyecto para la navegabilidad del río Meta y las gestiones para dinamizar las cadenas productivas. Sin embargo, aun nos falta mejorar en capital humano e invertir mucho más en ciencia y tecnología. En el año 2007 será muy importante la inversión pública programada y la inversión de recursos de cooperación internacional a través del Laboratorio de Paz. Igualmente las perspectivas para el desarrollo de proyectos de gran escala en la altillanura son una oportunidad tentadora para la inversión privada. Todas estas posibilidades deben materializarse de manera tal que se logre impactar a los sectores sociales afectados en los últimos años. La informalidad de la economía, la baja calidad del empleo rural y urbano, las soluciones productivas para zonas de economía campesina son grandes retos para lograr un desarrollo armónico y equitativo.
Autor: Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y planificación del desarrollo urbano-regional. Candidato Magister en Desarollo Local. Asesor. Consultor. Catedrático Universidad de los Llanos.
Los textos de cada uno de estos articulos pueden ser copiados y reproducidos libremente con la correspondiente cita del autor.
De la retórica a la competitividad territorial
Septiembre 5, 2006 in Desarrollo Territorial, Economía, Estado, Orinoquia, Unillanos, Villavicencio | Leave a comment
“Los cambios en el entorno se aceleran y los valores y paradigmas que ayer fueron válidos, hoy ya no lo son”- Con esta frase terminó la exposición del Ingeniero Jorge Jaramillo, Director de gestión tecnológica de la Universidad de Antioquia, en el pasado Foro Universidad – Empresa – Estado, realizado el 30 de agosto, en la Cámara de Comercio y Unillanos. La experiencia de los antioqueños recalca en algunos aspectos.
Definitivamente, el proceso de integración entre la universidad y el sector productivo no es posible si no se asume un cambio de actitud, al reconocer la necesidad de trabajar unificadamente. Pero ante todo, el foro mostró algo sin precedentes. La capacidad de una sociedad para seguir responsablemente una orientación estratégica de largo plazo, materializada en un proceso de planeación serio y participativo. Parte de esto es la convicción colectiva para saber elegir gobernantes con capacidad y compromiso frente al futuro del departamento y el país. Sin buenos gobiernos es prácticamente imposible poder materializar una alianza efectiva para la competitividad territorial. La experiencia antioqueña así lo demuestra.
El proceso de integración comenzó como una iniciativa de las universidades en cabeza de la Universidad de Antioquia. Los empresarios fueron sumándose al proceso y finalmente la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín, quienes habían trazado el norte estratégico, convirtieron el discurso en hechos contundentes. Reconocer a la universidad como socio estratégico es primordial para avanzar en la concreción de las metas propuestas. Los estudios que soportan los planes fueron apoyados y acompañados por universidades. El conocimiento pertinente fue el factor que permitió dar resultados en el corto plazo. Los hechos hablan por sí solos. Una nueva concepción de emprenderismo social genera equidad con formulas criollas ajustadas a las características sociales y económicas del territorio
Otro aspecto interesante es el aporte que puede hacer la economía informal al desarrollo local. Miles de incipientes empresarios pueden dar un salto cualitativo con programas de formación empresarial desde los mismos barrios y comunas. Las comunas de Medellín fueron asignadas a diferentes universidades y con el apoyo de la Alcaldía se lograron canalizar 11.745 microcréditos por 26.370 millones y mejorar la calidad de vida de 9.566 familias en un período de 3 años. No de otra manera podría ser posible la pacificación del sector nororiental de la ciudad. Otro frente que se está programando, se encargará de la generar oportunidades para los jóvenes bachilleres y profesionales, lo cual se piensa realizar con empresas padrino y universidades, que conformarán unidades de emprendimiento que prepararán 250 jóvenes cada una, para completar una meta de 5.000 jóvenes. Guardadas las proporciones, la experiencia antioqueña puede ser útil como ejemplo de trabajo imaginativo y mancomunado.
Ojala los planes de desarrollo de nuestros gobernantes cambien el discurso trajinado y generen propuestas creativas para solucionar nuestros problemas. Los funcionarios son responsables por sus actos y deben ser evaluados según metas medibles y cuantificables.
Autor: Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y planificación del desarrollo urbano-regional. Candidato Magister en Desarollo Local. Asesor. Consultor. Catedrático Universidad de los Llanos.
Los textos de cada uno de estos articulos pueden ser copiados y reproducidos libremente con la correspondiente cita del autor.
El Balance Económico del Gobierno Uribe
Julio 12, 2006 in Colombia, Desarrollo Regional, Desarrollo Territorial, Economía, Gobierno, Meta, Orinoquia, Villavicencio | Leave a comment
En materia de empleo, el desempleo ha mantenido una tendencia a la baja, inclusive por debajo de la cifra nacional, sin embargo preocupa el tema del aumento del subempleo y el crecimiento de los empleados informales, lo que se interpreta como una disminución de la calidad del empleo y problemas de equidad social. En este aspecto, también tiene que ver la reforma laboral impulsada por el gobierno, que flexibilizó el mercado laboral, favoreció en algunos casos un mayor empleo, pero disminuyó la calidad del mismo.
La disminución del desempleo y la dinámica económica, tiene que ver también con el mejoramiento de las condiciones de seguridad brindadas por el gobierno Uribe y demostró la influencia marcada de la vía Bogotá- Villavicencio en la economía departamental. Esto favoreció el sector comercio, transporte, servicios y abrió las puertas al turismo, como alternativa económica para los llaneros. La reactivación económica del departamento después de la crisis a finales de los noventa, también se dio gracias al aumento de la inversión pública y privada, al mejorar el entorno macroeconómico del país. Esto quiere decir, que con la inflación controlada, las tasas de interés bajas, el déficit disminuido, gracias a un mejor desempeño fiscal y aumento de las exportaciones, favoreció el incremento de la inversión pública y privada.
El crecimiento de la inversión privada se manifiesta en el departamento, en el nacimiento de nuevas empresas, un mayor movimiento de la finca raíz, especialmente en la vivienda para altos estratos y por ejemplo, en la construcción de nuevos centros comerciales. Llama la atención el aumento del consumo, lo que muestra un mejoramiento de los ingresos, por una mayor productividad del conjunto de la economía, la activación del crédito y posiblemente también por el ingreso de capitales subterráneos.
Lo malo en lo económico, es que el sector agropecuario y la agroindustria de la región, han venido perdiendo participación, con lo cual se diluye la esperanza de tener una economía más sostenible, con la generación de buen empleo y mejores ingresos. En este aspecto, tiene que ver la política económica del gobierno Uribe, que fue permisiva con el contrabando de arroz y autorizó mayores volúmenes de importaciones. Igualmente la expectativa generada por la aplicación del TLC con EEUU, tiene en crisis a los productores de soya, maíz y a los avicultores; y mantiene en alerta a ganaderos y palmicultores. De alguna manera, la política del gobierno ha promovido la reconversión agropecuaria, con el auge de los cultivos perennes, como la palma de aceite; lo ideal es que este proceso beneficie también a los pequeños productores, genere procesos de agroindustria y mejore las condiciones del empleo rural.
Lo que se puede apreciar en el período Uribe, es que el Meta mantiene una economía dinámica, gracias a la preponderancia del sector comercio, la activación de la construcción, el crecimiento de los sectores comercio y servicios y el nuevo rol del turismo, pero no garantiza mayores niveles de sostenibilidad. En cuanto al sector agropecuario, ha sido el gran perjudicado. Los productores del Meta están haciendo un gran esfuerzo por ganar mayor competitividad, sin embargo, es clave la inversión en infraestructura y servicios de apoyo. En este aspecto se abona el interés del gobierno Uribe de iniciar importantes inversiones y manifestar interés en nuevas obras, pero aun no es suficiente para garantizar menores costos de logística, teniendo en cuenta nuestras barreras geográficas.
Autor: Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y planificación del desarrollo urbano-regional. Candidato Magister en Desarollo Local. Asesor. Consultor. Catedrático Universidad de los Llanos.
Los textos de cada uno de estos articulos pueden ser copiados y reproducidos libremente con la correspondiente cita del autor.
Las bondades de las microfinanzas
Julio 7, 2006 in Colombia, Desarrollo Regional, Economía, Microfinanzas, Orinoquia, Villavicencio | Leave a comment
Para explicarlo de manera simple, el microcrédito viene a ser como el préstamo formal ajustado a las condiciones de la población de bajos ingresos. Según el Banco Mundial, las microfinanzas son el suministro de servicios financieros en pequeña escala a empresas y familias que tradicionalmente se han mantenido al margen del sistema financiero. La historia del microcrédito se remonta a Blangadesh, hacia el año de 1970. Un profesor de economía llamado Muhamad Yunus, al ver el tratamiento injusto por parte de los agiotistas, reunió a 42 personas, sumó sus deudas y tomó la decisión de pagarlas de cuenta propia, prestándoles el dinero a una tasa de interés normal. Se asombró cuando la totalidad de la gente, en su mayoría mujeres pobres, le pagaron oportunamente y además le agradecieron el especial gesto humanitario. Es así como nace el banco de la aldea, el cual tiene actualmente presencia en más de 120 países, con 50 millones de personas beneficiadas y con una cartera 98% corriente, un éxito total.
Según el PNUD, en América Latina, más de 110 millones de personas pobres, especialmente mujeres, lograron créditos con instituciones microfinancieras reguladas, ONG y bancos comerciales, para montar sus propios negocios. En la actualidad existen cerca de 400 entidades dedicadas a esta misión, manejan una cartera global de 2.800 millones de dólares en créditos que no sobrepasan los 10 mil dólares, con tasas de interés bajas, préstamos otorgados sin muchas trabas y con promedios de recuperación cercanos al 97%, superiores a los de la banca comercial. En realidad, el microcrédito puede resultar en un buen negocio.
En Colombia, Medellín ha sido la ciudad en donde se popularizó el microcrédito. El banco de las oportunidades, programa de la Alcaldía de Medellín, ha logrado colocar cerca de 20 mil millones de pesos, con más de 9.000 créditos otorgados a bajas tasas de interés y con apenas una cartera vencida del 5%. El programa se acompaña de asesoría y estímulos que facilitan su difusión e impacto social. El ideal es ofrecer planes a la medida y no tratar de copiar al pie de la letra experiencias de otros lugares. Hay que conocer muy bien al empresario local para generar compromiso y responsabilidad. En Medellín el proceso se acompaña de un programa denominado “emprenderismo social” que comprende apoyo para la formalización, capacitación, asesoría empresarial y facilidades de pago. Estos resultados demuestran la bondad del microcrédito y responde a la actitud elitista de los holgados bancos comerciales en Colombia, que ponen como condición para ofrecer microcréditos, que el gobierno tumbe el límite de usura y así poder elevar las tasas de interés, bajo el pretexto de que son créditos de administración costosa y bajo recaudo. ¿Será que los 6 billlones de pesos que ganaron los bancos en el 2005, no les genera alguna responsabilidad social con el país?.En el Meta se han lanzado dos programas importantes, de los cuales no se conocen resultados concretos. El Banco de los Pobres e INCUBAR Meta, son iniciativas que merecen mayores recursos, mayor atención del gobierno local y departamental, para promover el desarrollo empresarial, aliviar los niveles de pobreza, subempleo e informalidad
Autor: Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y planificación del desarrollo urbano-regional. Candidato Magister en Desarollo Local. Asesor. Consultor. Catedrático Universidad de los Llanos.
Los textos de cada uno de estos articulos pueden ser copiados y reproducidos libremente con la correspondiente cita del autor.
Globalización y Regiones Perdedoras
Mayo 24, 2006 in Competitividad, Desarrollo Regional, Desarrollo Territorial, Economía, Meta, Orinoquia, Unillanos, Villavicencio | Leave a comment
Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional.
Afirmar que la globalización económica y los tratados internacionales tienen profundos efectos regionales es algo que no está en discusión. Existen estudios serios y comentarios de expertos Latinoaméricanos que confirman esta tendencia y advierten sobre los efectos recesivos en regiones vulnerables. Invito a los lectores que revisen los resultados sociales en espacios subnacionales y poco dinámicos, en países como Chile, México o Centroamérica, después de firmar tratados de comercio con grandes economías como la de EEUU. Los efectos territoriales y la agudización de las disparidades regionales en estos países, luego de procesos de liberalización de sus economías son reales y están completamente documentados. Textos que sin duda deberían conocer los responsables de los procesos de planificación territorial y promoción empresarial de la región, para tomar en cuenta, plantear y demandar políticas del nivel nacional acordes con nuestras particularidades, una vez entre en vigencia el TLC Colombia-EEUU.
Para nombrar algunos ejemplos, cito los textos de Iván Silva Lira, Director del Instituto Latinoamericano y del Caribe de Planificación Económica y Social (ILPES) en “Disparidades, competitividad territorial y desarrollo local y regional en América Latina”, al profesor Emilio Padrilla Cobos de la Universidad Autónoma Metropolitana de México en “Neoliberalismo, globalización, regiones y ciudades en crisis” y en el caso de Colombia al ex ministro Juan Camilo Restrepo, en un artículo para Portafolio publicado el 22.11.04. titulado TLC y regiones.
La globalización rescata y hace pertinente el espacio local y regional, constituyéndose en un reto territorial para profundizar en ventajas dinámicas como la capacidad de innovación e investigación y no enfatizar en ventajas estáticas basadas en el potencial bruto de los recursos naturales. En coherencia con lo expresado en esta columna, el asunto no es desmeritar las bondades del proceso de internacionalización de la economía, pero sin duda debe hacerse un llamado de atención sobre los efectos diferenciales que provoca en el territorio nacional. Según la experiencia de estos países, los Tratados de Libre Comercio tienden a beneficiar más a los centros urbanos, manufactureros o agroindustriales, en donde ya está concentrada de antemano el grueso de la actividad económica, existe tradición empresarial y vocación exportadora. Los efectos nocivos se relacionan con un aumento de la desigualdad social, modificación regresiva del mercado del trabajo, por un aumento de la informalidad, mayor subempleo y disminución de los ingresos de los trabajadores, en un entorno caracterizado por una mayor participación del sector comercio y servicios, en detrimento de los sectores agropecuario e industrial. Si estos efectos ya los estamos viviendo ahora, ¿qué podemos esperar en un futuro cercano?. Los estudios predicen efectos catastróficos si no se regionaliza la política pública. Regiones como Tacna y Loreto en Perú; Sao Paulo, Santa Catarina y Amazonas en Brasil; Sur de Chile incluida Magallanes; Santa Cruz y Cochabamba en Bolivia y según el ILPES; Nuevos Departamentos, Meta, Santander, Choco y occidente de Antioquia entrarían a ser parte de las regiones perdedoras del mundo.
Los textos de cada uno de estos articulos pueden ser copiados y reproducidos libremente con la correspondiente cita del autor.
Los mercados rurales de la Orinoquia
Mayo 4, 2006 in Competitividad, Desarrollo Regional, Desarrollo Territorial, Economía, Gobierno, Meta, Orinoquia, Villavicencio | Leave a comment
Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional.
El actual modelo de crecimiento con énfasis en las exportaciones expone las condiciones por las cuales las zonas rurales pueden articularse al mercado mundial. Plantea la necesidad de “empresarizar” el campo, hacer mucho más eficiente la producción con una disminución de los costos a través de un manejo gerencial, excelente información para la toma de decisiones y aplicación de nuevas tecnologías. Sin embargo, las políticas dirigidas a fomentar la incorporación de zonas de frontera agrícola y económica pueden tener algunos tropiezos en contextos complejos como nuestra región. En cuanto al sector agrícola, la política gubernamental se dirige a promover altas inversiones en cultivos de carácter comercial, especialmente perennes como el caucho, palma o algunos frutales que han mostrado a juicio de los expertos, ciertas ventajas para Colombia. Igualmente, es determinante incorporar grandes áreas para lograr un volumen de producción significativo para responder la demanda mundial. El asunto en el cual he insistido en esta columna, es estudiar seriamente la viabilidad del modelo en nuestra región. La región es un territorio mediterráneo y para llegar a los puertos es necesario atravesar dos o tres cordilleras, o habilitar el río Meta para llegar al Atlántico. Los datos sobre los cuales se calculan los costos y beneficios son improvisados y se basan en cifras globales sin especificar posibles diferencias regionales. La inversión en infraestructura para disminuir los costos de transporte en regiones apartadas como la nuestra no está garantizada y su ejecución depende de esquemas poco convenientes y costosos como las concesiones. Convertir nuestra región en una región exportadora no es imposible pero debe obedecer a una política diferenciada del nivel nacional y a la confluencia proactiva de todos los actores regionales. Nuestra región no tiene tradición exportadora, la capacidad empresarial y gerencial en el campo es limitada, las cadenas productivas deben lidiar con el conflicto armado y los cultivos ilícitos, que cambian las condiciones del mercado en extremo. Además la búsqueda de altos volúmenes de producción favorece la concentración de tierra y el beneficio de los grandes capitales, olvidando a los pequeños productores que conocen poco del modelo y tienen enormes dificultades para hacer una reconversión por iniciativa propia. El modelo termina beneficiando a los grandes empresarios, agudizando mucho más la desigualdad en el campo. Los campesinos tendrían únicamente la oportunidad de participar con mano de obra barata en los grandes cultivos comerciales, vender sus fincas y desplazarse a las zonas urbanas. Existe la posibilidad de otro escenario, pero depende de la capacidad de la región para proponer un nuevo marco de política y unas acciones coordinadas que busquen generar mayor productividad y competitividad, pero sin olvidar el problema de la tenencia de la tierra, el conflicto rural y viabilizando alternativas productivas para los pequeños productores. Competir en un mercado global requiere aprovechar sosteniblemente nuestras ventajas en biodiversidad y recurso naturales, hacer realidad la agenda de ciencia y tecnología y orientar la acción de las entidades hacia los pequeños productores, promoviendo la asociatividad, tecnologías simples y el financiamiento barato. Se deben hacer estudios serios con datos de la región, que ayuden a disminuir la incertidumbre para tomar las decisiones acertadas dirigidas a ser realmente competitivos y determinar el mercado objetivo.
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Agricultura comercial y agroindustria
Abril 26, 2006 in Competitividad, Desarrollo Regional, Desarrollo Territorial, Economía, Estado, Meta, Orinoquia, Villavicencio | Leave a comment
Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional
Desarrollar la agricultura comercial y la agroindustria con miras a exportación requiere de ciertas condiciones especiales. De una parte se requiere un contexto interno y externo que promueva la actividad productiva y de otra parte enfatizar en la capacidad del productor. Este involucra la geografía, la infraestructura, comunicaciones, tecnología, disponibilidad de capital, las instituciones, las políticas públicas y las normas. Igualmente, la capacidad del productor depende de su nivel educativo, espíritu empresarial y posibilidad para aprender e innovar. En la región tenemos cordilleras y otras restricciones geográficas que se constituyen en barreras naturales para los mercados externos e internos. Si nuestro objetivo es el mercado mundial, tenemos que competir frente a las regiones costeras de Colombia y con los demás países que tengan acceso a nuestro comprador final. El modelo de desarrollo adoptado nos ciñe a cumplir con estas decisiones y buscar opciones menos costosas. Es así como nos llevan a plantear la doble calzada Bogotá – Villavicencio, el aeropuerto alterno, la navegabilidad del río Meta y la vía Uribe-Colombia, con el fin de mejorar el acceso a los mercados. Igualmente nos obliga a pensar en incorporar nuevas áreas mediante los distritos de riego. También es cierto que sin agroindustria transferimos al exterior la mayor parte de la generación del ingreso y del empleo del sector agrícola. Por lo tanto, la clave estaría en la producción y exportación de productos con valor agregado, lo que depende básicamente de tres factores: 1) de la adquisición y posterior desarrollo de una base científico-tecnológica; 2) del factor “aprendizaje” de nuestra sociedad, esto es, una mezcla simultánea de educación con experiencia en un determinado nivel tecnológico, que posibilite la asimilación y posterior desarrollo del conocimiento nuevo (por ej. biotecnología, bioingeniería, etc.) y 3) de los estímulos institucionales, que van desde el acceso al crédito, infraestructura y educación, hasta la formulación de una política consensual para la explotación y utilización racional de los recursos naturales del país.
La pregunta es: ¿Estamos preparados tecnológicamente, tenemos los estudios completos y la inversión requerida para afrontar con éxito este proceso de internacionalización promovido desde el nivel nacional? O simplemente ¿Tenemos que buscar un mayor énfasis en el mercado interno, favorecer iniciativas productivas de mediana escala con algunas apuestas dentro del modelo competitivo?.
Se requiere adoptar una visión diferente que privilegie el desarrollo y no simplemente el crecimiento económico, que haga énfasis en la utilización de tecnología simple y apropiada, el rescate con identidad del conocimiento tradicional, la economía campesina y aprovechamiento sosteniblemente los recursos de biodiversidad; que contemple una visión de largo plazo con la articulación armónica del sistema educativo y las instituciones, para prepararnos con fortaleza en lo endógeno; que priorice las inversiones en la medida de las posibilidades, con un criterio acertado e incorrupto tendiente a desarrollar alternativas productivas con garantía de éxito, gracias a la bioprospección y desarrollo tecnológico
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El rol del Estado incompetente
Abril 16, 2006 in Economía, Estado, Gobierno, Meta, Neoliberalismo, Orinoquia, Villavicencio | Leave a comment
Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional
Colombia ha adaptado para sí las diferentes doctrinas acerca de la intervención del Estado en un modo de producción capitalista. En los años 60 prevaleció el Estado intervencionista y asistencialista que servia de soporte al modelo de sustitución de exportaciones. Las entidades del Estado se multiplicaron, las inversiones públicas se dirigieron a mejorar las condiciones para el desarrollo de la industria y favorecer la modernización en todos los aspectos. Crecieron los sectores industriales ayudados por el Gobierno y se configuró el espacio colombiano, orientando los procesos industriales en el centro de las montañas, privilegiando el transporte terrestre, centralizando las actividades del país en las principales capitales, lo que facilitó la consolidación desigual del modelo. Simultáneamente las regiones se especializaron como resultado de la política pública y de las posibilidades de establecimiento de actividades productivas. Áreas como el Llano, las fronteras surorientales y la costa Pacífica se marginalizaron en virtud de las decisiones del Estado. Prevaleció la idea de los territorios nacionales, vistos como reserva y substrato inhóspito de posibles riquezas. Llano renació para el país cuando se encontró el petróleo en su territorio. Empieza a brotar “oro negro” que sostiene la economía nacional. Las regalías en vez de generar progreso, en algunos casos agudizan las falencias o se despilfarran. Los territorios orientales se autoformaron en ausencia del Estado. En algunas áreas el Estado fue reemplazado por fuerzas alternas bajo el imperio de la violencia. Se construyó un país a espaldas de otro, a punta del sudor del colono, el empuje de la raza mestiza, la depredación del bosque, la sangre de los despojados, las balas de los violentos y la plata mal habida de la marihuana y la coca. La actividad agrícola se da en función del conocimiento precario del productor y no en razón a una estrategia basada en la vocación de la tierra. Aun así, en el Llano con todos los problemas consolida un desarrollo agropecuario, basado en enclaves de economía campesina y algunos rasgos de modernización. Las pequeñas ciudades se hicieron grandes y no asimilaron los cambios de la modernización, mientras tanto la tierra se organizó de manera desigual y soslayadamente. La educación y la tecnología, pese a las estrategias nacionales no llegan a las mismas velocidades y presenta dificultades de acceso. La aparición de un nuevo modelo a finales de los 80, sataniza al Estado benefactor y busca la eficiencia productiva partir del “equilibrio” que genera el libre mercado. Aparecen las ideas salvadoras sobre la competitividad y mejoramiento de la productividad. Desaparecen las entidades estatales de los pueblos y dan paso a los programas de desarrollo rural llenos de requisitos y con miras al sector exportador. Las estructuras políticas permanecen apegadas a esquemas feudales, las instituciones sin puntería en sus políticas y la población sin respuestas. No obstante, persiste el modelo de Estado generador de iniquidades regionales. El mundo cambia incesantemente y la región dormita con indiferencia. Llegó el momento de sentarse a pensar. Los actores regionales no pueden tragar entero el credo competitivo sin masticar sus esquemas.
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La Defensa de la Universidad Pública
Abril 7, 2006 in Competitividad, Desarrollo Regional, Economía, Educación Superior, Meta, Orinoquia, Unillanos, Villavicencio | Leave a comment
Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional.
El papel de las universidades públicas tiende a ser subvalorado. Reducir su papel a un fortín bucrocrático o ver su utilidad solo en función del sector productivo, es un sendo error. El impacto social que genera permitir que estudiantes de bajos estratos alcancen el nivel de ingreso de un profesional, es muy importante para atacar la pobreza y la desigualdad. Del total de 3.256 estudiantes de pregrado de Unillanos, 1.721 son mujeres y 1.535 son hombres. De este total, 301 son de estrato I, 2.007 son de estrato II y 1.484 son de estrato III. Históricamente, la Unillanos aporta profesionales que han extendido su campo de acción a todos los municipios de la Orinoquia y en los más recónditos lugares del llano y la selva. Su papel, junto el de la ESAP y la UNAD en departamentos marginados del país, es significativo; no obstante sus fallas, han mejorado los sistemas de salud, la educación, la producción agropecuaria y contribuye a construir nación en zonas de frontera. Aun con todos sus problemas, la universidad es un ente para apoyar no para atacar. En la última década, las responsabilidades de la universidad pública han aumentado, pero sus presupuestos han disminuido. Aun con las tasas de cobertura tan bajas en educación superior y la alta demanda del sector productivo, el aporte de los entes gubernamentales regionales es insignificante. De la totalidad de los recursos que cuenta la Universidad de los Llanos solo un 2.7% se puede dirigir a inversión, pues lo principal es garantizar su funcionamiento. La mayoría de profesores están mal remunerados, aun así tienen que investigar y hacer proyectos para gestionar recursos. El discurso del ciudadano común y del burócrata territorial tiende a estar un poco desviado. La universidad se muestra como un ente alejado y se le acusa de no interactuar frente a los problemas locales. En parte hay que reconocer que existen algunos limitantes para que las universidades se adapten a los retos que surgen del modelo de desarrollo competitivo, pero esa interacción debe ser de doble vía. El sector gubernamental debe apoyar los procesos de investigación y proyección social. No es claro el discurso cuando se llama a que la universidad se articule a los procesos de desarrollo regional, pero no se financian sus iniciativas o se desconocen sus logros. Un logro a tener en cuenta es el auge de la piscicultura en la región, proyecto demostrable de Unillanos en conjunto con el gobierno nacional, pues el comienzo resultó de un convenio DRI-Unillanos hace más 20 años. Desde este momento la investigación en piscicultura, no ha cesado y la universidad ofrece una Maestría en Piscicultura y es reconocida mundialmente como una autoridad en piscicultura de aguas continentales. Pero existen muchas tareas por desarrollar. La investigación en biocombustibles, el aprovechamiento sostenible de la biodiversidad regional, la generación de alternativas productivas o la reconversión de las actividades agropecuarias actuales, requiere de inversión adicional. Es hora de asumir posiciones consecuentes y consolidar un nuevo modelo de desarrollo que trascienda ejercicios coyunturales como la Agenda Interna y se ocupe de construir socialmente la región del siglo XXI
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