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Por Gustavo Benavides L.  Profesor. Unillanos. [1]

Resumen:

Hay un abismo propiciado por los nichos disciplinares que no permite las relaciones interdisciplinarias para el estudio de la multidimensionalidad del desarrollo humano en las  diversas visiones que surgen a mediados del siglo veinte. Los debates que predominan en los ámbitos de la historia y la cultura recavan en los planteamientos teóricos y/o experienciales que provienen de las ciencias sociales, de la pedagogía, y de las mixturas de estas disciplinas. Por otro lado y diametralmente, el desarrollo humano se ha centrado en las exposiciones del desarrollo económico, defendido por las teorías eminentemente economicistas. Si embargo, el nuevo orden mundial resquebrajó la concepción teórica tradicional y dispuso de nuevos modelos de desarrollo en el que importan las instituciones, las organizaciones y los individuos, como determinantes de la vida de las sociedades. El individuo y sus formas organizacionales ocupan el interés de la nueva historia económica, lo que indudablemente deben tener en cuenta los estudiosos de la historia, la cultura y la pedagogía, desde los ángulos que lo requiera la interdisciplinariedad. Hacer evidente el enfoque histórico de la nueva economía institucional es el interés de esta ponencia.

Palabras clave

Historia, desarrollo humano, desarrollo económico, cultura, conocimiento, pobreza, desigualdades.

La concepción de los cambios fundamentados principalmente en los individuos y las sociedades, producto de las interrelaciones sociales, políticas y culturales, dominó la historia tradicional. La preponderancia de la filosofía, la política, la literatura, la ética, y la estética centró el discurso durante siglos amparado en las ciencias naturales. Sólo hasta mediados del siglo veinte cobraría importancia el debate de las ciencias sociales con el auge de las múltiples disciplinas científicas, de las tensiones entre estas y la fusión de sus teorías. A partir de la segunda guerra mundial y luego de los acuerdos del nuevo orden global, la concepción teórica tradicional se resquebraja y se implanta la necesidad de elaborar modelos de desarrollo en el que sobresalen las instituciones, las organizaciones y los individuos, como determinantes de la vida de las sociedades.

 

Este nuevo derrotero es provisto por el nuevo institucionalismo y los postulados del enfoque histórico de la nueva teoría institucional.[2] También influye la visión del institucionalismo de la ciencia política y el institucionalismo sociológico, las que igualmente cobijan los días presentes. Un elemento común de análisis es el crecimiento económico en el estudio de las estructuras formales e informales de las sociedades. Las nuevas visiones del individuo y sus formas organizacionales son el campo de acción de la nueva historia económica, lo que indudablemente debe tenerse en cuenta por los estudiosos de la historia, la pedagogía y la cultura.

 

Por tanto, la batalla de las ideas del desarrollo económico más preponderantes del siglo veinte, se refleja en la historia del pensamiento de los economistas clásicos de 1950, de los neoclásicos, de las teorías austriacas, pasando a las recientes ideas del nuevo institucionalismo,[3] el institucionalismo histórico[4], la ciencia política y la sociología[5]. El tránsito de estos modelos muestra que aún no se ha resuelto el problema y la pobreza y las desigualdades continúan, y lo que es más desalentador, se acrecentan. Aumentan las diferencias entre los países industrializados y los que están en desarrollo, y son abismales las confrontaciones sociales y económicas internas de los países atrasados.   Con la crisis del Estado benefactor, a mediados de los setenta, los planteamientos del desarrollo económico se perfilaron al capital humano, a la educación, al capital social y civil, en la perspectiva de no preferenciar solamente el capital físico[6]. A partir de la década de los ochenta la disyuntiva de las visiones del desarrollo consideraron dos posiciones: la primera, ve al capitalismo, específicamente al neoliberalismo, como motor inmanente del desarrollo. La segunda observa la lucha de los movimientos proteccionistas, es decir los diseños planeados, organizados o llamados intencionales. Expresión de estas posturas son el estructuralismo y el intervensionismo.[7] Adportas de la finalización del siglo veinte cobran más vigencia los postulados de Easterly, Korten, Seers, Amartya Sen, Meier, que defienden la inversión en conocimiento, que propenden por una sociedad del conocimiento, aduciendo la educación como determinante a lograr una mayor productividad y rentabilidad y posibilitando una mayor cobertura educativa. La cuestión, dice Easterly, es que en los países pobres no se evidencia esta relación directa.  

Llama la atención que el conocimiento, a partir de los ochenta, adquiere un valor como bien de intercambio, acreditado por las instituciones de educación superior a nivel global. La experiencia, la sabiduría, la cultura, las tradiciones y costumbres, hacen crisol con un conocimiento tecnológico y científico orientado al bien estar de las sociedades. De tal manera se entiende que desarrollo es conocimiento.  Esta ligera reseña viene a colación dado que los debates que predominan en los ámbitos culturales, en los intereses de cronistas e historiadores, recavan en los planteamientos teóricos y/o experienciales que provienen principalmente de las ciencias sociales, de la pedagogía, y de las mixturas de estas disciplinas. Diametralmente, las teorías economicistas consideran, muy aparte de otras consideraciones, el desarrollo humano centrado en el desarrollo económico. Hay un abismo propiciado por los nichos disciplinares que no permite las relaciones interdisciplinarias para el estudio de la multidimensionalidad del desarrollo en sus diversas visiones.    

Por tanto, esta ponencia pretende hacer un alto en los intereses y formas de acceder a la historia, que han prevalecido y marcado nuestras miradas. Lo que ha imperado en los ámbitos culturales no debe ignorar las teorías recientes del desarrollo humano, cuando se trata de aventurarse por los apasionantes, pero serios y comprometidos, caminos de la historia. Los puentes o transiciones que facilita el Análisis Crítico del Discurso, en las ideas de Teun Van Dijk[8], y la Pedagogía Crítica que tiene en Peter McLaren a uno de sus mayores exponentes[9], por ejemplo, ayudan a abordar las nuevas visiones de la historia económica que en los últimos seis años a permitido ver los acontecimientos de las sociedades en una perspectiva más enriquecedora. Le corresponde a los que escriben sobre la historia allanar el camino teorético a fin de discernir lo velado de los planteamientos internacionales, y sus efectos en Latinoamérica y Colombia.

Pobreza y desigualdades; no son lo mismo

En las trampas de la pobreza[10] que acuñara el Banco Mundial se le asigna a las estructuras del entorno las causas principales de las carencias de bienes y servicios de los individuos, pero fundamentalmente de las familias[11] de los países atrasados. Igualmente de las crecientes desigualdades y la falta de oportunidades de sus habitantes. Estas justificaciones lleva a que los individuos sean considerados incapaces de salir de tan lamentable estado debido, además, al círculo generacional en que se encuentran. De ahí que es necesario que intervengan agentes a solucionar las deficiencias del Estado benefactor y se pase al Estado salvador centrado en la familia.

Pero ¿qué diremos nosotros al respecto?¿qué diremos de la pobreza no sólo de bienes y servicios sino de la pobreza de conocimientos? ¿dónde queda el individuo de carácter emancipador? ¿a qué familia se refiere el Banco Mundial y el acatamiento que hace el Gobierno Nacional en un país terriblemente fragmentado y disociado en la familia? ¿la gente fue consultada sobre lo que es mejor para ellos?. Según los planteamientos de North y Sen no se necesita ser adivino para pronosticar otro doloroso fracaso. William Easterly en su texto En busca del Crecimiento, Andanzas y Tribulaciones de los Economistas del Desarrollo (2005), se pregunta ¿dónde se ha metido la educación? ¿dónde está su sentido crítico?. 

La paradoja es que a pesar que la economía colombiana siempre está creciendo y generando riqueza una buena parte de la población es excluida de estos beneficios. La evidencia empírica demuestra que la pobreza es causa del bajo nivel educativo de las personas y las lleva a una serie de eventos y condiciones que incluyen el desespero, la falta de oportunidades, la explotación, la inseguridad, la dependencia y el dolor. Según el Documento Conpes 102, la causa es atribuible a la multidimensionalidad de las trampas de la pobreza y a que no se ha atacado de manera integral el problema de la pobreza extrema.  Sin embargo, hay voces como las de Libardo Sarmiento y de otros académicos –incluso siguiendo las tesis de Amartya Sen- que observan que el citado Documento asocia los términos pobreza y desigualdad y no los considera independientes en su naturaleza y condición. El Conpes enuncia los problemas de la pobreza en términos de estratificación lo que lleva a concebirla como un problema de desigualdad. Al confundirse los dos conceptos, la pobreza es vista en relación con la distribución, y de esa manera, se plantea su erradicación, inclusive sin una expansión de las capacidades productivas de un país. Al argumentar el Documento que todos los individuos necesitan un mínimo vital se permite la legitimación de la desigualdad. Sen llama la atención que no todas las desigualdades son pobreza y estas no deben confundirse. Tanto la una como la otra pueden estar relacionadas pero no se deben enmarañar. La pobreza debe tratarse como un problema de interés en si misma.  Es así que las condiciones del entorno se convierten en factores estructurales lo que lleva a hacer recurrente el sitio de pobreza. Por tanto la pobreza se asume como una carencia relativa asociada al entorno, al sitio, al lugar, a las condiciones estructurales que rodean al individuo. Mucho más al entorno de la familia. Por ese lado, según Amartya Sen, las interpretaciones sobre la pobreza se acercan tendenciosamente a los juicios morales, lo que es equivocado. Esta debe definirse siempre de acuerdo con las convenciones de la sociedad, en abierta discusión en la sociedad, para luego contemplarse como convención política.  

América Latina, Colombia, no es una región ni un país pobre, es una región donde su riqueza de renta y oportunidades está mal distribuida[12]. Los gobiernos con sus altísimos índices de corrupción no logran implementar políticas públicas eficaces en beneficio del mejoramiento colectivo. Es oportuno citar a Acemoglu[13] quien afirma que la pobreza no está determinada ni por la geografía ni por las enfermedades, sino por las malas instituciones; para ver el estado de desarrollo de una sociedad hay que ver la calidad de sus instituciones. Es menester la exigencia de una buena gobernanza y el verdadero liderazgo político que pueda concertar un profundo pacto social donde la sociedades colombianas decidan y exijan el desarrollo humano que merecen.

Como se observa el problema de los estudiosos de la historia es complejo. En la región de la Orinoquia sería oportuno e enriquecedor posibilitar el abordaje de una historia con las nuevas miradas expuestas anteriormente. Sin desconocer lo construido en momentos anteriores, en años y décadas atrás, por cronistas, escritores e historiadores de la Orinoquia Colombiana y Venezuela, la multidiciplinariedad  y la multidimensionalidad de los problemas permite otras alternativas. Aún tenemos la ausencia crasa de la historia verdadera del Meta y la Orinoquia, aquella que descubre el velo del oficialismo y la ilustración decimonónica y pone en evidencia los intereses políticos de las clases gobernantes del país. En el currículo de educación básica y media de las instituciones educativas del departamento aún no aparece lo que se dispuso en la anhelada Cátedra Meta que promovieran y empezaran a diseñar hace dos años unos docentes e investigadores de Villavicencio. Aún continuamos en deuda con la formación acertada en historia de los niños, niñas y jóvenes del Meta; falencia que instaura un continuismo de incongruencias, desfases, mentiras, contrarias a un conocimiento cercano a la realidad de este territorio. Lo que estamos haciendo, todos en conjunto, es legitimar con nuestro silencio, permisividad, promiscuidad de ideas, un estado de cosas contrarias a un conocimiento que ayude a salir del atraso. Desde ese punto de vista, la pobreza hace nido eterno generacionalmente en nuestras sociedades regionales y locales.   

Cómo lo afirma Meier, un país no es pobre debido al círculo vicioso de la pobreza, sino debido a sus pobres políticas públicas. Son los sistemas de gobierno, las instituciones, las que deben evitar las disfuncionalidades que desestiman, desmotivan y llevan al fracaso proyectos validados por las organizaciones civiles.  

Nada mejor que un historiador bien formado y actualizado, óptimamente documentado, intelectualmente inquieto, crítico del statu quo e inmerso en el estudio serio de las disciplinas científicas. El ámbito especial del debate lo aporta la comunidad de conocimiento, la academia. Allí convergen las miradas divergentes, los embates de las ideas, lo que es muy lejano del silencio y la amalgama de la adulación y la complicidad de los horizontes de quietud. La academia es disyuntiva, confrontación; evita el favor, exige lo científico.

Es saludable promulgar por la enseñanza acertada y renovada de las ciencias sociales, de la historia; de la comprensión del arte y las prácticas artísticas y no tanto de las manualidades; del rompimiento de los límites impuestos por los nichos disciplinares y experienciales; del juego de las mentalidades y la ideología; de los principios y valores en continuos tránsitos y modificaciones; a fin de posibilitar la comprensión de nuestro mundo regional y nacional en un contexto globalizado con una visión de mejoramiento de nuestras sociedades.  



[1] Ponencia presentada en la posesión como Miembro de Número de
la Academia de Historia del Meta. Villavicencio, abril 3 de 2007, Biblioteca Germán Arciniegas.

[2] PRADO Robles, Gustavo A. El pensamiento económico de Douglass North. En: Laissez- Faire; No. 9, Septiembre 1998. pp 13-32. “En un ensayo memorable, Theodore W. Shultz (1977) sugiere que la mayoría de los economistas nace con la inclinación de asesorar a los políticos, y que los economistas históricos cuentan con un gen adicional que los incita a reformar a los historiadores; pero advierte que la tarea principal de los economistas históricos no es reescribir la historia, sino identificar circunstancias económicas particulares del pasado con el propósito de ampliar y profundizar los conocimientos científicos sobre el comportamiento económico”.     

[3] KALMANOVITZ, Salomón. El neoinstitucionalismo como escuela. NBER. 2001. Kalmanovitz apunta que “los primeros institucionalistas fueron influidos por la teoría de la evolución de Darwin en el sentido de que el medio ambiente social moldeaba el comportamiento de la especie humana”. Se alimentaron de la filosofía pragmatista de James Pierce y de los trabajos del psicólogo William James, entre otros. Veblen, uno de los principales exponentes de esta teoría definió una institución como “hábitos de pensamiento decantados que son comunes a la generalidad de los hombres” o “el surgimiento de procesos de pensamiento rutinizados que son compartidos por un número de personas en una sociedad dada”. Sin embargo, dentro del núcleo de esta teoría hay planteamientos contrarios. 

Los postulados básicos de la teoría neo clásica apuntan a que “el individuo se comporta racionalmente frente a una gama de opciones que puede valorar adecuadamente, porque cuenta además con una información perfecta”, completa. Entre sus exponentes cada uno se aleja o acerca a lo que considera como la “maximización de una utilidad, racionalidad en la escogencia, escala de valores establecida, información imperfecta, competencia adecuada y, por lo tanto, clarificación de los mercados”.  Por su parte, el  neo institucionalismo comprende que “las reglas de juego que guían el comportamiento de los agentes en una sociedad son fundamentales para explicar su desempeño económico. A la vez, considera un conjunto de teorías que combinan las vertientes de una  nueva microeconomía basada en los costos de transacción, una sección de derecho y economía, otra de teoría de la información, teoría de la elección pública, y una vertiente histórica, basada en el trabajo de D. North”.    

[4] La vertiente histórica de North hace el aporte fundamental de
la Trayectoria de Dependencia o Dependencia de Pasado, que explica como las organizaciones sociales y los cambios históricos van construyendo una senda de desarrollo económico que depende en gran medida del pasado. Los históricos con este argumento sustentan por qué las colonias dónde se instauró el catolicismo tienen menor desarrollo económico que aquellas en las que se sembró el protestantismo. Este último incorporó el trabajo, el orden, la disciplina, el reconocimiento social en el aporte laboral a la comunidad; unido a que la aristocracia entendió el trabajo y la agricultura como producción de bienes y productos necesarios al  desarrollo de la sociedad. España prefirió el consumo, el derroche del dorado americano, y el menosprecio por el trabajo y la producción agrícola. En esta perspectiva se entiende que el país colonizador incide en el futuro económico, social, cultural y político del territorio colonizado. Del enfoque histórico también participan Olson, Greif, Elster y Sombart, cada uno de estos con diferencias entre sí.

[5] La visión de la ciencia política cuenta entre sus principales exponentes a March, Olsen y Peters. Básicamente incorporan el poder y su distribución; las reglas de poder, las disposiciones formales –reglas, normas, reglamentos- e informales -los marcos morales, la cultura, las costumbres y las tradiciones. La visión institucional de la sociología le da importancia a las estructuras cognitivas, al determinar el comportamiento de los individuos. Además de lo formal e informal, le dan relevancia a los hábitos y rutinas incrustadas en la cultura social. Sus principales exponentes son Scott, Powell y Diamaggio. 

[6] MEIER, Gerald. La vieja y nueva generación de economistas del desarrollo. En: MEIER, G. y STIGLITZ, J. Fronteras de la economía del desarrollo. 2001 pp 1-48. Meier aborda a Amartya Sen en sus planteamientos sobre la importancia de la educación como condicionante al mejoramiento, al bien estar. Un desarrollo alternativo fundamentado en el capital humano, contrario a la obsecuencia de los partidarios del capital físico, es el desarrollo del potencial del hombre, del conocimiento en tecnología y ciencia, y a las habilidades y destrezas centradas en el trabajo y el mercado. Collier establece que el capital social está relacionado en la coherencia social y cultural interna de la sociedad, enmarcadas en sus instituciones formales e informales. Además considera que existe un capital social gubernamental y otro civil. El primero incorpora en un equilibrio los beneficios de la ley, el orden, derechos de propiedad, educación, salud y buen gobierno. El segundo se basa en la confianza, la reciprocidad, las redes interpersonales, la cooperación y la coordinación. Estos elementos son básicos para los proyectos de prosperidad de los individuos.    

[7] La autosuficiencia del neoliberalismo se basa en el imperio de los mercados, la libertad de precios, el fin del intervensionismo gubernamental o estatal. Las economías de mercado son las que median y regulan la integración global. El estructuralismo, básicamente, ve el desarrollo como cambio de las estructuras sociales. Existe un conflicto entre las clases sociales y lo económico, de ahí que se requiere la acción colectiva a través del Estado, para que intervenga como agente principal en la regulación de los mercados. El intervensionismo apunta al bien estar motivado por agentes administradores y agencias del desarrollo de cooperación internacional (Ong´s), a fin de que arreglen las fallas del desarrollo.   

[8] VAN DIJK, Teun A. Discurso y dominación. Grandes Conferencias en
la Facultad de Ciencias Humanas. No. 4, Universidad Nacional de Colombia, 2004. pp 1-27.

[9] AGUIRRE, L.C. El sentido de la pedagogía crítica en la era de la globalización después del 11 de septiembre de 2001,. Entrevista a Peter  MacLaren (versión en español actualizada). Revista Electrónica de Investigación Educativa, 5(1). http://redie.uabcmx/vol5no1/contenido-coral2.html.  2003.

[10] NÚÑEZ Mendez, Jairo y CUESTA, Laura. Las trampas de la pobreza en Colombia; ¿qué hacer? Diseño de un programa contra la extrema pobreza. Documento preparado para
la Misión para el Diseño de una Estrategia de Reducción de
la Pobreza y
la Desigualad, MERPD. 2006. 

[11] En el año 2000 el Conpes eleva a política estatal el compromiso Metas del Milenio dispuesto por Washington. En ese año se crea
la Red de Apoyo social como estrategia para mitigar los efectos negativos del ciclo económico sobre la población más vulnerable. En el 2004 se creó la misión (MERPD) con el fin de aportar información y conocimiento y permita la formulación de propuestas para reducción de pobreza y desigualdad. Luego se crea
la Red de Protección Social contra
la Extrema Pobreza (este es el tema del informe Conpes 102). Busca promover la incorporación efectiva de los hogares más pobres a las redes sociales del Estado y asegurar la superación de su condición. En el documento
se define el problema como multidimensional y abarca las condiciones de vida, educación, salud, seguridad social, servicios públicos e inseguridad.
 

[12] Aunque el favorable crecimiento económico y los logros de la política social entre el año 2002 y 2006, contribuyó a disminuir los niveles de pobreza y pobreza extrema, todavía hay 22 millones de colombianos en condiciones de pobreza. De estos 6.6 millones están en pobreza extrema. En las zonas rurales el 68.2% es pobre. De estos el 27.5% está en pobreza extrema. Hay diferencias importantes en los niveles de pobreza extrema en las regiones. 

[13] ACEMOGLU, Jonson y ROBINSON. Institucions as the fundamental cause. NBER. 2004

A Rosalba Jimenez Amaya. Lider indígena sikuane.

La participación de la región en el escenario político nacional es poca. La representación regional en el gobierno, históricamente ha sido mínima. La región adolece de mayor reconocimiento y participación en las altas esferas, pues es allí donde se toman las decisiones. Es lamentable saber que las medidas gubernamentales, los programas y proyectos son focalizados de manera parcializada por quienes si tienen un profundo arraigo regional y poco sentido nacional. Los costeños, cachacos y paisas han sabido reorientar recursos buscando atender los intereses de sus coterráneos. Podría decirse que esta es una de las causas de la poca presencia histórica del Estado y en la poca correspondencia de las políticas públicas aplicadas. El sistema de salud, las metodologías educativas, la explotación petrolera, el manejo de las fronteras, las políticas de atención social y las medidas restrictivas como el control de los cultivos de uso ilícito se ejecutan sin consultar nuestras diferencias socioculturales, condiciones políticas y características geográficas. No puede negarse que en los últimos años ha mejorado la presencia del Estado en la Orinoquia, no obstante hay que velar para esa presencia sea integral, pertinente y además corresponda con nuestro aporte en producción agropecuaria y riqueza petrolera. Hoy muchos miran a la región con expectativa gracias a su potencial. Sería bueno participar en las decisiones que se tejen y no esperar a que otros dispongan nuestro futuro.

Por esta razón, hay que resaltar el papel de una líder regional en el escenario nacional. Rosalba Jiménez, una mujer indígena de la etnia sikuane, nacida en las sabanas del Vichada, es ahora Presidenta del Consejo Nacional de Planeación. Su elección no la logró a través de maniobras clientelistas, la logró gracias a su capacidad de propuesta. Los primeros programas de Etnoeducación que realizó el Estado colombiano en los años 80 fueron gracias a su insistencia ante el Ministerio de Educación, proyectos que la ha llevado a recorrer todo el país. Gracias a su posición, propuestas como la autodeterminación de los grupos étnicos en Colombia y particularmente al manejo de su territorio ancestral, la inclusión de una política integral para el desarrollo de los departamentos de frontera y una revisión a la estrategia de fumigación de cultivos de uso ilícito, especialmente en los departamentos de Guainía, Vaupés y Vichada, hacen parte de los acuerdos dentro de Plan Nacional de Desarrollo 2007-2010. Hay sido defensora de la causa de sus paisanos en prestigiosos auditorios de Francia, España, EEUU, Brasil, Centroamérica, Chile entre otros. Es sin duda, una líder silenciosa que evita los elogios, nutrida orgullosamente con mañoco y pescado del Orinoco. Pero su lucha aun no ha terminado, con gran identidad y audacia emprende nuevas propuestas. Gracias a su perseverancia los pueblos indígenas de la Orinoquia y la Amazonia han tenido voz ante organismos internacionales, y hoy ejecutan importantes proyectos de cooperación en estos territorios.
Rosalba es un ejemplo de tenacidad y entrega por la dignidad y bienestar de sus paisanos. Ojala tuviéramos nosotros líderes de este talante y ante todo con la capacidad de impactar en las decisiones de gobierno.

Autor: Manuel Javier  Fierro P.

El ocaso de las políticas neoliberales.

Después de más de una década de aplicación de políticas neoliberales el continente muestra un cambio importante que muestra el surgimiento de nuevos enfoques políticos. Esa pérdida de credibilidad en el modelo neoliberal nace en los desastrosos resultados en el campo del empleo y la equidad. Este conjunto de políticas masificadas y promulgadas en la década pasada por las mejores universidades de EEUU y Europa empieza a decaer conceptualmente dejando tras de sí efectos políticos insospechados. Los países latinoamericanos ensayaron las políticas neoliberales, enmarcadas dentro de los requerimientos del Fondo Monetario Internacional, lo cual permitió el surgimiento y fortalecimiento de emporios económicos, sin que la pobreza se acabara o por lo menos cediera.

Uno de los problemas radica en la incompetencia del Estado para generar equilibrio social-regional y en la aparición de actores supranacionales que adquieren un poder inmenso que modifican las nociones de soberanía en cada uno de los países. La globalización económica permite la expansión de grandes empresas que configuran un nuevo orden mundial acomodado a sus condiciones. El sueño de la aldea global de hermandad y la convivencia armónica empieza a ser modificado para dar paso a los caprichos y ambición del capital privado. No obstante, la aparición de los efectos negativos en lo social, después de la aplicación al pie de la letra de políticas diseñadas para países en teoría muy diferentes a las características institucionales presentes en Latinoamérica, empieza a generarse un cambio que desestabiliza la geopolítica del continente americano. Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Ecuador, Nicaragua, Bolivia y Venezuela en diferentes matices muestran un abanico de posibilidades y la búsqueda en aplicación de nuevos modelos desde una perspectiva cercana a la izquierda. Sin embargo, no puede decirse que exista una total certeza sobre los resultados benéficos de las nuevas políticas en estos países, pues cada país tiene sus propias características. Los hechos plantean la necesidad de buscar nuevos enfoques y ante todo romper con las prevenciones teóricas, tratando de innovar respondiendo a las necesidades de cada país.
Las declaraciones recientes del presidente Uribe muestran un viraje importante, que acepta la inconveniencia de minimizar el Estado en algunas funciones fundamentales diferentes a la fuerza y el orden, muestran también la necesidad de generar una mayor equidad y aprovechar las fortalezas inexploradas del país. No obstante, todavía hace falta consolidar un modelo alternativo que se aleje de esa aparente lucha ideológica latinoamericana y preferiblemente se ajuste a nuestras propias características y necesidades en lo social-regional. La historia y los hechos parecen dar mejores lecciones que las escuelas de economía centradas obstinadamente en la prueba de modelos teóricos alejados de la realidad. Hace falta el planteamiento de políticas alternativas que promuevan el desarrollo de las regiones dentro de un conjunto de medidas que busquen mayor equidad, revaloricen el mercado interno y promuevan mayor compromiso social. Colombia es un país de gran potencial que requiere desprenderse de mitos, teorías retrógradas, tabúes, privilegios y avanzar en su propio su propio modelo.

Autor: Manuel Javier Fierro P. MVZ. Unillanos. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-regional. Candidato a Magister en desarrollo UPB.  Funcionario y catedrático de la Universidad de lo Llanos. 

-¿Compae Chigüi como vas?, saluda con suma cortesía el viejo Rolo.
- Aquí adornando la casa con luces, preparando todo pa la navidad.

Compae Chigüi cierra los ojos y empieza hacer remembranzas, recordaba aquellas navidades en las que compartía con toda su familia. Se siente verdaderamente nostálgico, le entristece ver como la navidad ha cambiado a través de los años. Por su mente pasan los momentos felices de unidad familiar, los juegos tradicionales, la comida servida en total armonía y felicidad. Sus manos tiemblan al poner el pesebre y al recordar cuando buscaba palitos y hierba fresca, hacia casitas con sus amigos de infancia, corría por los rastrojales y recogía cuanta piedra o cosa rara encontrara para vestir el pesebre.

- Definitivamente eran otros años viejo Rolo. Ahora los jóvenes están pendientes del televisor, de los juegos electrónicos, la música rara, la juerga y la buena ropa.
- Si, compae Chigüi, las cosas ya no son iguales. La comida se compra en el supermercado, los pavos prefabricados y los platos desabridos adornan la mesa. La familia está pendiente de la fiesta pero no del calor de hogar.

El viejo Rolo, de piel blanca como un queso, muestra sus brazos quemados por el sol, ya no le asustan los caños, los grillos y las lagartijas, pues han pasado muchos años desde que llegó de las montañas. Ahora adora el llano, ahora es su casa, su hogar por siempre.

- Viejo Rolo, ¿Que deseo pides para esta tierra que quieres tanto?, pregunta compae Chigüi.
-Yo quiero que los niños se formen en valores, que no se contaminen con las enseñanzas de esta sociedad corrupta. Que surjan nuevas opciones políticas, que los “patrones” electorales recuerden cuando y de donde nacieron, y que comprendan que esta tierra no es una finca, que se maneja abusivamente, se hereda o se negocia al primer postor.
- Si, viejo Rolo, yo quiero que la navidad vuelva a ser como era antes. Que este momento sirva de reflexión a todos los que tienen que ver con esta tierra. Que no ocurran más accidentes de transito, que se eduque el transeúnte, el conductor, el motociclista. Que paren los asesinatos, que los guerrilleros y paramilitares comprendan que la vida, la libertad y la familia son derechos inviolables.
- Tienes razón, compae chigüi. En esta tierra abundaba la gente resuelta y el civismo era nuestra gran cualidad; ahora parecemos parias, señalados como una tierra rica pero maltrecha, con malos gobernantes, políticos corruptos y una sociedad indolente.
- Pero no hay que perder las esperanzas viejo Rolo. También hay gente que está empeñada en cambiar la cara de esta tierra. Empiezan a surgir nuevas ideas que darán sorpresas el próximo año. También hay que confiar en los actuales mandatarios, deben ser garantes del cambio.
- Yo ya no confío en nadie. Primero hay que buscar la sobrevivencia. Esta cosa del trabajo está difícil, toca rebuscarse como sea o no hay regalos esta navidad.
- Tranquilo viejo Rolo. Como todos los años nos ayudamos. Camine pa la cocina y seguimos hablando. Tenemos que preparar lo de la cena, este año mi toca a mí.

Abrazados, los dos amigos caminan echando cuentos. Recuerdan que la casa en el llano, es la casa de la familia, de los vecinos y los amigos solidarios. La casa es la fuente de cariño, de calor humano y también semilla de cambio.

Autor: Manuel Javier Fierro P.

Respecto al tema de las regalías es necesario tener en cuenta algunas consideraciones:

Definitivamente la astronómica suma (en billones de pesos) que se han invertido en el Meta por razón de regalías no ha logrado el impacto esperado. Existen varios factores:

El marco legal es poco flexible y promueve la inversión de manera automática sin atender diferencias de contexto y diagnósticos acerca de las necesidades locales. Esto permite que la gran mayoría de los recursos se asignen a sectores salud (afiliaciones) educación básica, agua potable y saneamiento básico, bajo esquemas de gestión obsoletos y poco eficientes. La afiliación sola no garantiza el acceso o un buen servicio, la inversión en educación básica busca resutados populistas antes que resultados en eficiencia, la inversión en agua potable y saneamiento básico se ha convertido en el pretexto ideal para abrir un tremendo orificio por se obvian los requisitos de contratación y se presta a convertir recursos públicos a activos privados mediante utilización de figuras poco transparentes que lamentablemente la ley ampara. Todo esto ha permitido que los ELEVADISIMOS RECURSOS pasen desapercibidos para la mayoría de los ciudadanos.

El control social es inexistente, el papel que cumplen las entidades de control no es el indicado, solamente se advierte que cerca de 17.000 millones han ido a parar en manos de los corruptos (yo creo que màs) pero no se toman decisiones al respecto- El show de la Paca Zuleta con la firma de los pactos por la transparencia FUE una burla a la ciudadanía. Solo basta obsevar como las vallas que se colocan para identificar las obras, se utilizan para hacer protagonismo, pero de ninguna manera muestran los recursos totales comprometidos (lo cual es de Ley). El asunto tambièn es de responsabilidad de la ciudadanía, que se ha mostrado indolente frente a la problemàtica. Igual, la mayoría de los medios locales han hecho eco a la propaganda de las administraciones antes que a su responsabilidad social de informar debidamente.

A mi juicio hay que hacer una reforma general al sistema:

Nueva Ley de regalías, dejando a criterio de las administraciones la inversión de los recursos, los cuales se deben programar con participación de la ciudadanía. Crear Fondos Regionales y Locales. El control social debe ser efectivo. Antes que mostrar el nombre de los interventores (que el lo que propone el gobierno con interventores visibles) es lograr que la ciudadanía tome la iniciativa en el control y el seguimiento. El mandatario debe ser transparente en la inversión de los recursos. Debe existir un marco específico de trasnferencia de la inversión en regalías que incluya la obligación de publicar en medios masivos el total de la contratación realizada.- Igual la obligación de socializar cada proyecto y hacer actas de entrega en donde participe la comunidad.

Incluir la posibilidad de que las regalías puedan ser invertidas en sectores dinámicos de la economía, para generar desarrollo empresarial en una estrategia de emprenderismo social (microfinanzas, proyectos productivos, programas de productividad y competitividad real y concreta (No de improvisación y acomodamiento elitista sectorial y gremial). Igual incluir la posibilidad de invertir en eduación superior, que ha mostrado resultados concretos en la eliminación de brechas sociales.

Lamentablemente, el gobierno tiene otra visión. La intención es centralizar los recursos y elevarlos a la orbita del ejecutivo. Crear fondos de compensación regional para seguir invirtiendo de la forma como se ha hecho siempre. Hacer que los interventores sean visibles y rindan informes (debe rendirlos el mandatario). Disminuir la inversión según necesidades locales y orientarlos a solucionar problemas como el pasivo pensional (disminuir el deficit fiscal) cuadrar las finanzas del Estado y remendar las malas decisiones en materia de politica econòmica y además, facilitar la sostenibilidad del gasto militar (al permitir orientar recursos que antes tenian que ser garantizados desde sector central). La regalías son un derecho de lo territorial, su fin esencial es mitigar el impacto econòmico y social que causa la explotación petrolera y dinamizar el desarrollo integral del territorio (enfasis en desarrollo humano).

Quisiera no ser pesimista, pero no es seguro el futuro si no se hace un uso adecuado de esta oportunidad. Esperabamos una caida de la producción histórica a partir del 2006, sin embargo, la fortuna nos ha dado una nueva oportunidad, como para no desaprovecharla. (según las proyecciones el Meta empezaría a decaer en producción, pero los altos precios del petroleo han hecho rentable la extracción de crudos pesados que antes eran desechados por los altos costos de refinación.- ES UNA LOTERIA QUE NOS GANAMOS, MOMENTANEAMENTE.)

Parece ser que el reto para la actual administración y para los congresistas llaneros es muy grande. Ojala puedan lidiar politicamente esta situación y finalmente se vean buenos resultados.

Autor:

Autor: Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y planificación del desarrollo urbano-regional. Candidato Magister en Desarollo Local. Asesor. Consultor. Catedrático Universidad de los Llanos.

En Colombia, la política para enfrentar la pobreza se ha basado principalmente en promover un crecimiento económico que logre dinamizar diferentes sectores de la economía. Desde la teoría económica se asume que si el Producto Interno Bruto del país crece a un ritmo aceptable, los índices de pobreza empiezan a disminuir. También es claro, que pese a las altas inversiones en educación, salud, vivienda, agua potable y saneamiento básico, no se han logrado los resultados esperados. La pobreza crece cada día más y lo que es peor, se empiezan a hacer cosas poco correctas, como los cambios en metodologías para medir la pobreza, para así bajar las cifras a como dé lugar.

Cuando un país tiene condiciones tan diferentes como el nuestro y cuando el crecimiento económico se toma como una cifra global que en la realidad resulta ser desigual en los diferentes sectores y estratos, los beneficios del mismo no llegan a toda la población generando equidad. Por esta razón, creer que el crecimiento de la economía a un ritmo del 5% anual acabará con la pobreza, es una gran falacia. No puede negarse que la inversión social orientada a satisfacer las necesidades básicas, sobretodo de educación, logra resultados importantes, pero no ha sido suficiente para cerrar la tremenda brecha. La inversión social directa es costosa y por eso los gobiernos han tratado de aplicar supuestos mecanismos de eficiencia materializados en forma de subsidios. Los subsidios han sido aplicados en países prósperos con buenos resultados, pero en un país como Colombia en donde la pobreza cobija a más del 50% de la población total del país, es imposible cubrir toda la población y sostener los subsidios durante periodos largos; además se ha demostrado que propician en la población actitudes pasivas, dependientes y conformistas.

Los enfoques tradicionales subestiman el papel dinamizador que puede cumplir la población pobre y no ofrecen oportunidades concretas. Algunas experiencias enseñan que la clave de las políticas contra la pobreza está en aprovechar las habilidades, las ganas, el empeño y capacidad de emprendimiento de la población pobre. La inversión social debe complementarse con políticas de inclusión y generación de oportunidades. El acceso al crédito barato, la disminución de trabas y trámites para la generación de empresa, impuestos progresivos, la capacitación y formación pertinente, el acompañamiento técnico ajustado a las necesidades de información y conocimiento, entre otras medidas, pueden lograr excelentes resultados. En un país como el nuestro, con altos niveles de concentración de la riqueza y un predominante sector privado muy privilegiado, con poca responsabilidad social, es difícil que se logren cambios sin la intervención del Estado.

Calculemos cuanto podría crecer nuestro país si se generan oportunidades concretas y se vincula de manera efectiva a toda la población pobre del país. La existencia por sí y el crecimiento que ha tenido la economía informal en el país comprueba que existen capacidades que no estamos utilizando en todo su potencial. El colombiano se caracteriza por ser recursivo e imaginativo, pero lamentablemente el sistema se caracteriza por la exclusión y la poca generación de oportunidades.

Los cambios en el mundo y las tendencias en la Educación Superior obligan a la Universidad de los Llanos a replantear su quehacer institucional con el fin de articularse y responder a una demanda social, que cada vez más enfatiza en la utilidad del conocimiento y en su pertinencia para solucionar los problemas de la sociedad.

El fenómeno de la globalización significa un reto para la Universidad pública. De una parte resulta ser una amenaza frente a la presión por privatizar la educación superior y por otro lado, puede ser motivo para buscar alianzas con otras universidades pares y ante todo fortalecer su capacidad para impactar positivamente la vida de las comunidades ubicadas dentro de su orbita académica. No de otra forma será fácil conseguir el respaldo social para continuar ejerciendo su papel social en la generación de equidades, solución de brechas y disparidades.

Los avatares políticos del mundo y Latinoamérica requieren de la presencia reflexiva, crítica y propositiva de la Universidad Colombiana. La sociedad requiere de una valoración continua de los procesos y modelos económicos aplicados y especialmente sobre los efectos y consecuencias directas en la vida nacional y regional. La búsqueda de opciones justas y planteamientos que rescatan una nueva ética social basada en la capacidad de respuesta ante las dificultades, son hoy por hoy responsabilidad de la universidad pública.

Los cambios tecnológicos no pueden ser factor de dificultad sino una oportunidad para afianzar sus funciones misionales. La Universidad requiere armonizarse con el mundo en su dinámica compleja sin abandonar sus convicciones sociales. La tecnología puede facilitar la ampliación de cobertura en la región de la Orinoquia y poder permear los procesos económicos y sociales de cada departamento de la región. La utilización de las tecnologías informáticas y de la comunicación permite nuevos escenarios pedagógicos que además de universalizar el conocimiento otorgan una mayor eficiencia y oportunidad en la utilización de recursos.

La Universidad de los Llanos presenta una deuda institucional frente a las enormes dificultades regionales que plantean nuevos escenarios generadores de conocimiento y desarrollo de alternativas frente a los cambios jalonados por el mercado internacional. Más que buscar mercados educativos foráneos, la Universidad de los llanos debe mirar hacia su contexto inmediato y ofrecer oportunidades basadas en la aplicación nuevas tecnologías, apropiación y generación de alternativas productivas con la utilización del capital regional[1] dentro de una propuesta de desarrollo endógeno. Esto demanda de un compromiso especial en materia de investigación y proyección social. La Universidad investigativa surge como modelo ante las tensiones y retos institucionales[2]. La idea no es aislarse del mundo sino aprovechar los cambios positivos para reforzar la identidad como universidad pública y utilizar los medios que ofrecen la ciencia y las nuevas tecnologías para cumplir a cabalidad con las funciones misionales en la responsabilidad de formar integralmente al recurso humano regional.

La responsabilidad social plantea la necesidad de hacer un buen uso de los recursos institucionales. La búsqueda de la eficiencia y eficacia institucional no aparece como un determinante del modelo exógeno sino como un mecanismo que permite afianzar su papel en el contexto. La respuesta a la velocidad de los cambios requiere replantear los procesos y procedimientos para hacerlos más ágiles y flexibles. Esto compromete tanto lo académico como lo administrativo y encamina a la universidad en la concreción del aseguramiento de la calidad, no como una imposición gubernamental sino como un proceso de autoevaluación dentro del marco de su responsabilidad social. De esta manera, la calidad se constituye en una condición irrenunciable frente a los procesos de simplificación y flexibilización del ambiente académico. La fortaleza de la universidad está en la pertinencia de su acción institucional respecto a los problemas regionales. En este cometido es difícil que su papel pueda ser desplazado y debe ser un aliciente más para continuar mejorando en el desarrollo de su misión.

Los cambios en los aspectos administrativos son pertinentes. El área de soporte debe brindar oportunamente y eficientemente los medios necesarios para el cumplimiento misional. La universidad debe ser austera pero atender oportuna y suficientemente los requerimientos para desarrollar una buena labor académica. La utilización eficiente de los recursos permitirá liberar recursos importantes para asignar a las áreas de inversión más afectadas y encaminar una estrategia de preparación y mejoramiento continuo del factor humano como pilar para el desarrollo institucional.

La universidad debe conseguir un mayor apoyo del sector privado y de los entes territoriales de la región. Su estrategia para la búsqueda de nuevas fuentes no está en la afectación de las matrículas o en la necesidad de apoyo incondicional sin apuntar a alianzas estratégicas. La universidad se presenta como un actor fundamental, un socio que brinda herramientas tangibles e intangibles para el desarrollo humano. Desde este punto de vista jalona el interés del sector productivo, de las entidades públicas y privadas para atender los cambios presentes y futuros de la estructura productiva y del mercado laboral. La respuesta académica debe elaborarse con referencia en el contexto. Esto obliga a plantear cambios institucionales con el fin de facilitar la interacción institucional y generar nuevas fuentes de ingresos, sin necesidad de entrar en una condición de mercantilismo burdo.

La región ha sido reconocida por su potencial, sin embargo este potencial permanece estático. La responsabilidad de los actores regionales es transformar los recursos regionales en factores dinámicos para promover una mayor productividad y jalonar una competitividad que sea sostenible y soberana. La universidad debe abordar la gama de etnias aborígenes y revalorizar el conocimiento tradicional, responder al potencial hídrico y energético; generar propuestas que regulen el poblamiento actual, atender el tema de la frontera oriental, ofrecer alternativas productivas y abrir las puertas para el aprovechamiento de la biodiversidad de una manera sostenible y responsable. Igualmente debe prestar atención a los cambios de la estructura productiva con el fin de reorganizar su quehacer académico para fortalecer los sectores dinámicos actuales. Los sectores comercio, servicios, el sector agropecuario y el sector energético requieren del desarrollo académico por parte de la Universidad pública, con miras a facilitar procesos de modernización o reconversión productiva y propiciar la búsqueda de nuevos mercados.

Además del profundizar su papel meramente científico, la universidad aspira avanzar en el fortalecimiento de las artes y humanidades. La cultura orinoquence es diversa y presenta una riqueza incalculable como patrimonio que soporta la identidad regional y genera procesos de autorreferenciación frente a la tendencia homogenizante de la globalización. La Universidad debe promover, generar y difundir conocimientos por medio de la investigación y, como parte de los servicios que ha de prestar a la comunidad, proporcionar las competencias técnicas adecuadas para contribuir al desarrollo cultural, social y económico de las sociedad orinoquence, fomentar y desarrollar la investigación científica y tecnológica a la par que la investigación en el campo de las ciencias sociales, las humanidades y las artes creativas.

Las dinámicas económicas y sociales de la región, así como la situación de conflicto, problemas de marginalización social y disparidades entre lo rural y urbano no deben ser ajenas al papel de la universidad. La Unillanos debe participar en un pacto social colectivo que aterrice la reflexión sobre las causas de la problemática social y económica. Esto significa materializar su visión y misión en el PEI y llevar al PDI al campo de las realizaciones.

[1] Hace alusión al fortalecimiento del capital social, capital humano y físico requerido en una estrategia de desarrollo regional con recursos endógenos.
[2] Modelo propuesto desde el PEI y formalizado dentro del PDI 2005-2020 en el modelo de universidad investigativa.

En el diseño de políticas públicas, formulación de planes y proyectos es muy frecuente la tendencia equivocada de plantear las soluciones de manera intuitiva, sin pensar mucho y teniendo como principal insumo la limitada e individual percepción humana. De manera automática se fabrica una solución y se da por hecho que la decisión tomada es la única y mejor opción. Se hace culto al facilismo e inmediatismo, cuando lo mejor es tratar de acopiar información, comparar diferentes puntos de vista, plantear y evaluar alternativas, hasta disminuir la incertidumbre al mínimo aceptado. Aún, en un mundo cambiante en donde las condiciones imponen retos de adaptación, respuestas rápidas e imaginativas, no puede desecharse el análisis y la reflexión.

También existe la perezosa disposición a copiar soluciones traídas de otros contextos, evitar la creatividad y considerar la abstracción como un ejercicio eternizado y aburrido. Existe un miedo profundo a afrontar nuevos enfoques, pues más vale seguir igual que intentar crecer. Las decisiones cuanto más individuales más desacertadas tienden a ser, pues existe la manía a simplificar la realidad según la disciplina o conocimiento explícito de cada persona. La percepción de la realidad es un activo propio de cada ser humano, sin embargo, las acciones humanas pueden desencadenar efectos en otras personas. Forzosamente, la percepción de una persona que toma decisiones debe incluir un juicio ético que lo obliga alejarse del ejercicio irresponsable e improvisado. Se puede decir que cuanto más responsable es la acción humana, más razonable llega a ser.

Los planes tienen la intención de intervenir el presente para construir un futuro. El gobernante, el técnico, el asesor, el asistente o ciudadano común, tienen la posibilidad de seleccionar razonablemente un escenario y propender por el mejor entorno e intorno para que los hechos se desencadenen de manera tal que se produzcan los efectos esperados. Una opción equivocada es elegir hacer apuestas. El apostador sabe lo que busca, pero no hace nada para lograrlo. Sin pensarlo dos veces, deja los resultados finales a los designios arbitrarios de la suerte. Planear es decidir un futuro posible y buscar los medios para realizarlo. El que hace apuestas se acostumbra a un mundo en donde los problemas tienen soluciones enmarcadas y correspondientes, como en un juego de lotería infantil. Nada le asombra, todo parece simple y predecible. Los modelos se aplican como juegos de mesa, sin cuestionar su efectividad, pues las instrucciones están dadas y la realidad se circunscribe de manera rígida. La realidad llega a ser muy compleja y como dice Edgar Morín: “Cuanto más complejos resultan los problemas más complejas devienen las soluciones”.

La realidad humana resulta ser un producto social diferencial, multivariable, multidimensional, que puede intervenirse o dejar que simplemente que se desarrolle en si misma bajo la influencia del caos. La planeación y el arte de gobernar son acciones responsables que requiere de cierta rigurosidad, flexibilidad y capacidad de imaginación. Es el momento de evaluar los procesos de planeación y verificar qué se ha cumplido de lo programado. Una región como la nuestra requiere procesos de planeación responsables, coherentes, sustentados y ciertamente efectivos.  

En materia de empleo, el desempleo ha mantenido una tendencia a la baja, inclusive por debajo de la cifra nacional, sin embargo preocupa el tema del aumento del subempleo y el crecimiento de los empleados informales, lo que se interpreta como una disminución de la calidad del empleo y problemas de equidad social. En este aspecto, también tiene que ver la reforma laboral impulsada por el gobierno, que flexibilizó el mercado laboral, favoreció en algunos casos un mayor empleo, pero disminuyó la calidad del mismo.

La disminución del desempleo y la dinámica económica, tiene que ver también con el mejoramiento de las condiciones de seguridad brindadas por el gobierno Uribe y demostró la influencia marcada de la vía Bogotá- Villavicencio en la economía departamental. Esto favoreció el sector comercio, transporte, servicios y abrió las puertas al turismo, como alternativa económica para los llaneros. La reactivación económica del departamento después de la crisis a finales de los noventa, también se dio gracias al aumento de la inversión pública y privada, al mejorar el entorno macroeconómico del país. Esto quiere decir, que con la inflación controlada, las tasas de interés bajas, el déficit disminuido, gracias a un mejor desempeño fiscal y aumento de las exportaciones, favoreció el incremento de la inversión pública y privada.

El crecimiento de la inversión privada se manifiesta en el departamento, en el nacimiento de nuevas empresas, un mayor movimiento de la finca raíz, especialmente en la vivienda para altos estratos y por ejemplo, en la construcción de nuevos centros comerciales. Llama la atención el aumento del consumo, lo que muestra un mejoramiento de los ingresos, por una mayor productividad del conjunto de la economía, la activación del crédito y posiblemente también por el ingreso de capitales subterráneos.

Lo malo en lo económico, es que el sector agropecuario y la agroindustria de la región, han venido perdiendo participación, con lo cual se diluye la esperanza de tener una economía más sostenible, con la generación de buen empleo y mejores ingresos. En este aspecto, tiene que ver la política económica del gobierno Uribe, que fue permisiva con el contrabando de arroz y autorizó mayores volúmenes de importaciones. Igualmente la expectativa generada por la aplicación del TLC con EEUU, tiene en crisis a los productores de soya, maíz y a los avicultores; y mantiene en alerta a ganaderos y palmicultores. De alguna manera, la política del gobierno ha promovido la reconversión agropecuaria, con el auge de los cultivos perennes, como la palma de aceite; lo ideal es que este proceso beneficie también a los pequeños productores, genere procesos de agroindustria y mejore las condiciones del empleo rural.
Lo que se puede apreciar en el período Uribe, es que el Meta mantiene una economía dinámica, gracias a la preponderancia del sector comercio, la activación de la construcción, el crecimiento de los sectores comercio y servicios y el nuevo rol del turismo, pero no garantiza mayores niveles de sostenibilidad. En cuanto al sector agropecuario, ha sido el gran perjudicado. Los productores del Meta están haciendo un gran esfuerzo por ganar mayor competitividad, sin embargo, es clave la inversión en infraestructura y servicios de apoyo. En este aspecto se abona el interés del gobierno Uribe de iniciar importantes inversiones y manifestar interés en nuevas obras, pero aun no es suficiente para garantizar menores costos de logística, teniendo en cuenta nuestras barreras geográficas.

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Para explicarlo de manera simple, el microcrédito viene a ser como el préstamo formal ajustado a las condiciones de la población de bajos ingresos. Según el Banco Mundial, las microfinanzas son el suministro de servicios financieros en pequeña escala a empresas y familias que tradicionalmente se han mantenido al margen del sistema financiero. La historia del microcrédito se remonta a Blangadesh, hacia el año de 1970. Un profesor de economía llamado Muhamad Yunus, al ver el tratamiento injusto por parte de los agiotistas, reunió a 42 personas, sumó sus deudas y tomó la decisión de pagarlas de cuenta propia, prestándoles el dinero a una tasa de interés normal. Se asombró cuando la totalidad de la gente, en su mayoría mujeres pobres, le pagaron oportunamente y además le agradecieron el especial gesto humanitario. Es así como nace el banco de la aldea, el cual tiene actualmente presencia en más de 120 países, con 50 millones de personas beneficiadas y con una cartera 98% corriente, un éxito total.
Según el PNUD, en América Latina, más de 110 millones de personas pobres, especialmente mujeres, lograron créditos con instituciones microfinancieras reguladas, ONG y bancos comerciales, para montar sus propios negocios. En la actualidad existen cerca de 400 entidades dedicadas a esta misión, manejan una cartera global de 2.800 millones de dólares en créditos que no sobrepasan los 10 mil dólares, con tasas de interés bajas, préstamos otorgados sin muchas trabas y con promedios de recuperación cercanos al 97%, superiores a los de la banca comercial. En realidad, el microcrédito puede resultar en un buen negocio.
En Colombia, Medellín ha sido la ciudad en donde se popularizó el microcrédito. El banco de las oportunidades, programa de la Alcaldía de Medellín, ha logrado colocar cerca de 20 mil millones de pesos, con más de 9.000 créditos otorgados a bajas tasas de interés y con apenas una cartera vencida del 5%. El programa se acompaña de asesoría y estímulos que facilitan su difusión e impacto social. El ideal es ofrecer planes a la medida y no tratar de copiar al pie de la letra experiencias de otros lugares. Hay que conocer muy bien al empresario local para generar compromiso y responsabilidad. En Medellín el proceso se acompaña de un programa denominado “emprenderismo social” que comprende apoyo para la formalización, capacitación, asesoría empresarial y facilidades de pago. Estos resultados demuestran la bondad del microcrédito y responde a la actitud elitista de los holgados bancos comerciales en Colombia, que ponen como condición para ofrecer microcréditos, que el gobierno tumbe el límite de usura y así poder elevar las tasas de interés, bajo el pretexto de que son créditos de administración costosa y bajo recaudo. ¿Será que los 6 billlones de pesos que ganaron los bancos en el 2005, no les genera alguna responsabilidad social con el país?.En el Meta se han lanzado dos programas importantes, de los cuales no se conocen resultados concretos. El Banco de los Pobres e INCUBAR Meta, son iniciativas que merecen mayores recursos, mayor atención del gobierno local y departamental, para promover el desarrollo empresarial, aliviar los niveles de pobreza, subempleo e informalidad

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