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Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional
Se llamaba Rosario, pero a diferencia la “tijeras”, era una persona noble y entregada a sus hijos. Belarmino el mayor y Humberto el menor, crecieron entre las selvas y la sabanas del Llano. Belarmino se fue con la guerrilla, Humberto con los paramilitares. Todos los años, Rosario desenrollaba la madeja de hilos haciendo dos sacos a mano, uno verde y otro negro, los cuales entregaba siempre a sus hijos. La fortuna hizo que nunca coincidieran. Uno venia en diciembre, el otro a finales de enero. La mayor felicidad era tenerlos vivos pero siempre separados. El negocio no prosperaba, no era lo mismo cuando vivía Santiago su esposo. Se lo tragó la manigua, se fue para el monte y nunca más volvió. Desde entonces los vecinos le ayudaron a criar sus hijos, unos traían víveres, otros ropa y plata. Comenzó a lavar ropa ajena, la coca ya no era lo mismo.
Belén, la hija del vecino, era muy bella. Desde pequeña jugueteaba con los muchachos. Fue novia de Belarmino, luego de Humberto. Belarmino venía en diciembre y disfrutaban las mieles del amor. Humberto llegaba en enero ansioso de caricias y consuelo.
Todos eran felices a su manera, hasta aquel 24 de julio, cumpleaños de Rosario. Humberto sorprendió a Belarmino con Belén cuando estaban dándose un apasionado saludo. De inmediato desenfundó su arma y disparó. La bala rebotó en la pared, fue a dar al techo para terminar alojada en la cabeza de la vieja Rosario, que estaba bordando un saco en la pieza continua. Todo fue muy rápido. Después de los disparos de inmediato se formó la multitud. La algarabía de los vecinos no tardó en dispersarse. Al lado derecho de Rosario yacía un cuerpo, a la izquierda el otro, eran tres los muertos. Para ella, parecía su mejor cumpleaños, pues aquella incertidumbre que la perseguía todos los días desde que marcharon cada uno por su lado, por fin había terminado. Hoy están los tres unidos, fuera de este mundo, pero todos juntos.
La historia sacada de un cuento podría ser superada por la realidad. La violencia es pan de cada día. Colombia es un país lleno de riquezas, con los paisajes más bellos, pero con historias familiares inconclusas, con proyectos de vida a medias y con descendencias marchitas. A pesar de la crudeza de las noticias, hemos desarrollado una especial tolerancia y convivencia con el conflicto que nos hace cada día más insensibles. Los presentadores de noticias entrelazan sin inmutarse los muertos de la guerra con las frivolidades de los realites. Cada día las oportunidades de trabajo escasean y las opciones son pocas. Cada día nacen más colombianos, orgullosos, emprendedores, luchadores, nobles y recursivos, como la vieja Rosario. Sin embargo, cada día también trae sus lutos, las historias macabras y espeluznantes. Algunos pueden decir que Rosario perdió a sus hijos por un asunto de faldas. Tal vez sea más fácil decir que todo sucedió por culpa de Belén. Afortunadamente para Rosario, la muerte la tomo por sorpresa, pues nunca supo que pasó.
Se espera que gracias a la Unión Europea y la gestión de Cordepaz, el Laboratorio de Paz y Desarrollo del Meta sea una realidad. Sin duda abre un espacio definitivo para analizar las dinámicas del conflicto y plantear iniciativas de paz desde lo comunitario.
Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional
El tema de la pobreza en Colombia está nuevamente en debate. Además de los estudios conocidos recientemente de diversas fuentes, el Gobierno Nacional lo ha elevado a término de política de largo plazo con la publicación del Documento Conpes “Metas y Estrategias de Colombia para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio-2015”
, publicado en marzo de este año. El enfoque adoptado es el promover el Desarrollo Humano, el cual incluye tres dimensiones que cualquier persona podría considerar como deseables: Un ingreso suficiente para tener acceso y disfrutar tanto de la propiedad como de los bienes básicos, una vida larga y saludable y un nivel educativo que le permita a la persona aumentar la capacidad de dirigir su propio destino. En este sentido el Gobierno Nacional, con el apoyo del PNUD Naciones Unidas, DANE y la CEPAL, identificó unas metas para cumplir al año 2015. Llama la atención que el documento define a la superación de las inequidades como el mayor reto del Estado Colombiano, principalmente se refiere a la inequidad entre lo urbano y lo rural, entre los departamentos y regiones, y cuya principal causa, sabemos que es la poca presencia estatal en todo sentido. No obstante, las estrategias generales que se contemplan son de alcance global y nacional y no llegan al detalle de lo local, lo que multiplica el esquema de política pública generalizada y homogenizante, culpable de la actual inequidad. El gran reto del Estado es regionalizar la política pública, con enfoques adecuados a las características particulares e integrales del territorio y llegar a plantear programas de efecto estructural y no mediático. Las metas planteadas pueden promover la interpretación gubernamental de ofrecer planes diarios de alimentación, comedores escolares, uniformes, morrales y útiles escolares, pan y panela, como la solución más común y capitalizable políticamente; abandonando el verdadero fin, que es brindar oportunidades de autorrealización de las potencialidades colectivas e individuales. Los programas sociales que buscan la atención y asistencia inmediata de la población pobre y vulnerable son muy necesarios, pero deben tener una temporalidad programada, diferenciación regional y un enfoque integral, con la realización simultánea de proyectos que generen propuestas de sostenibilidad y autogestión en misma comunidad.
Manuel Javier Fierro Patiño. MVZ. Esp. Gestión y Planificación del Desarrollo Urbano-Regional
Excelente foro, el que se realizó el pasado 5 de octubre en el auditorio de la Cámara de Comercio de Villavicencio, sobre el tema de la economía regional. El debate sobre el modelo de desarrollo promete ser interesante y permite predecir que el velo desinformativo que distorsiona la realidad empiece a caer. Se nos ha vendido la visión del mundo moderno y que nuestra riqueza natural con el discurso de las potencialidades, nos darán espontáneamente un océano de prosperidad y abundancia. Las exposiciones descarnadas y realistas de parte de los expertos Osvaldo Castelletti, del PNUD y Alvaro Ocampo de la Universidad de los Llanos, que cerraron el foro, mostraron abiertamente nuestras debilidades frente al mercado internacional, pero también la posibilidad de dinamizar renglones como la acuicultura, los frutales, la palma de aceite y el turismo con modelos que incluyan generación de valor agregado con base social. Sus observaciones respecto a la inviabilidad de los sistemas de producción actuales, la informalidad en la estructura del empleo local, el oscuro futuro para la producción de cereales y ante todo la incapacidad regional para buscar alternativas productivas en un contexto de cambio constante, ojalá puedan llegar a provocar luces en medio del sombrío letargo.
Mucha falta hace que nos digan la verdad, pues no hay peor ciego que el que no quiere ver. Estamos en graves problemas y las soluciones no se ven en el corto ni en el mediano plazo. La sociedad regional necesita espacios de este tipo para debatir abiertamente sus problemas, sin prevenciones, ni discursos surrealistas que esconden la verdadera situación social y económica que vivimos en la actualidad. Por esta razón, se resalta el papel garante del PNUD, los esfuerzos de la Cámara de Comercio de Villavicencio y la intención del gobierno departamental. Pero, esto no es asunto de mera discusión; se trata de la construcción social de un nuevo modelo de desarrollo que promueva el aprovechamiento sostenible de los recursos del territorio, que realice un verdadero balance entre nuestras aspiraciones y nuestras posibilidades en un mundo globalizado. Todas las exposiciones de los diferentes sectores hicieron énfasis en mayor o menor medida en la necesidad de contar con un entorno adecuado, información y conocimiento pertinente para adelantar procesos de productividad y competitividad. Vale la pena que todos los estamentos de la sociedad, el sector empresarial y especialmente las entidades del sector estatal realicen una oportuna y sincera reflexión sobre su función, sus alcances y recursos empleados frente a la problemática territorial; porque bien parece que aun hay tiempo para que reinventar el sentido de la gobernabilidad y orientar los esfuerzos hacia lo verdaderamente estratégico.
