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“Los cambios en el entorno se aceleran y los valores y paradigmas que ayer fueron válidos, hoy ya no lo son”- Con esta frase terminó la exposición del Ingeniero Jorge Jaramillo, Director de gestión tecnológica de la Universidad de Antioquia, en el pasado Foro Universidad – Empresa – Estado, realizado el 30 de agosto, en la Cámara de Comercio y Unillanos. La experiencia de los antioqueños recalca en algunos aspectos.

Definitivamente, el proceso de integración entre la universidad y el sector productivo no es posible si no se asume un cambio de actitud, al reconocer la necesidad de trabajar unificadamente. Pero ante todo, el foro mostró algo sin precedentes. La capacidad de una sociedad para seguir responsablemente una orientación estratégica de largo plazo, materializada en un proceso de planeación serio y participativo. Parte de esto es la convicción colectiva para saber elegir gobernantes con capacidad y compromiso frente al futuro del departamento y el país. Sin buenos gobiernos es prácticamente imposible poder materializar una alianza efectiva para la competitividad territorial. La experiencia antioqueña así lo demuestra.

El proceso de integración comenzó como una iniciativa de las universidades en cabeza de la Universidad de Antioquia. Los empresarios fueron sumándose al proceso y finalmente la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín, quienes habían trazado el norte estratégico, convirtieron el discurso en hechos contundentes. Reconocer a la universidad como socio estratégico es primordial para avanzar en la concreción de las metas propuestas. Los estudios que soportan los planes fueron apoyados y acompañados por universidades. El conocimiento pertinente fue el factor que permitió dar resultados en el corto plazo. Los hechos hablan por sí solos. Una nueva concepción de emprenderismo social genera equidad con formulas criollas ajustadas a las características sociales y económicas del territorio

Otro aspecto interesante es el aporte que puede hacer la economía informal al desarrollo local. Miles de incipientes empresarios pueden dar un salto cualitativo con programas de formación empresarial desde los mismos barrios y comunas. Las comunas de Medellín fueron asignadas a diferentes universidades y con el apoyo de la Alcaldía se lograron canalizar 11.745 microcréditos por 26.370 millones y mejorar la calidad de vida de 9.566 familias en un período de 3 años. No de otra manera podría ser posible la pacificación del sector nororiental de la ciudad. Otro frente que se está programando, se encargará de la generar oportunidades para los jóvenes bachilleres y profesionales, lo cual se piensa realizar con empresas padrino y universidades, que conformarán unidades de emprendimiento que prepararán 250 jóvenes cada una, para completar una meta de 5.000 jóvenes. Guardadas las proporciones, la experiencia antioqueña puede ser útil como ejemplo de trabajo imaginativo y mancomunado.

Ojala los planes de desarrollo de nuestros gobernantes cambien el discurso trajinado y generen propuestas creativas para solucionar nuestros problemas. Los funcionarios son responsables por sus actos y deben ser evaluados según metas medibles y cuantificables.

No existe una receta que sea infalible y que sirva a todas las sociedades para alcanzar un nivel de calidad de vida deseable, pero lo que si resulta cierto y la historia lo ha mostrado es que las sociedades exitosas son las que han logrado incorporar el conocimiento científico tecnológico. La inversión en educación, ciencia y tecnología es crucial para lograr construir sociedades desarrolladas y equitativas. Sin embargo este propósito requiere de una articulación efectiva de tres actores, quienes se han caracterizado por su protagonismo, pero no han conseguido trabajar en conjunto.

La universidad, el sector productivo y el Estado deben trabajar armónicamente para propiciar el desarrollo local y regional. La universidad requiere ajustarse administrativa y académicamente para responder de manera pertinente a las demandas de la sociedad y el sector productivo. El modelo tradicional de la universidad dueña del conocimiento, estática y aislada como centro de pensamiento ha quedado revaluado frente al impulso de las tecnologías de la información y la comunicación en la instauración de una sociedad mundial del conocimiento. La función de la universidad es importante en la medida que sus procesos académicos sean pertinentes y contribuyan a solucionar los problemas de la región. Las universidades deben formar en los futuros profesionales una actitud emprendedora, porque los egresados están cada vez más llamados a generar empleo y no a buscarlo.

El sector productivo descubre poco a poco las bondades de modernizar y aplicar nuevas tecnologías para una mayor productividad y competitividad. La innovación es la clave para lograr romper la dependencia y emprender la búsqueda de nuevos mercados. Invertir en investigación es la clave de los emprendedores y en nuestra región existen ejemplos a seguir como la elaboración de aceite para motores a partir del aceite de palma o el trabajo en microorganismos para el control biológico en los cultivos y la fertilización sin agroquímicos. Estas son muestras de la capacidad de algunos empresarios para romper esquemas y seleccionar el camino del éxito.

Pero todo esto quedaría en mero discurso si las entidades gubernamentales no toman conciencia de la importancia de la investigación en una estrategia de competitividad territorial. Nada vale tener los medios para producir igual que siempre si se está compitiendo con otras regiones y países. No basta con tener recursos abundantes o pregonar un potencial estático. Es necesario ampliar las fronteras de la producción y esto se logra con la aplicación de conocimiento pertinente para lograr una producción diferenciada y competitiva. Es necesario contribuir a la formación de tejido social y empresarial para la competitividad en la región, fomentando la cultura de la innovación, el emprendimiento y la asociatividad. Los recursos para investigación no pueden seguir concentrados en las grandes ciudades u orientados hacia sectores poco dinámicos. El Estado nacional y regional tiene la misión de propiciar canales de diálogo, entendimiento y pertinencia entre la Universidad y el sector productivo. Es el momento para iniciar un proceso para la integración efectiva de la Universidad, la Empresa y el Estado para viabilizar los planes y programas planteados y que hasta el momento han permanecido en remojo.

Los cambios en el mundo y las tendencias en la Educación Superior obligan a la Universidad de los Llanos a replantear su quehacer institucional con el fin de articularse y responder a una demanda social, que cada vez más enfatiza en la utilidad del conocimiento y en su pertinencia para solucionar los problemas de la sociedad.

El fenómeno de la globalización significa un reto para la Universidad pública. De una parte resulta ser una amenaza frente a la presión por privatizar la educación superior y por otro lado, puede ser motivo para buscar alianzas con otras universidades pares y ante todo fortalecer su capacidad para impactar positivamente la vida de las comunidades ubicadas dentro de su orbita académica. No de otra forma será fácil conseguir el respaldo social para continuar ejerciendo su papel social en la generación de equidades, solución de brechas y disparidades.

Los avatares políticos del mundo y Latinoamérica requieren de la presencia reflexiva, crítica y propositiva de la Universidad Colombiana. La sociedad requiere de una valoración continua de los procesos y modelos económicos aplicados y especialmente sobre los efectos y consecuencias directas en la vida nacional y regional. La búsqueda de opciones justas y planteamientos que rescatan una nueva ética social basada en la capacidad de respuesta ante las dificultades, son hoy por hoy responsabilidad de la universidad pública.

Los cambios tecnológicos no pueden ser factor de dificultad sino una oportunidad para afianzar sus funciones misionales. La Universidad requiere armonizarse con el mundo en su dinámica compleja sin abandonar sus convicciones sociales. La tecnología puede facilitar la ampliación de cobertura en la región de la Orinoquia y poder permear los procesos económicos y sociales de cada departamento de la región. La utilización de las tecnologías informáticas y de la comunicación permite nuevos escenarios pedagógicos que además de universalizar el conocimiento otorgan una mayor eficiencia y oportunidad en la utilización de recursos.

La Universidad de los Llanos presenta una deuda institucional frente a las enormes dificultades regionales que plantean nuevos escenarios generadores de conocimiento y desarrollo de alternativas frente a los cambios jalonados por el mercado internacional. Más que buscar mercados educativos foráneos, la Universidad de los llanos debe mirar hacia su contexto inmediato y ofrecer oportunidades basadas en la aplicación nuevas tecnologías, apropiación y generación de alternativas productivas con la utilización del capital regional[1] dentro de una propuesta de desarrollo endógeno. Esto demanda de un compromiso especial en materia de investigación y proyección social. La Universidad investigativa surge como modelo ante las tensiones y retos institucionales[2]. La idea no es aislarse del mundo sino aprovechar los cambios positivos para reforzar la identidad como universidad pública y utilizar los medios que ofrecen la ciencia y las nuevas tecnologías para cumplir a cabalidad con las funciones misionales en la responsabilidad de formar integralmente al recurso humano regional.

La responsabilidad social plantea la necesidad de hacer un buen uso de los recursos institucionales. La búsqueda de la eficiencia y eficacia institucional no aparece como un determinante del modelo exógeno sino como un mecanismo que permite afianzar su papel en el contexto. La respuesta a la velocidad de los cambios requiere replantear los procesos y procedimientos para hacerlos más ágiles y flexibles. Esto compromete tanto lo académico como lo administrativo y encamina a la universidad en la concreción del aseguramiento de la calidad, no como una imposición gubernamental sino como un proceso de autoevaluación dentro del marco de su responsabilidad social. De esta manera, la calidad se constituye en una condición irrenunciable frente a los procesos de simplificación y flexibilización del ambiente académico. La fortaleza de la universidad está en la pertinencia de su acción institucional respecto a los problemas regionales. En este cometido es difícil que su papel pueda ser desplazado y debe ser un aliciente más para continuar mejorando en el desarrollo de su misión.

Los cambios en los aspectos administrativos son pertinentes. El área de soporte debe brindar oportunamente y eficientemente los medios necesarios para el cumplimiento misional. La universidad debe ser austera pero atender oportuna y suficientemente los requerimientos para desarrollar una buena labor académica. La utilización eficiente de los recursos permitirá liberar recursos importantes para asignar a las áreas de inversión más afectadas y encaminar una estrategia de preparación y mejoramiento continuo del factor humano como pilar para el desarrollo institucional.

La universidad debe conseguir un mayor apoyo del sector privado y de los entes territoriales de la región. Su estrategia para la búsqueda de nuevas fuentes no está en la afectación de las matrículas o en la necesidad de apoyo incondicional sin apuntar a alianzas estratégicas. La universidad se presenta como un actor fundamental, un socio que brinda herramientas tangibles e intangibles para el desarrollo humano. Desde este punto de vista jalona el interés del sector productivo, de las entidades públicas y privadas para atender los cambios presentes y futuros de la estructura productiva y del mercado laboral. La respuesta académica debe elaborarse con referencia en el contexto. Esto obliga a plantear cambios institucionales con el fin de facilitar la interacción institucional y generar nuevas fuentes de ingresos, sin necesidad de entrar en una condición de mercantilismo burdo.

La región ha sido reconocida por su potencial, sin embargo este potencial permanece estático. La responsabilidad de los actores regionales es transformar los recursos regionales en factores dinámicos para promover una mayor productividad y jalonar una competitividad que sea sostenible y soberana. La universidad debe abordar la gama de etnias aborígenes y revalorizar el conocimiento tradicional, responder al potencial hídrico y energético; generar propuestas que regulen el poblamiento actual, atender el tema de la frontera oriental, ofrecer alternativas productivas y abrir las puertas para el aprovechamiento de la biodiversidad de una manera sostenible y responsable. Igualmente debe prestar atención a los cambios de la estructura productiva con el fin de reorganizar su quehacer académico para fortalecer los sectores dinámicos actuales. Los sectores comercio, servicios, el sector agropecuario y el sector energético requieren del desarrollo académico por parte de la Universidad pública, con miras a facilitar procesos de modernización o reconversión productiva y propiciar la búsqueda de nuevos mercados.

Además del profundizar su papel meramente científico, la universidad aspira avanzar en el fortalecimiento de las artes y humanidades. La cultura orinoquence es diversa y presenta una riqueza incalculable como patrimonio que soporta la identidad regional y genera procesos de autorreferenciación frente a la tendencia homogenizante de la globalización. La Universidad debe promover, generar y difundir conocimientos por medio de la investigación y, como parte de los servicios que ha de prestar a la comunidad, proporcionar las competencias técnicas adecuadas para contribuir al desarrollo cultural, social y económico de las sociedad orinoquence, fomentar y desarrollar la investigación científica y tecnológica a la par que la investigación en el campo de las ciencias sociales, las humanidades y las artes creativas.

Las dinámicas económicas y sociales de la región, así como la situación de conflicto, problemas de marginalización social y disparidades entre lo rural y urbano no deben ser ajenas al papel de la universidad. La Unillanos debe participar en un pacto social colectivo que aterrice la reflexión sobre las causas de la problemática social y económica. Esto significa materializar su visión y misión en el PEI y llevar al PDI al campo de las realizaciones.

[1] Hace alusión al fortalecimiento del capital social, capital humano y físico requerido en una estrategia de desarrollo regional con recursos endógenos.
[2] Modelo propuesto desde el PEI y formalizado dentro del PDI 2005-2020 en el modelo de universidad investigativa.

El tema del TLC con Estados Unidos ha permanecido relegado para la mayoría de los colombianos frente a otros asuntos de política interna, pero el impacto que seguramente tendrá sobre el futuro económico del país continúa más que vigente. Aunque el tratado aparece como finalizado, aun existen divergencias en cuanto a los textos definitivos en los temas de mayor sensibilidad. A cuenta gotas se han venido mostrando las cartas que hasta hace unas semanas permanecían bajo la mesa. Al nerviosismo de los agricultores se le suma ahora el desencanto de los ganaderos y la oposición de ambientalistas, al irse descubriendo poco a poco el texto del tratado. Respecto al tema ganadero, EEUU desea exportarnos carne de reses mayores de 30 meses y otros productos que ellos llaman “despojos” y que a juicio de los expertos norteamericanos viene a ser lo que más se consume en Colombia. El impacto sobre la ganadería del país puede ser grave al desplazar el mercado interno, pero lo más preocupante es el riesgo de presentación de problemas sanitarios, especialmente con la enfermedad de las vacas locas, que hace unos años quebró a ganaderos americanos y británicos. EEUU pretende imponer estos puntos con estrategias muy al estilo del gobierno Bush. En la última semana se han sentido presiones, que aunque no sean formales y se enuncian fuera del marco del TLC, si pueden tener efectos sobre la voluntad gubernamental. Las críticas declaraciones de algunos sectores de EEUU respecto a la Ley de Justicia y Paz, las dilaciones para presentar el texto del TLC al congreso norteamericano y la negativa a ampliar las preferencias del ATPDEA, ponen contra la pared al gobierno, al tener que evaluar el riesgo de perder apoyo militar y logístico de EEUU en la lucha antidrogas y las pérdidas que ocasionaría la terminación estas preferencias arancelarias a final de este año, tal como está previsto. Ya hemos visto como el presidente Uribe cambia de tono y conmina a los jefes de las autodefensas para se ajusten a lo acordado. La ofensiva en el tema de erradicación mediante la fumigación puede tener alguna conexión con esta situación. Igualmente, empiezan a escucharse declaraciones de algunos funcionarios a favor de la negociación finiquitada en el tema de cárnicos y lácteos. Estos antecedentes son señales de mal augurio, pues fue igual cuando el gobierno empezó a justificar las negociaciones en arroz, soya, algodón y terminó ofreciendo el programa “Agro: ingreso seguro”.

En el tema de biodiversidad, los textos no muestran con claridad la prohibición de patentar plantas y animales. El texto plantea un marco de transición para que Colombia se organice para competir en este sector. También deja claro que si los trámites internos en Colombia resultan lentos se podrán activar mecanismos bilaterales que permitirán avanzar en este fatal cometido. La negociación TLC Perú – EEUU con anterioridad al nuestro, dejó abierta la puerta y fue muy difícil apartarse del texto acordado con el Perú. Perú dejó por debajo las normas andinas y de alguna manera viabilizó el asalto a la biodiversidad. Esperamos que nuestros congresistas estén al tanto de estas discusiones, lean con detenimiento el texto final y defiendan con empeño los intereses de nuestra región.

En el diseño de políticas públicas, formulación de planes y proyectos es muy frecuente la tendencia equivocada de plantear las soluciones de manera intuitiva, sin pensar mucho y teniendo como principal insumo la limitada e individual percepción humana. De manera automática se fabrica una solución y se da por hecho que la decisión tomada es la única y mejor opción. Se hace culto al facilismo e inmediatismo, cuando lo mejor es tratar de acopiar información, comparar diferentes puntos de vista, plantear y evaluar alternativas, hasta disminuir la incertidumbre al mínimo aceptado. Aún, en un mundo cambiante en donde las condiciones imponen retos de adaptación, respuestas rápidas e imaginativas, no puede desecharse el análisis y la reflexión.

También existe la perezosa disposición a copiar soluciones traídas de otros contextos, evitar la creatividad y considerar la abstracción como un ejercicio eternizado y aburrido. Existe un miedo profundo a afrontar nuevos enfoques, pues más vale seguir igual que intentar crecer. Las decisiones cuanto más individuales más desacertadas tienden a ser, pues existe la manía a simplificar la realidad según la disciplina o conocimiento explícito de cada persona. La percepción de la realidad es un activo propio de cada ser humano, sin embargo, las acciones humanas pueden desencadenar efectos en otras personas. Forzosamente, la percepción de una persona que toma decisiones debe incluir un juicio ético que lo obliga alejarse del ejercicio irresponsable e improvisado. Se puede decir que cuanto más responsable es la acción humana, más razonable llega a ser.

Los planes tienen la intención de intervenir el presente para construir un futuro. El gobernante, el técnico, el asesor, el asistente o ciudadano común, tienen la posibilidad de seleccionar razonablemente un escenario y propender por el mejor entorno e intorno para que los hechos se desencadenen de manera tal que se produzcan los efectos esperados. Una opción equivocada es elegir hacer apuestas. El apostador sabe lo que busca, pero no hace nada para lograrlo. Sin pensarlo dos veces, deja los resultados finales a los designios arbitrarios de la suerte. Planear es decidir un futuro posible y buscar los medios para realizarlo. El que hace apuestas se acostumbra a un mundo en donde los problemas tienen soluciones enmarcadas y correspondientes, como en un juego de lotería infantil. Nada le asombra, todo parece simple y predecible. Los modelos se aplican como juegos de mesa, sin cuestionar su efectividad, pues las instrucciones están dadas y la realidad se circunscribe de manera rígida. La realidad llega a ser muy compleja y como dice Edgar Morín: “Cuanto más complejos resultan los problemas más complejas devienen las soluciones”.

La realidad humana resulta ser un producto social diferencial, multivariable, multidimensional, que puede intervenirse o dejar que simplemente que se desarrolle en si misma bajo la influencia del caos. La planeación y el arte de gobernar son acciones responsables que requiere de cierta rigurosidad, flexibilidad y capacidad de imaginación. Es el momento de evaluar los procesos de planeación y verificar qué se ha cumplido de lo programado. Una región como la nuestra requiere procesos de planeación responsables, coherentes, sustentados y ciertamente efectivos.  

De la fauna que produce la psiquis y el comportamiento humano y que vale ahora recordar, es el camaleón, el que produce las más repugnantes manifestaciones. El camaleón basa su estrategia en el camuflaje, en su mirada binocular y la efectividad de su larga y pegajosa lengua.

El camaleón esconde su propia naturaleza y muta según sus conveniencias. Su piel es rugosa y oscura como su conciencia. Sus ojos siempre atentos, pero bajo el poder de un cerebro discorde, apuntan en diferentes direcciones, vacilantes siempre, se muestra oportunista hasta la médula. El camaleón es celoso con su árbol, se aferra a las ramas, pero siempre está atento a los cambios. Sin dudar, piensa que está en su reino, pero la fortuna cimentada en las apariencias no dura demasiado, por mucho que intente demostrar control, el farsante siempre termina evidenciándose. El camaleón siempre es famélico, no duerme, sufre en su ansiedad por querer controlar todo. Su torpeza la suple con la capacidad de intriga y la falsa cortesía, entendida como hipocresía.

Cuando el camaleón se siente amenazado, despliega sus falsas pieles para parecer más amenazante, pero al primer momento de alerta, se despide rápidamente y evita cualquier encuentro. No confronta las ideas en público, pero lacera humanidades, haciéndole juego al embuste. La algarabía que lo acompaña puede escucharlo, pero con malicia, termina despreciando sus comentarios. La soledad lo agobia, aunque todo el tiempo está rodeado de supuestos partidarios. El peor de los destinos lo asecha. La supuesta traición está siempre a la vuelta de la esquina, pero todos saben que no hay traición cuando se desmiente al badulaque.

Los discursos del camaleón están llenos de babosadas y conciertos vagos, sin argumentos, recitados cual letra de canción de cuna. Le es difícil cambiar el repertorio, pues le obliga a pensar y reflexionar. Copia de donde pueda y todo lo que parezca exageradamente complejo y lo aprende de memoria para descrestar. Cambia de color ante cualquier variación del entorno. Cambia sus papeles pero no para transformar su mente, sino para parecer amigo. Salta como la liebre ante cualquier asomo de cambio, asume la palabra, toma la vocería pero lo que busca es conservar lo mismo de siempre, su ambiente preferido, el nido de la incompetencia. El fin del camaleón siempre es el mismo, victima de su propio proceder termina engañándose a si mismo. Construye un mundo de fantasías, defendiéndose de cuanta amenaza construye, rayando ya en el comportamiento paranoico.

O que tristeza, de la fauna humana, Dios nos libre. Que venga el gallo, el mono, el buey, el tigre, el perro y todo el horóscopo chino si se desea, pero no más camaleones. Lo malo es que los hay en todo sitio: en las empresas, en las escuelas, en las iglesias, pero es en el gobierno donde producen más daño. No tienen pertenencia, porque se pertenecen a su propia estupidez, el único proyecto de vida es sostenerse en su propia mediocridad.

Si usted conoce un camaleón escríbale un mensaje oculto, el sabrá tomarlo, pues así le ahorra la vergüenza de verse descubierto.

Los textos de cada uno de estos articulos pueden ser copiados y reproducidos libremente con la correspondiente cita del autor.

En materia de empleo, el desempleo ha mantenido una tendencia a la baja, inclusive por debajo de la cifra nacional, sin embargo preocupa el tema del aumento del subempleo y el crecimiento de los empleados informales, lo que se interpreta como una disminución de la calidad del empleo y problemas de equidad social. En este aspecto, también tiene que ver la reforma laboral impulsada por el gobierno, que flexibilizó el mercado laboral, favoreció en algunos casos un mayor empleo, pero disminuyó la calidad del mismo.

La disminución del desempleo y la dinámica económica, tiene que ver también con el mejoramiento de las condiciones de seguridad brindadas por el gobierno Uribe y demostró la influencia marcada de la vía Bogotá- Villavicencio en la economía departamental. Esto favoreció el sector comercio, transporte, servicios y abrió las puertas al turismo, como alternativa económica para los llaneros. La reactivación económica del departamento después de la crisis a finales de los noventa, también se dio gracias al aumento de la inversión pública y privada, al mejorar el entorno macroeconómico del país. Esto quiere decir, que con la inflación controlada, las tasas de interés bajas, el déficit disminuido, gracias a un mejor desempeño fiscal y aumento de las exportaciones, favoreció el incremento de la inversión pública y privada.

El crecimiento de la inversión privada se manifiesta en el departamento, en el nacimiento de nuevas empresas, un mayor movimiento de la finca raíz, especialmente en la vivienda para altos estratos y por ejemplo, en la construcción de nuevos centros comerciales. Llama la atención el aumento del consumo, lo que muestra un mejoramiento de los ingresos, por una mayor productividad del conjunto de la economía, la activación del crédito y posiblemente también por el ingreso de capitales subterráneos.

Lo malo en lo económico, es que el sector agropecuario y la agroindustria de la región, han venido perdiendo participación, con lo cual se diluye la esperanza de tener una economía más sostenible, con la generación de buen empleo y mejores ingresos. En este aspecto, tiene que ver la política económica del gobierno Uribe, que fue permisiva con el contrabando de arroz y autorizó mayores volúmenes de importaciones. Igualmente la expectativa generada por la aplicación del TLC con EEUU, tiene en crisis a los productores de soya, maíz y a los avicultores; y mantiene en alerta a ganaderos y palmicultores. De alguna manera, la política del gobierno ha promovido la reconversión agropecuaria, con el auge de los cultivos perennes, como la palma de aceite; lo ideal es que este proceso beneficie también a los pequeños productores, genere procesos de agroindustria y mejore las condiciones del empleo rural.
Lo que se puede apreciar en el período Uribe, es que el Meta mantiene una economía dinámica, gracias a la preponderancia del sector comercio, la activación de la construcción, el crecimiento de los sectores comercio y servicios y el nuevo rol del turismo, pero no garantiza mayores niveles de sostenibilidad. En cuanto al sector agropecuario, ha sido el gran perjudicado. Los productores del Meta están haciendo un gran esfuerzo por ganar mayor competitividad, sin embargo, es clave la inversión en infraestructura y servicios de apoyo. En este aspecto se abona el interés del gobierno Uribe de iniciar importantes inversiones y manifestar interés en nuevas obras, pero aun no es suficiente para garantizar menores costos de logística, teniendo en cuenta nuestras barreras geográficas.

Los textos de cada uno de estos articulos pueden ser copiados y reproducidos libremente con la correspondiente cita del autor.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional.

Este vocablo muy utilizado en la actualidad, se constituye en piedra angular del paradigma económico del libre mercado, encontrándose ahora en todas las áreas disciplinares. Muchas veces se asume como credo religioso, sin aplicar siquiera el principio de la duda. Para que la condición de competitividad sea un activo de libre acceso, en un ambiente global, en donde todos los “competidores” tengan las mismas oportunidades, se requiere de unas reglas justas y diferenciales, de acuerdo con el nivel de desarrollo y las condiciones particulares de cada competidor; pues aunque en la globalización se asume que las condiciones nacionales tienden a homogenizarse, es completamente cierto que los contextos y espacios subnacionales son drásticamente diferentes. En este caso, los mercados de competencia perfecta solo existen en la teoría.

La solución a este dilema para los pequeños competidores, los considerados débiles y atrasados, es tratar de unirse, acceder a los servicios y bienes de manera eficiente y eficaz, identificando muy bien el producto y el mercado. Es conveniente hablar de competitividad aplicada al mundo empresarial, porque es donde realmente se manifiestan de manera directa los beneficios o pérdidas de la actividad económica. La empresa es la unidad en donde se debe centrar toda la atención, para que progresivamente logre ocupar y liderar los espacios dinámicos del mercado en proporciones cada vez mayores. Si esta no es la punta de lanza en materia de políticas públicas, la competitividad termina siendo un término mal utilizado. Esto se demuestra en el caso de la Agenda Interna y el Plan de Productividad y Competitividad, ejercicios que terminan constituyéndose en un fin para los gobiernos y no en medio para lograr los propósitos claves. La tarea concluyente no es elaborar una agenda o un plan, la tarea real es lograr resultados concretos que se manifiesten en crecimiento real de la economía, disminución del desempleo, menor subempleo e informalidad, lo que debe traducirse en mayor bienestar en términos de ingresos y equidad.

La competitividad empresarial puede lograrse con la interacción armónica de diferentes factores, agrupados en escenarios locales, regionales, nacionales e internacionales, adoptando una visión sistémica y territorial. Si a las empresas les va bien, le va bien al municipio, le va bien al departamento y así el aporte a la economía puede llegar a ser significativo. Un gran cúmulo de estos factores, entre los cuales se encuentra la educación, la ciencia y tecnología, las regulaciones legales, las instituciones, el sistema de financiación, la infraestructura, la cultura y el manejo de la información, se pueden promover desde lo territorial. Por esta razón, no es desacertado hablar de competitividad territorial, pero hay que tener en cuenta, que el centro de todo el proceso es la empresa y no las entidades o aisladamente el territorio, y es allí en donde puede perderse el foco de atención. Por ejemplo, el trabajo con los panificadores, que promovió la Cámara de Comercio de Villavicencio, logró un avance interesante en materia de competitividad, tan efectivo y diciente, que las cifras en materia de mejoramiento de la calidad y aumento del consumo pueden sentirse.

Autor: Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y planificación del desarrollo urbano-regional. Candidato Magister en Desarollo Local. Asesor. Consultor. Catedrático Universidad de los Llanos.

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional.

De la cuenca del río Orinoco, el río Guaviare con 140.000 km2 es el afluente que tiene la mayor extensión de los 328.000 km2 totales que posee la gran cuenca colombiana. Es un río de aguas amarillas, con alto contenido de nutrientes extractados de la tierra andina; su gran cauce y vitalidad permiten una amplia diversidad de peces llevando cual fluido sanguíneo fertilidad a los suelos a lo largo de su trayecto hasta desembocar en el majestuoso Orinoco.

Los ríos son vida y el eje sobre el cual se mueve todo en estas regiones apartadas de Colombia. A través del río Guaviare es posible llegar de Puerto Lleras, Meta a Inírida, Guainía y conectar toda la zona oriental de Colombia. En las décadas de los 50 y 60, los lancheros hacían el recorrido aproximadamente en 15 días, llevando principalmente víveres, combustibles y recogiendo los pocos productos que los colonos producían. Se conformaron caseríos como Caño Jabón, Mapiripana, Arrecifal, Barrancominas y Cejal, los cuales se consolidaron después como focos poblacionales como resultado de las bonanzas extractivas, la marimba y la coca. En esta gesta colonizadora participaron hombres y mujeres de empuje, que buscaban un mejor futuro, alejarse de la violencia partidista o en algunos casos huir de responsabilidades legales. Las opciones eran pocas y generalmente la idea era sobrevivir a partir de los recursos de la naturaleza, comer carne de monte, sembrar para comer y comercializar algunos excedentes agrícolas para poder adquirir panela, sal, aceite, ropa, toldillos, zapatos, pilas y otros artículos que la selva no producía. Las bonanzas momentáneas permitían un desfogue para el despilfarro y la diversión de todo tipo, ocasión que sabían aprovechar muy bien los mercaderes, las cantinas y las prostitutas. Junto a esta dinámica social y económica crecían los niños, se creaban algunas escuelas y aparecían centros de salud.

En un recorrido realizado hace unos 10 años trabajando en un proyecto para la Unión Europea y la Gobernación del Guainía, pude apreciar la difícil vida del colono e indígena. De alguna manera la población se adapta a lo que venga para lograr sobrevivir. Hace unos 3 años, pude volver a Barrancominas, esta vez en un trabajo con organizaciones indígenas y observé con asombro cómo los hoteles y establecimientos comerciales estaban vacíos. Aquella época de aparente prosperidad ya no existía; algunos de los residentes abandonaron el pueblo y ahora vivían en Villavicencio o Bogotá. Se sentía la dependencia de la economía de la coca. Ahora con la ejecución del Plan Patriota y el establecimiento de bases militares el gobierno ha logrado desplazar el problema; sin embargo, me llamó mucho la atención que en medio de todo esto, aun existían personas que se aferraban a su tierra, amaban su región y habían adquirido un especial sentido de patriotismo. Estas personas desean ahora del Estado una mano amiga y miran con esperanza la posibilidad de que algún día estos apartados lugares prosperen económicamente y logren desarrollarse de manera armónica con el medio ambiente. Los indígenas y colonos ubicados a lo largo del río tienen problemas, pues en medio del conflicto, es difícil movilizarse para pescar, cazar, adquirir víveres. Es necesario desarrollar un gran plan social que atienda la problemática de estas zonas marginadas que han logrado mantenerse por largo tiempo a pesar del abandono estatal

Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional.

Afirmar que la globalización económica y los tratados internacionales tienen profundos efectos regionales es algo que no está en discusión. Existen estudios serios y comentarios de expertos Latinoaméricanos que confirman esta tendencia y advierten sobre los efectos recesivos en regiones vulnerables. Invito a los lectores que revisen los resultados sociales en espacios subnacionales y poco dinámicos, en países como Chile, México o Centroamérica, después de firmar tratados de comercio con grandes economías como la de EEUU. Los efectos territoriales y la agudización de las disparidades regionales en estos países, luego de procesos de liberalización de sus economías son reales y están completamente documentados. Textos que sin duda deberían conocer los responsables de los procesos de planificación territorial y promoción empresarial de la región, para tomar en cuenta, plantear y demandar políticas del nivel nacional acordes con nuestras particularidades, una vez entre en vigencia el TLC Colombia-EEUU.

Para nombrar algunos ejemplos, cito los textos de Iván Silva Lira, Director del Instituto Latinoamericano y del Caribe de Planificación Económica y Social (ILPES) en “Disparidades, competitividad territorial y desarrollo local y regional en América Latina”, al profesor Emilio Padrilla Cobos de la Universidad Autónoma Metropolitana de México en “Neoliberalismo, globalización, regiones y ciudades en crisis” y en el caso de Colombia al ex ministro Juan Camilo Restrepo, en un artículo para Portafolio publicado el 22.11.04. titulado TLC y regiones.
La globalización rescata y hace pertinente el espacio local y regional, constituyéndose en un reto territorial para profundizar en ventajas dinámicas como la capacidad de innovación e investigación y no enfatizar en ventajas estáticas basadas en el potencial bruto de los recursos naturales. En coherencia con lo expresado en esta columna, el asunto no es desmeritar las bondades del proceso de internacionalización de la economía, pero sin duda debe hacerse un llamado de atención sobre los efectos diferenciales que provoca en el territorio nacional. Según la experiencia de estos países, los Tratados de Libre Comercio tienden a beneficiar más a los centros urbanos, manufactureros o agroindustriales, en donde ya está concentrada de antemano el grueso de la actividad económica, existe tradición empresarial y vocación exportadora. Los efectos nocivos se relacionan con un aumento de la desigualdad social, modificación regresiva del mercado del trabajo, por un aumento de la informalidad, mayor subempleo y disminución de los ingresos de los trabajadores, en un entorno caracterizado por una mayor participación del sector comercio y servicios, en detrimento de los sectores agropecuario e industrial. Si estos efectos ya los estamos viviendo ahora, ¿qué podemos esperar en un futuro cercano?. Los estudios predicen efectos catastróficos si no se regionaliza la política pública. Regiones como Tacna y Loreto en Perú; Sao Paulo, Santa Catarina y Amazonas en Brasil; Sur de Chile incluida Magallanes; Santa Cruz y Cochabamba en Bolivia y según el ILPES; Nuevos Departamentos, Meta, Santander, Choco y occidente de Antioquia entrarían a ser parte de las regiones perdedoras del mundo.